Educación concertada: un modelo cuestionado

Una escuela católica concertada de Toledo. // Foto: Abc

Una escuela católica concertada de Toledo. // Foto: Abc

Por Raquel Gamo

La alianza entre García Page y Podemos en materia de educación ha levantado ampollas en algunos sectores de la comunidad educativa. La congelación de los fondos destinados a la escuela concertada -mayoritariamente vinculada a entidades católicas- para 2016 ha resucitado el debate alrededor de la necesidad de hacer coexistir los dos modelos educativos: la escuela pública y la concertada.

En concreto, en los Presupuestos de Castilla-La Mancha se contempla “reducir progresivamente la financiación pública de la educación concertada y garantizar la disponibilidad de plazas en la educación pública”.

El sistema de financiación de centros de titularidad privada con fondos públicos es una excepción española en Europa. La tradición del modelo concertado-privado se remonta a mediados del siglo XIX, y ya en la ley franquista de 1970 aparecen los conciertos educativos. Sin embargo, fue la Constitución del 78, a través del artículo 27 -que reconoce “el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral de acuerdo con sus propias convicciones- y la Ley de Educación de 1985 las normas sobre las que la escuela católica ha sustentado su posición de privilegio educativo hasta nuestros días. Los colegios concertados son centros de titularidad privada que reciben fondos públicos. Y fueron el PSOE y Felipe González los que impulsaron esta estructura de concertación.

Sin embargo, la educación en España ha cambiado de forma radical en estos últimos 30 años y parece lógico pensar en una revisión del sistema concertado para adaptarse a las necesidades de la sociedad actual.

La inversión en educación ha sufrido una notable regresión a lo largo de la crisis. Según un informe del sindicato de funcionarios CSI-F, Castilla- La Mancha fue la región que lideró el tijeretazo educativo en el conjunto de España con un recorte del 31,3% entre 2010 y 2014. Esta política devastadora dirigida a mermar la calidad de la educación pública en la región, con medidas como el despido masivo de personal docente, la precarización de las condiciones de trabajo o el cierre de más de 60 escuelas rurales, ha situado a Castilla-La Mancha como la sexta región española con mayor tasa de abandono escolar y con menor porcentaje de personas con estudios superiores (11,8%).

En este contexto involutivo, es razonable que la enseñanza concertada asuma su corresponsabilidad social mediante la congelación y el ajuste progresivo de su presupuesto. Y no por castigo, sino por un elemental sentido común presupuestario. Es más: esta medida se justifica en la situación de estancamiento que vive la escuela concertada en Castilla-La Mancha. Durante los cuatro años de gobierno de Cospedal, cuando la ideología conservadora de la Junta remaba decididamente a favor de este tipo de educación, el número de centros concertados no creció, estancándose en 128. Además, el alumnado de la privada-concertada es de 55.370 estudiantes, apenas el 16% de la población escolar, según datos del Ministerio de Educación.

El Gobierno regional va a destinar este año a los centros privados la nada desdeñable cifra de 34,7 millones de euros, lo que supone que la enseñanza católica se come un 8,3% del presupuesto autonómico de educación, cifrado en 404 millones de euros. No se va a cerrar ningún colegio concertado, tal como han recalcado por activa y por pasiva los portavoces de Fuensalida, sino simplemente dejar la misma partida que Cospedal destinó en el último año de su mandato.

García-Page (PSOE) y García Molina (Podemos) durante la presentación de los Presupuestos. // Foto: JCCM

García-Page (PSOE) y García Molina (Podemos) durante la presentación de los Presupuestos. // Foto: JCCM

Es evidente que García-Page, de disponer de mayoría absoluta, no hubiera adoptado una medida que lleva el marchamo de Podemos y que ha concitado críticas desproporcionadas. Y no sólo desde el PP regional, que ha exagerado la iniciativa presentándola como resultado de la obsesión de la izquierda con la Iglesia, sino desde la Confederación Católica de Padres y Alumnos de Castilla-La Mancha (Concapa). Esta entidad sostiene que los planes de Page y de Podemos “pretenden avivar el odio hacia la educación concertada por su carácter confesional en la gran mayoría de los casos, enfrentando a las familias y alumnos ante dos modelos distintos que se complementan y pueden coexistir sin ningún problema”. Desde Concapa sostienen que, gracias a los 128 centros concertados, Castilla La-Mancha se ahorra cada año 128,8 millones de euros.

