Tengan la fiesta en paz

Votación en Torrejón del Rey, el pasado domingo

Votación en Torrejón del Rey, el pasado domingo

Por Concha Balenzategui

Torrejón del Rey vivió el pasado domingo una votación hasta ahora inédita en la provincia, en la que se interpelaba a los vecinos si el Ayuntamiento debe o no subvencionar los festejos taurinos, como venía haciendo hasta ahora. El resultado, conocido esa misma noche, es que el 57 por ciento de los participantes se mostraron favorables a la financiación pública de estos festejos, y el resto en contra. Algunos datos importantes que hay que tener en cuenta es que Torrejón del Rey lleva ya años organizando encierros por el campo y por las calles, además de la “Vaquilla de la limonada”, en sus fiestas de verano. Eso le supone alrededor de 12.000 euros en reses y el director de lidia, más gastos de seguridad, seguros y servicio sanitario sobre un Presupuesto Municipal que en 2015 fue de 3.278.049,84 euros.

La pregunta que se planteó el domingo, de 10 a 19 horas, en los dos colegios donde se vota en las elecciones convencionales, no era sencilla, pero sí delimitaba claramente el asunto en discusión: “¿Está a favor de que el Ayuntamiento de Torrejón del Rey pague el gasto derivado de la adquisición de reses y dirección de lidia de los festejos taurinos que se celebran con motivo de la fiestas populares en el municipio?”. Y el resultado ha sido de 491 síes, frente a 369 noes, con lo que el consistorio ya se dispone a iniciar los trámites habituales con las ganaderías y las empresas organizadoras.

No me atrevía yo hace unos días a hacer ningún pronóstico del resultado, aunque sí intuía que ninguna de las dos corrientes iba a lograr una victoria aplastante. Por lo que había leído en los medios y en las redes sociales, parecía que taurinos y animalistas estaban al menos igualmente activos y movilizados. En cualquier caso, aunque el “sí” no ha arrasado, su victoria sí es suficientemente clara: 14 puntos de ventaja respecto al no.

El alcalde, el socialista Miguel Figueruelo, ha mantenido públicamente una postura de neutralidad durante todo este tiempo. Le escuché explicar que en el Equipo de Gobierno, formado por concejales del PSOE y de Ahora Torrejón, hay tantos partidarios del sí como del no. También ha mantenido una postura de equidistancia el grupo Ciudadanos, que sin embargo ha criticado que se consulte a los vecinos, pues considera que la decisión la debían tomar los propios concejales electos.

El PP, por su parte, ha hecho campaña por el sí, basada en argumentos como la afición y la tradición, aunque ha criticado que se pregunte sobre esta cuestión y no sobre otras, como los asesores políticos. Y Ahora Guadalajara ha trabajado por el no, tras debatirlo en asamblea. Su campaña, con el lema “No con mis impuestos”, se basaba en los conocidos argumentos de que hay muchos vecinos en desacuerdo, por motivos animalistas o económicos, con que el Ayuntamiento pague determinadas tradiciones, y cuestionaban que estas tengan el carácter de “cultural”.

En estos tiempos de debate ha nacido incluso una asociación taurina en el municipio, que llegó a convocar una manifestación la semana anterior, también con los argumentos previsibles de la tradición. Lo que más sorprende es el manifiesto leído en la concentración, en el que se pedía directamente al alcalde: “Sea cual sea el resultado de la ‘consulta’ que usted propone, le decimos que sea usted abanderado de las tradiciones e imponga, junto con toda la corporación, sensatez, tranquilidad y madurez en sus decisiones. No es cuestión de Sí o No. Porque en este tema no cabe dejar el destino en manos de la incertidumbre o de un escrutinio sin validez ni vinculación legal”.

Una imagen del encierro de Torrejón en 2011. // Foto: Andrés www.toroalcarria.com

Una imagen del encierro de Torrejón en 2011. // Foto: Andrés http://www.toroalcarria.com

Con estas posiciones, unas rabiosamente encontradas y enconadas, otras más matizadas, se celebró la consulta. Y conocidos los resultados, se celebró la victoria del sí o se lamentó la derrota del no, con mayor o menor talante democrático. Tal día hará un año.

Lo más sorprendente de esta jornada, a mi modo de ver, es la baja participación. Apenas un 22’3 por ciento de un censo de 3.873 de vecinos que podían votar, puesto que se incluía los empadronados mayores de 16 años. Y la primera lectura evidente es que el asunto, que parecía tan espinoso, no importaba tanto a la mayor parte de la población, que se quedó en su casa o aprovechó el domingo para otros menesteres. Habrá que concluir, por tanto que los antitaurinos de Torrejón que reclamaban la votación hacían más ruido que nueces.

Pero no se puede negar, sin embargo, que el debate estaba ahí. Y está en muchos otros pueblos de la provincia que tienen en los festejos taurinos una de las diversiones más arraigadas, una economía nada despreciable, pero también un creciente grupo de detractores. Los toros, en sus diferentes manifestaciones (también hay muchos que distinguen entre la conveniencia de unas y otras) son asunto polémico. Y creo que el alcalde de Torrejón ha hecho bien en preguntar, en poner las cartas sobre la mesa para medir el peso exacto de la polémica, y más que de los favorables o los abolicionistas, los que, como pretendía concretamente la consulta, quieren o no que se pague con el dinero público.

Se ha dicho, durante los días previos y aún después de la votación, que el alcalde avivaba el enfrentamiento de unos vecinos contra otros. Y me parece injusto. Para empezar, porque Figueruelo no tiene culpa de los malos modos o las faltas de respeto que han mostrado algunos en un debate previo que parecía levantar ampollas. “Asesinos”, “inadaptados”, “antiespañoles” o “que vienen de fuera” son algunas de las lindezas que unos y otros se han dedicado en las redes sociales. Y no hay nada mejor en el caso de posturas divergentes, que esclarecer cuánto peso tienen estas opiniones que a veces pretenden llevar más razón o atribuirse más poder del que cuantitativamente tienen.

Se ha dado la oportunidad de decidir, y el que ha querido ha podido participar, aunque haya personas todavía muy alérgicas a las prácticas democráticas. Ahora sabemos que no hay mucha distancia entre los marcadamente taurinos y los claramente antitaurinos, y que lo que predomina son los indiferentes, aunque haya más de los primeros que de los segundos. Y dicho esto, los taurinos tienen ahora su derecho a esa diversión, siempre dentro de una normativa que el Ayuntamiento no redacta ni promulga, pero que debe velar por su cumplimiento.

El referéndum, por tanto, no era inútil, por mucho que la participación haya sido escasa. Y debería zanjar la polémica, al menos hasta que se detecte, al cabo de los años, que la sociedad de Torrejón ha cambiado de opinión, por cuestiones demográficas y de composición social de los vecinos. Como sugerencia, no estaría de más que los partidos que concurren a las elecciones explicitaran este asunto en sus programas a partir de ahora, dado que hay una tendencia general a ocultar decisiones que puedan restar votos cuando llega la hora de presentarse ante el electorado.

Mientras tanto, tengan los vecinos su fiesta en paz.

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