Guadalajara, discriminada

 

2016.02.26 campus UAH

Aulario de la Universidad de Alcalá en Guadalajara. // Foto: UAH

Por Álvaro Nuño.

Que Guadalajara nunca ha sido la niña mimada de Toledo es tan cierto como esa falta de afecto que los alcarreños hemos demostrado desde su creación a esta comunidad autónoma llamada Castilla-La Mancha, tan artificial como todas las fronteras que el hombre se pone a sí mismo. Ese guion que separa “Castilla” de “La Mancha” se hace mucho más alargado desde esta orilla del Tajo alto que desde el sur aguas abajo. La nuestra es la única provincia de “nuestra” región que no comparte la comarca de La Mancha en su territorio y por eso nos escuece tanto cuando algún medio nacional habla de alguna persona de Guadalajara y se le denomina “manchego” o que en algún telediario con periodistas malformados o malinformados se diga “la localidad manchega” refiriéndose a alguno de nuestros municipios. Aquí nos ocupan y nos preocupan más las cosas de la vecina Madrid que las de la capital imperial, de la que dependemos administrativamente hablando pero a la que se le tiene el apego imprescindible. Nuestros trenes de Cercanías tienen el color de la Comunidad de Madrid, igual que el abono-transporte; compartimos agua con Alcalá de Henares; “la nuestra” fue la única de las antiguas cajas provinciales que no se fusionó en la ruinosa CCM y así podríamos seguir con muchos ejemplos que nos diferencian de toledanos, ciudadrealeños, albaceteños y conquenses.

Y otro de los nexos que afortunadamente la frontera que separa Azuqueca de Henares de Meco no logró dividir fue nuestra pertenencia al distrito universitario de Madrid, gracias a la cercanía geográfica y a la implantación de la Universidad de Alcalá en nuestra capital. El resto de los castellano-manchegos estudian todos en la Universidad regional.

Y es justamente la Universidad de Alcalá y su rector, Fernando Galván, quien daba la voz de alarma la semana pasada ante un grave ejemplo de discriminación. Muy urgente tiene que ser el asunto para que la siempre comedida institución académica difundiera por las redes sociales la acusación directa de que la Junta de Castilla-La Mancha discrimina a sus alumnos frente a los universitarios del resto de la región. En un mensaje publicado en su página oficial de Facebook el pasado viernes 19, afirma que “un estudiante universitario en Guadalajara recibiría una inversión de 2.000 euros de media, frente a los 5.000 que recibiría otro estudiante de cualquier otra provincia de Castilla-La Mancha”, en referencia a la partida que figura en el proyecto de Presupuestos que se está preparando en en estos momentos en Toledo. La propia Universidad dice responder con este mensaje a un “elevado número de consultas que nos estáis haciendo llegar en relación con posibles recortes presupuestarios en el Campus Universitario de Guadalajara” para informar de que, “efectivamente, el proyecto de presupuestos de la Junta de Castilla-La Mancha establece una financiación de 6,2 millones de euros para el Campus de Guadalajara en 2016, lo que implica 3,7 millones de euros menos que en 2015. Por ejemplo, en 2015 percibimos 3,3 millones de euros para inversiones y 800.000 euros para investigación. En 2016 hay previstos 0 euros para inversiones y 125.000 para investigación”. La entrada casi alcanzaba ayer las mil reacciones (con cientos de caritas de asombro y de enfado incluidas) y numerosos comentarios, casi todos ellos de estupefacción, más cuando no ha pasado un mes de que el presidente regional, Emiliano García Page, anunciará en nuestra ciudad el desarrollo del Campus en el colegio de Las Cristinas con una aportación de dos millones de euros de los presupuestos regionales. “Compartimos vuestra preocupación por esta situación -termina el mensaje-. No obstante, estamos en contacto con las autoridades de la Junta y confiamos en que esta desigualdad se corrija durante el trámite parlamentario”.