La realidad es que no se trata de dividir, ni de enfrentar sino de apostar por un modelo de educación sostenible que asegure el acceso a una educación de calidad, integradora y equitativa para todos los alumnos. Y eso pasa por revisar un modelo de escuela concertada que, a todas luces, se ha quedado obsoleto.

Un estudio del grupo de pensamiento‘Instituto Futuro, titulado ¿Tiene sentido eliminar la educación concertada en Navarra?, señala que la eliminación de la educación concertada supondría un ahorro anual de entre 44 y 53 millones de euros en esta región. Un dato que es extrapolable a Castilla-La Mancha, donde la aplicación de una medida análoga supondría incrementar en casi 35 millones de euros los fondos destinados a la educación pública. No es una cantidad baladí.

A la vista de lo que ha ocurrido desde los años ochenta, no parece que las organizaciones que defienden la supresión de los conciertos lleven razón cuando sostienen que este sistema es el paso previo para una privatización de la escuela pública; ni tampoco, dada la heterogeneidad del alumnado de la concertada, cuando afirman que trasladan al sistema educativo un modelo social anticuado en el que cada cual recibe una educación dependiendo de la clase social a la que pertenece.

En cambio, la controversia se centra en la calidad de los servicios que ofrecen los centros privados. Izquierda Unida no está a favor de los conciertos pero vale la pena repasar su informe El coste de la plaza escolar en la pública y en la concertada, muy riguroso, y del que se desprende que los servicios de los centros privados son de peor calidad que los públicos. Entre otras razones, porque no se ocupan de las zonas rurales, excluyen al alumnado inmigrante de los planes de atención a la diversidad y las condiciones laborales de sus empleados son inferiores.

Existen razones de peso para que las administraciones públicas, junto a la comunidad educativa, hagan una evaluación exhaustiva de la conveniencia de mantener un modelo que, claramente, beneficia a las entidades religiosas. Ese es un debate de fondo que excede los límites regionales y que cuelga de las asignaturas pendientes de una reforma educativa de consenso que nunca acaba de llegar en nuestro país.

Cuestión diferente es lo acordado por el PSOE y Podemos en Castilla-La Mancha. La congelación del presupuesto de la concertada no lesiona ni los derechos constitucionales de los padres católicos, ni tampoco merma la capacidad económica de este tipo de escuelas. El objetivo prioritario en esta legislatura en Castilla-La Mancha debe ser recuperar la calidad en la educación pública.

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4 pensamientos en “Educación concertada: un modelo cuestionado

  1. Estas diciendo que la concertada con el 16% de alumnos se come el 8% del presupuesto. Yo eso lo veo positivo. Además hay que diferenciar de una vez lo concertado, y lo privado. Son dos tipos diferentes de escuelas y de condiciones laborales además de que en mi privado sólo puede ir familias de clase alta.

    La conclusión es que según los datos económicos con la concertada se ahorra dinero el estado y la calidad no merma, pero sí el ratio € por alumno. Es más diría que aumenta porque los baremos de selección de personal son altos, más que aprobar unas oposiciones y vivir tranquilo sabiendo que no te van a despedir.

  2. Que curioso que los colegios más demandados en nuestra ciudad sean colegios concertados catolicos.
    Colegios a los cuales puede optar todo el mundo.
    Los padres quieren lo mejor para sus hijos, y eligen en consecuencia, no son tontos y saben donde está la calidad educativa.
    Mas les valdría a los de la marea verde el hacérselo mirar xq ocurre esto.

  3. La escuela pública también es pagada por padres e hijos que no la utilizan, si la retiramos habría masificacion en las aulas publicas y mucha falta de recursos. No entiendo ese odio a la escuela concertada.

  4. Veo que todos los comentarios se centran en el ahorro económico para el estado. Yo apunto la más importante de todas: que la libre elección de la educación que queremos para nuestros hijos ESTÁ GARANTIZADA POR LA CONSTITUCIÓN. La escuela pública única es adoctrinamiento. De un lado o del otro, de arriba o de abajo, pero es inconcebible que personas con dos dedos de frente piensen que la enseñanza dejará de estar politizada algún día. Mientras el estado diseñe los planes de formación, intentará por todos los medios que se incluyan en esos planes sus ideas políticas y mientras eso sea así, los padres tenemos derecho a educar a nuestros hijos en lo que queramos. Es nuestro derecho sagrado y nadie nos lo puede quitar, ni el estado, ni los partidos políticos, ni por supuesto, el profesorado.

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