Semana Santa

2016.03.17 domingo-ramos

Procesión del Domingo de Ramos // Foto: guadalajaradiario.es

Por Álvaro Nuño.

Quizás tras el verano, podemos decir que hoy comienza uno de los periodos vacacionales más señalados en el calendario de muchos. Hoy les dan las vacaciones a los escolares, que desde la semana pasada ya no tienen exámenes, y no volverán a las aulas hasta el martes 29. Eso hace que las vacaciones de Semana Santa se alarguen más allá de los “días de Pasión” y que los que más y los que menos aprovechemos para hacer un alto en el camino, unos días que sirven para desconectar de las obligaciones diarias, para romper la rutina cotidiana, para viajar en algunos casos al exterior y en otros al interior. Sea como fuere, la Semana Santa ha llegado para todos y quien más y quien menos presta atención al inestable mapa del tiempo para saber si estos días acompañará a los planes de cada uno o no.

Esta tarde, sin ir más lejos, da comienzo el programa de actos en la capital con el “tradicional” pregón de Semana Santa en la concatedral de Santa María, a cargo del cardenal franciscano y arzobispo emérito de Sevilla Carlos Amigo Vallejo, y una posterior actuación de la Joven Orquesta del Conservatorio de Guadalajara. Previamente, a las 19:45 horas, en la misma plaza de la concatedral se inaugurará la escultura “Dos Nazarenos”, que el Ayuntamiento ha erigido en homenaje a las cofradías y hermandades que participan en la Semana Santa de la capital. Esta es una de las tres figuras con las que el Consistorio quiere embellecer la ciudad, a la vez que dejar huella material de tres acontecimientos locales, como son el Maratón de los Cuentos, el Tenorio Mendocino y esta Semana Santa.

No cabe duda de que en las últimas décadas, las diferentes cofradías de la ciudad han conformado unos pasos que lucen con esplendor y confirman una Semana de Pasión que, sin llegar a las más famosas de Sevilla, Málaga, Valladolid o Murcia, no tienen nada que ver con aquellos actos excesivamente sobrios de los años setenta y ochenta, en los que el número de hermanos era mucho menor y las procesiones alcarreñas se caracterizaban por su falta de vistosidad.

FA CASTANON jesusnazarenoguadalajara.es

Cargadores de la Cofradía de Jesús Nazareno // Foto: FA Castañón

Recuerdo como a mediados de los ochenta, con la llegada a la parroquia de San Ginés de varios miembros andaluces de la Obra de la Iglesia, estos consiguieron sacar el paso del Cristo del Amor y de la Paz según su costumbre, con jóvenes costaleros reclutados del hogar parroquial.  Creo que sacar ese paso a la calle sirvió de acicate al resto de cofradías de la ciudad para revitalizar sus propias procesiones, abandonar las carrozas de ruedas y comenzar a cargar vírgenes y cristos al hombro tal y como se siguen llevando desde entonces, con cada vez más participación de cofrades y vistosidad en las salidas de los templos y traslados por las calle de la ciudad.

Pocas son ya las voces que quedan y que se oyeron en su momento contra los considerados por algunos excesivos alardes de estos actos religiosos, envueltos hasta el momento en la más absoluta sobriedad y silencio que imponía el calendario litúrgico y la tradición castellana. Y aún hoy, hay quien no ve con buenos ojos que el público no respete ese recogimiento aplaudiendo el paso de las procesiones o que, incluso, se cante alguna improvisada saeta desde algún balcón de la Calle Mayor. Pero esto son cosas que conlleva la evolución de estos actos estrictamente religiosos -para muchos lo siguen siendo en esencia- en espectáculos más vistosos y atractivos para un público heterogéneo, masivo y callejero. Una cosa lleva a la otra. 

Nueve son las procesiones que podemos seguir y admirar desde el tradicional Domingo de Ramos hasta el de Resurrección el día 27 por las diferentes parroquias de la ciudad, pero fundamentalmente procesionando por el casco antiguo y convergiendo cuatro de las siete existentes en la Procesión del Silencio y Santo Entierro, el Viernes Santo, con salida y llegada a la concatedral de Santa María y recorriendo lo que se considera el perímetro de la zona histórica de Guadalajara. Para los más practicantes, el programa se completa con cultos más recogidos en las diferentes iglesias, donde demostrar la devoción religiosa propia de estas fechas.

Y si en las calles de la ciudad se respira el olor a incienso y a cera, el aroma del pescado, el potaje y la canela reinan en cocinas y restaurantes. La Cuaresma es tiempo de bacalao, garbanzos con espinacas, sopas de ajo, torrijas, arroz con leche y pestiños, todo con moderación para sobrellevar la abstinencia.

Sea cual sea su preferencia o elección, que tengan una buena Semana Santa, unos días tan turísticos para algunos como religiosos para otros.

 

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Un pensamiento en “Semana Santa

  1. No se puede hablar de calidad mientras al espectáculo visual y plástico no se le complemente con una banda sonora adecuada. Los 4 ultimos años da vergüenza escuchar los acompañamientos musicales. Se echa de menos a aquella Banda de la Diputación que brillaba por las calles con sus marchas de Emilio Cebrián, Abel Moreno, Ricardo Dorado o José Simón. Ningún político con poder para hacerlo ha hecho nada para recuperar esa parte esencial de
    las procesiones y de la vida musical de nuestra ciudad.

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