Libros, toldos y macetas

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La Feria del Libro volverá a ubicarse en la Plaza Mayor. /Foto: Ayto. Guadalajara

Vuelve la polémica por la ubicación de la Feria del Libro en Guadalajara. Y es que lo que hace unos años nos habría parecido una simple falta de entendimiento entre libreros y Ayuntamiento es, desde 2015, un problema sin cortesías…sin medias tintas. Guadalajara se quedó sin Feria del Libro el año pasado y nadie quiere que esto se repita.

Por ello, y con unos meses de antelación, el Consistorio y el gremio de libreros se han reunido para intentar dar con ‘la solución’ y evitar que los guadalajareños se queden, por segundo año consecutivo, sin uno de sus eventos culturales de referencia.

La polémica, como sabrán, parte de la falta de entendimiento entre ambas partes respecto a la ubicación de la feria. El Ayuntamiento sigue apostando fervientemente por su Plaza Mayor mientras que los libreros proponían devolverla al parque de La Concordia -de donde para muchos ciudadanos de a pie no debió salir-. ¿La solución para este año? Convertir la plaza del Ayuntamiento en un parque, con sus sombras y sus verdes. Una idea extravagante pero, parece ser, la única.

El viernes pasado, el gremio de libreros y el concejal de Cultura, Armengol Engonga, llegaban a este “acuerdo” (para unos ediles satisfechos) / “preacuerdo” (para los prudentes libreros) de lo más salomónico. ‘Salomónico’ porque la negociación partió de una premisa tajante: la Feria se hace o no se hace. Es decir, o la Feria del Libro se hace en la Plaza Mayor o no hay feria.

Según el epónimo del rey Salomón, el punto de partida es categórico y los litigantes dirimen su conflicto cuando al menos uno de ellos cede ante la tragedia que conllevaría su negativa. Así pues, el gremio de libreros cede, el Ayuntamiento salva su Plaza Mayor “con condiciones” y los ciudadanos (parece) no tendremos que volver a lamentar otro año sin Feria del Libro.

Buena voluntad de los libreros

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Casetas en La Concordia. / Foto: El Rincón Lento

El colectivo de libreros, editores y demás participantes en la Feria del Libro ha cedido al empeño del equipo de Gobierno, aunque siguen pensando que La Concordia es el mejor lugar para su celebración. Ellos defienden que la Plaza Mayor no es un escenario apto y lo hacen en base a los números que resultaron del experimento que se hizo hace dos años en el que registraron menos visitas y, por ende, menos ventas.

No obstante, con argumentos de sobra y sombras de menos, el gremio de libreros -sin muchas más opciones- ha acabado aceptando el emplazamiento propuesto por el consistorio, pero a cambio, ha pedido que se adapte la plaza. ¿Cómo? Con árboles y toldos para evitar que libreros y asistentes se derritan con el sol de la primavera. Es decir, improvisando un parque de mentira para que las palomas puedan descansar cómodamente en sus parques de verdad. Una opción cuanto menos sorprendente para una ciudad con más de dos millones de metros cuadrados de espacios ajardinados (una de las ciudades europeas con mayor número de zonas verdes por habitante) que ahora tendrá que pagar por unos cuantos árboles en macetas.

El portavoz del gremio de libreros, Antonio Herrera Casado, explicó en la Cadena Ser este “principio de acuerdo” que emplaza a las partes a un futuro encuentro que daría luz verde a la Feria del Libro. “Tanto el Ayuntamiento, como los libreros, y como me consta, la ciudad, lo que quieren es que haya una Feria del Libro porque la tienen todas las ciudades, porque nos la merecemos y se la merecen los lectores”, explicaba. “Entonces con ganas de arreglar el tema, nos hemos presentado y ¿qué hemos propuesto? que se hiciese en La Concordia porque es donde todo el mundo quiere”, añadía. Sin embargo, y ante una nueva negativa por parte del Ayuntamiento, a los libreros se les ha ocurrido “trasladar La Concordia a la Plaza Mayor”. Esta condición, llamativa y un “tanto absurda”, parece ser la única opción que les queda si quieren mantener la feria. La verdad es que buena voluntad no les falta aunque todavía queda ver el proyecto con el que responderá la Concejalía de Cultura.

Por su parte, el Ayuntamiento ha seguido estos días defendiendo a capa y espada la Plaza Mayor. Aunque muchos ciudadanos no entiendan este empecinamiento, los ediles han argumentado su inamovible decisión en base a esta premisa: “Queremos una apuesta clara por el casco antiguo de Guadalajara”. De hecho, el vicealcalde, Jaime Carnicero, explicaba que en la recientemente aprobada Estrategia Integral del Casco Antiguo se escucharon voces críticas que pedían un incremento de las actividades culturales en el centro de la ciudad. “A esas voces críticas presentamos un ejemplo de que no es así”, añadía en relación a esta Feria del Libro.

El enfado de Naturalmente San Roque

Estos argumentos no han convencido del todo a los vecinos y mucho menos a los comerciantes y hosteleros de La Concordia y San Roque. De hecho, cerca de una treintena de establecimientos de la zona, unidos en ‘Naturalmente Guadalajara’, han recriminado al Ayuntamiento esta decisión y han transmitido públicamente que se sienten abandonados. Este colectivo se ha mostrado crítico con “la presión” a la que a su juicio “están siendo sometidos los libreros”, y ha lamentado que el equipo de Gobierno”desoiga el deseo de su ciudadanía y de sus comerciantes para salirse con la suya aún a costa del erario público”. En su comunicado, han propuesto una consulta ciudadana vinculante para que sean los vecinos los que decidan dónde se ubica la polémica feria. Una consulta que el equipo de Gobierno no ve necesaria porque “el Ayuntamiento está democráticamente elegido y cuenta con otros órganos y elementos de participación”.

Así pues, todo apunta a que finalmente tendremos Feria del Libro. A pesar de la asimétrica negociación entre las partes, parece que la buena voluntad de los libreros y los argumentos del Ayuntamiento darán luz verde a esta cita con los libros. Y es que, después de lo ocurrido el año pasado, lo peor que podría pasarnos a los lectores y vecinos de esta ciudad sería quedarnos sin ella.

“Si al franquear una montaña en la dirección de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cual es la estrella que lo guía”, 

Antoine de Saint-Exupéry

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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