El fin de las noticias en papel

2016.03.11 peridocos

Algunas de las publicaciones que se editaban en Guadalajara. Hoy, todas han desaparecido. // Foto: ANP

Por Álvaro Nuño.

Antes de comenzar este doloroso artículo, vaya por delante amigo lector que me declaro un defensor acérrimo de los periódicos en papel. Creo que nada es equiparable al peso de una portada (¡fíjense por ejemplo, la de los “papeles de Bárcenas” que publicó el diario “El País”) y que uno de mis mayores placeres es el de sentarme en casa a leer el periódico por las mañanas, no solo por los contenidos de las noticias, sino por la forma en que se consumen, las fotografías, el ruido de las páginas al pasar, ese sonido, el tacto y el olor característico que produce el papel prensa. Ningún artilugio de la marca de la manzana mordida, por muchas aplicaciones que tenga y muy interactivo que sea, ha conseguido por el momento igualar en mí esas sensaciones. Es cierto que internet y las nuevas tecnologías nos acercan el mundo como nunca lo había hecho nadie antes, pero la oferta es tan inabarcable que yo a veces me siento un poco perdido entre tanta información, vertida sin orden ni concierto, por webs, por redes, por blogs, sin diferenciar la crónica de la opinión, la recomendación de la publicidad, la veracidad de la invención. En un buen periódico, con su portada, sus secciones, sus columnas, su editorial, sus firmas, eso no ocurre. Es más difícil dispersarse y el límite físico que imponen las páginas obliga a separar el grano de la paja. Allí no todo cabe como ocurre en la red.

Algunos hechos acaecidos estos días pasados me han llevado a poner sobre el papel (metafóricamente hablando, claro está) todas estas reflexiones que los periodistas arrastramos desde que la llamada “revolución digital” se llevó por delante nuestro mundo profesional, tal y como lo aprendimos y conocíamos. El primero de ellos, es la impactante carta abierta que el director del El País, Antonio Caño, publicaba el pasado jueves 3 -confieso que desconozco si en papel, porque a mí me llegó a través de una red social- dirigiéndose a su propia plantilla. A pesar de ser el diario impreso más leído en España, Caño no da por garantizada la supervivencia de esta cabecera que el próximo 4 de mayo cumplirá 40 años en los quioscos. Muy por el contrario, constata que “el trasvase de lectores del papel al digital es constante” y da por hecho que “el hábito de la compra del periódico en el quiosco ha quedado reducido a una minoría”. Por todo ello, adelanta que llegará el momento de la conversión de su diario en “un periódico esencialmente digital”, sin renunciar a seguir tirando una edición impresa “durante todo el tiempo que sea posible”. Otro de los cambios señalados por este periodista de manera muy acertada es la mutación de los “lectores” en “usuarios”, un cambio de nomenclatura que dice mucho del perfil al que se dirigen en estos momentos los medios de comunicación en el ámbito digital. La gratuidad en el consumo de contenidos y la infinita diversidad de la oferta son interrogantes todavía sin respuesta, el verdadero reto para empresas de comunicación como esta, de incuestionable influencia en el pasado, pero que ven muy pixelado su futuro.

2016.03.11 noticias

Última portada del semanario gratuito “Noticias de Guadalajara”, del 11 de marzo de 2011 // Foto: ANP

Escribo esto, además, un viernes, 11 de marzo, fecha señalada en rojo en mi calendario personal por cumplirse cinco años de la edición del último número del semanario gratuito local “Noticias de Guadalajara”, que tuve el honor de dirigir en su último lustro. ¿Lo recuerdan ustedes? Durante 17 años, esta cabecera se hizo un hueco en los hogares de todos los vecinos, que se informaban así todos los viernes de lo acontecido en su ciudad y provincia. Creo que “Noticias” fue un referente, un periódico bien hecho, de calidad, donde las informaciones las escribían y firmaban periodistas profesionales, con un espacio amplio y preferente para el lector (las ahora prácticamente desaparecidas “Cartas al Director”), una línea editorial basada en el análisis crítico de la realidad y una opinión plural. Fueron más los periódicos gratuitos que han llegado a nuestras casas antes y después, pero sinceramente creo que no alcanzaron el nivel de este semanario. Hoy la prensa gratuita ha desaparecido de nuestro buzones y muchos pensarán que “gracias a Dios” después de soportar panfletos propagandísticos que, bajo una mayor o menor calidad en el diseño, defendían sin pudor opciones claramente partidistas disfrazadas de información. Opiniones monocolor presentadas bajo la careta de un pseudónimo, informaciones torticeras cocinadas en los partidos políticos o en gabinetes de prensa y servidas después sin la firma de un profesional que avalara su veracidad,… En fin, todos hemos sufrido esa guerra en los buzones que además se libraba sin más periodicidad que cuando el calendario político convenía. La crisis económica, traducida en una mezcla de falta de ingresos publicitarios y de la desaparición de socios que se lanzaban al mundo de la edición desde el entonces floreciente sector de la construcción, en su inmensa mayoría, se llevó por delante a todas estas cabeceras, a las buenas y a las malas.

Pero no todo el panorama es tan negro como lo pinta el director de “El País” o el ex de “Noticias”. El martes de esta misma semana, el único periódico en papel que ha sobrevivido al tsunami que se llevó por delante a casi todos los medios de comunicación en Guadalajara recuperaba su acto de gala, los premios Populares Nueva Alcarria. Tras unos largos años, que llevaron a esta tradicional cabecera a tener que volver a salir dos veces por semana tras un periodo de ser diario -condición que compartió con otras dos publicaciones cuando el mundo editorial local parecía pensar que todo el monte era orégano- y un también duro ajuste de cinturón con ERE y recorte de plantilla incluidos (saludos a los compañeros que todavía esperan la indemnización pactada tras su salida), parece que Nueva Alcarria no sólo ha salido del bache sino que da señales de resurrección con la celebración de este acto que llenó el teatro Buero Vallejo y en el que su editor, el constructor Félix Abánades, volvió a aparecer en público, dando muestras públicas de su apoyo a la cabecera de la que se hizo cargo. A pesar de los pesares, Nueva Alcarria ha sobrevivido y sigue informando a sus lectores, todos los días en la web y en las redes sociales, hoy imprescindibles, pero también lunes y viernes puntualmente en los quioscos. Y yo, como todas las semanas, iré al mío a comprármela para poder informarme de lo más cercano, mientras siento el placer de pasar sus hojas. Y, por supuesto, les recomiendo que hagan lo mismo.

 

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3 pensamientos en “El fin de las noticias en papel

  1. El leer la nueva alcarria para informarse es algo que solo alguien con una gran capacidad critica y de discernimiento puede hacer.
    Y así es el único periódico que le queda a nuestra ciudad y provincia.

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