Vuelta a empezar

Grecia (3)

Pablo Arias (a la izda.), voluntario azudense de Cruz Roja, frente al Mar Egeo.  // Foto: PAL

Por Juan Pablo Arias Lafuente*.

Para mi han pasado más de cinco meses desde que terminé mi relevo en las islas griegas dando una primera atención sanitaria a los refugiados que cruzan el Mar Egeo buscando una oportunidad. Cruz Roja Española, por su experiencia en ese tipo de asistencia a pie de costa, fue elegida por la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) junto con una Unidad de Cruz Roja Alemana, para asistir en esta emergencia. El equipo español da cobertura básica a las islas de Samos y Chíos con dos puestos sanitarios situados en los puertos, lugar donde las autoridades canalizan los flujos de personas y atracan los barcos de los rescatadores, mientras que la unidad Alemana fue desplegada en Mercidini con un Hospital al ser el punto donde se concentran casi todas las salidas masivas de las islas. 

Han pasado más de cinco meses y las noticias no cambian, son las mismas que entonces, miles de personas que se juegan no sólo su vida, también la de su familia para huir de un conflicto que la mayoría no termina de entender.

Cada vez que veo las noticias, me acuerdo de todas esas imágenes que tengo grabadas en mi memoria, chavales con heridas de guerra en muy malas condiciones, mujeres a punto de dar a luz que se niegan a dejar de andar para ser asistidas, niños y bebes empapados con principio de hipotermia sin fuerzas tan siquiera para llorar, grupos de jóvenes con sus teléfonos móviles de última generación, huérfanos solitarios, que huyen de sus casas, suelen ser seis o siete chavales y chavalas de dieciocho o veinte años con estudios que huyeron solos del frente y que se van agrupando para hacer juntos el camino, cada uno con su historia y sus motivos. Unos quedaron huérfanos cuando sus ciudades se convirtieron en frente de guerra, otros muchos jóvenes, aunque sus ciudades no están en el frente, son reclutados por el primer ejército que pasa por su puerta y obligados a combatir, nos cuentan las torturas que han sufrido muchos de sus amigos que se negaron a combatir en nombre de una bandera que no sienten suya.

En los pocos momentos en que la carga de trabajo bajaba en número de asistencias, -eso sí, aumentaba en gravedad, porque solía ser cuando la mar estaba muy mala para navegar-, teníamos un poco de tiempo para hablar con la gente que necesitaba desahogarse con alguien y “vomitar” todo lo que tenían dentro; ves los dibujos que hacen los niños y como en un folio te muestran sus historias, historias que te ponen los pelos de punta con torturas violaciones y destrucción, te hacen pensar, pensar en qué es lo que sería de nosotros si pasásemos por lo mismo y por fin entiendes de primera mano por qué se la juegan, dejando atrás todo.

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Un niño muestra en un folio su peripecia para llegar a Europa. // Foto: PAL

Los refugiados tardan una media de dos tres días en conseguir los papeles que les permiten comprar sus billetes de ferri con destino al centro de Europa. Durante este tiempo, la gente acampa como puede en improvisados albergues; en unas pequeñas ciudades como Samos o Chíos es imposible acomodar tal cantidad de personas con un mínimo de confort y dignidad: Por supuesto, las infraestructuras no están preparadas para una avalancha de gente semejante y las maltrechas arcas de la economía helena limitan su capacidad de actuación.

La muchedumbre de gente deambulando de un lado a otro sin nada que hacer abstraída en sus pensamientos, se ve interrumpida por la incauta llegada de algún coche con la intención de repartir ropa seca o comida. En ese momento se comienza a formar un tumulto de gente alrededor de la pobre persona que sólo quiere aportar su granito de arena y que se ve superada por la tensión del momento. La aglomeración de gente que se forma a su alrededor era simplemente caótica, por lo que mucha gente se marchaba dejando que muchos granitos se perdiesen.

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Refugiados en uno de los campamentos de Grecia. // Foto: PAL

Han pasado cinco meses y no hemos sido capaces de encontrar una solución para poder atender con la responsabilidad que tenemos tanto política como social para con estas gentes que sólo quieren lo que queríamos cualquiera de nosotros, una oportunidad.

En los próximos días, Cruz Roja Española desplegará de nuevo su Unidad de Cuidados Básicos de Salud (UCBS) en Grecia a petición de la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, en esta ocasión para dar asistencia al nuevo flujo de refugiados que ahora intenta avanzar por la ciudad de Atenas y la zona portuaria de Pireo, evitando así el bloqueo de las fronteras.

Creo que en un mundo global, hace tiempo que dejaron de existir los problemas que sólo afectan a otros, no nos preocupamos, pensamos que nos queda lejos, mientras escuchamos de fondo las noticias en la seguridad de nuestro hogar, pero en realidad son nuestros vecinos y están aquí al lado.

2016.03.27 PabloArias

Pablo Arias con el chaleco de Cruz Roja

*Natural de Azuqueca de Henares, aunque en la actualidad reside la mayoría del tiempo en Alboreca, un precioso pueblecito pedáneo Sigüenza, Juan Pablo Arias Lafuente es electro-mecánico industrial de profesión y voluntario desde hace más de quince años de Cruz Roja en su programa de socorros y emergencias pasando por todos los niveles, tanto local, provincial, autonómico, nacional e internacional. Ha participado en numerosas emergencias nacionales como coordinador y asistente en equipos que participaron en distintos escenarios como los atentados de Madrid, incendios de la Riba de Saelices o el accidente de Spanair. En el ámbito internacional, comenzó hace casi diez años como técnico de agua y salud en el terremoto de Pakistán, continuó con los terremotos de Chile, Haití, y más reciente de Nepal: En dos ocasiones tomó parte en la emergencias de las inundaciones de Mozambique, y más recientemente en otras dos ocasiones como uno de los coordinadores de obra en la construcción de dos centros de tratamiento del ébola en Sierra Leona. Por último, como técnico en la actual crisis de refugiados en Grecia.

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