Fb UAH 2016.02.19

Mensaje difundido por la UAH el viernes 19 en su página de Facebook

Este comunicado no fue un calentón del responsable de redes sociales de la Universidad. Dos días más tarde, el propio rector, Fernando Galván, abundaba en el asunto en una amplia entrevista difundida a nivel regional en el programa de la Ser, “A vivir Castilla-La Mancha”, confirmando estos datos y aportando algunos más, como que la asignación por alumno realmente ha ido descendiendo desde hace una década: En 2011 fue de 5.400 euros, en 2015, de 4.700, y en este proyecto de presupuestos se reduce a, concretamente, 1.929 euros, tan espectacular como bochornoso.

En este curso, la matrícula de la Universidad de Alcalá en los grados que imparte en nuestra ciudad se eleva a 3.200 alumnos, es decir, 3.200 casos de discriminación que sufre Guadalajara, sin contar el millar largo de estudiantes que cursan en la Universidad de Mayores (300), los cursos de Otoño (340) y de Primavera en Sigüenza (100) y los que realizan sus prácticas de maestros de Educación Física o Enfermería en los centros de salud de toda la provincia. En total, 4.400 alumnos. Y a medida que la asignación disminuía, la matricula aumentaba con las últimas incorporaciones de Traducción e Interpretación de Lenguas Modernas y Comunicación Audiovisual en 2011, carreras en las que hoy estudian 500 jóvenes, con una alta demanda y un importante grado de inserción laboral, pese a estarse impartiendo en unas instalaciones prefabricadas en la parte trasera de la Escuela de Magisterio.

Por supuesto, con este paupérrimo presupuesto, la Universidad no recibirá tampoco un solo euro de la Junta para comenzar las obras del nuevo y esperado Campus, más allá de los dos millones para comprar los terrenos e instalaciones de Las Cristinas al Ministerio de Defensa. Galván cifra en unos 50 millones de euros los que serán necesarios para convertir el antiguo colegio en un Campus con residencia universitaria y adelantó plazos para su desarrollo: 3 o 4 años a un ritmo de entre 10 y 15 millones de euros anuales de aportación de la Junta, para lo que cuenta con la financiación europea de los Fondos Feder, una ayuda que la UAH no puede obtener en Madrid. “Tenemos que invertir” afirmaba el rector, tanto en instalaciones, equipamiento, como en la contratación de personal docente para poner en marcha las dos nuevas titulaciones anunciadas a bombo y platillo por el presidente de Castilla-La Mancha. Sin dinero, sin embargo, no habrá ni titulaciones, ni campus, ni nada de nada.

Y no es esta la primera vez que Fernando Galván se ve obligado a salir a la palestra pidiendo una financiación más justa al Gobierno de Castilla-La Mancha. Ya en 2012, apenas un año después de comenzadas las nuevas titulaciones, el rector amenazó con llevárselas a Alcalá si la Junta no pagaba una deuda, por aquel entonces de 7,8 millones de euros. Hay que reconocer al Gobierno de Cospedal que dejó el contador a cero en lo que a deudas se refiere, además de mantener una financiación equitativa con Guadalajara.

Dentro de la extrema gravedad de la situación expuesta por “nuestra” Universidad respecto a la absoluta falta de dotación presupuestaria para comenzar las obras del nuevo Campus, lo que realmente es más sangrante es que la Junta financia a cada estudiante de la UCLM con más del doble de la cantidad que dedica a los de Alcalá. Si multiplicamos los 3.200 estudiantes por los 3.000 euros a los que se eleva esa diferencia, resulta unos nada desdeñables 9,6 millones de euros que la Junta niega a los estudiantes alcarreños frente al resto de la región a la que, por suerte o por desgracia nos ha tocado pertenecer.

Habrá que estar muy atentos, por tanto, a la tramitación de estos presupuestos profundamente injustos para Guadalajara. Según el calendario de las Cortes, el próximo 14 comenzará su exposición por parte de los consejeros, siendo el turno de la titular de Educación, la -para más inri- alcarreña Reyes Estévez, el próximo jueves 17 por la tarde. Hasta el momento de su votación definitiva, esta tropelía debe corregirse, y este debe ser el objetivo de todos los diputados castellano-manchegos y de los guadalajareños en particular, sobre todos los del PSOE y Podemos que sostienen al Gobierno. Su silencio en esta semana respecto a la denuncia planteada por la Universidad de Alcalá ha sido clamoroso. Esperemos que estén trabajando para corregir esta discriminación que, de llevarse a cabo, sería imperdonable.

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