No sobran los lobos ni los ganaderos

lobo2-660x330

Un ejemplar de lobo ibérico. // Foto: Ecologistas en Acción.

Por Raquel Gamo

La reciente oleada de ataques de buitres a vacas y terneros está causando estragos en la cabaña de la Sierra Norte, una comarca que suma alrededor de 3.000 cabezas de ganado vacuno. Solo en los últimos diez días han muerto 12 reses y la indignación crece entre los ganaderos afectados que, además de perder dinero, dibujan un futuro muy desesperanzador para la actividad en la comarca por la falta de un plan de gestión que articule soluciones a las explotaciones ganaderas cuando se produce la muerte de un animal. El asunto no es nuevo, pero reactiva el debate –especialmente en el norte de Guadalajara, que es donde radica el problema- alrededor de la necesidad de hacer coexistir el lobo, el buitre y las cabañas ganaderas en un ecosistema con un alto valor medio ambiental y faunístico como es el Parque Natural de la Sierra Norte.

Vayamos por partes. Los ataques de lobos y buitres contra el ganado acaban en el deceso del animal y su política es competencia de la Junta de Castilla-La Mancha. Son temas linderos, sí. Pero exigen respuestas diferentes.

Para comprender mejor por qué se producen tantas embestidas conviene conocer cómo ha cambiado la estructura de las explotaciones ganaderas durante las últimas décadas en la provincia. A lo largo de este tiempo han pasado de ser negocios rentables en los que el ganadero contrataba a un vaquero para que lo vigilara durante el día y lo recogiera en naves por la noche, a empresas unifamiliares de ganadería extensiva cuyos animales pastan por las dehesas serranas, sin protección frente a las especies depredadoras que habitan el monte. Por tanto, la falta de medios para proteger al ganado de las ofensivas lo hace vulnerable y víctima potencial, especialmente, en esta época de nacimiento y alimentación de las crías.

Esto no convierte, obviamente, a los ganaderos en corresponsables de los ataques buitres y lobos. Faltaría más. Pero sí conviene situar en su contexto esta realidad porque se antoja clave para entender el calado de esta problemática.

El director provincial de Agricultura, Santos López Tabernero, explica a EL HEXÁGONO DE GUADALAJARA que el Gobierno regional aboga por una política de convivencia entre el lobo y el ganado. “Debemos proteger al lobo como se establece desde la UE, pero al mismo tiempo, la Administración ha de resarcir los daños que sufre el ganado de la provincia mediante una política de indemnizaciones” que, según él mismo matiza, debería ser más ágil. “Los ganaderos necesitan soluciones”, dice.

ganaderosruedaprensa

Ganaderos afectados por ataques de lobos y buitres en Guadalajara, esta semana. // Foto: APAG

Pero los ganaderos no atisban las soluciones por ningún lado. La Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos (Apag) calcula que las pérdidas por ataques de lobos y buitres alcanzan los 140.000 € en los últimos años en la comarca. El retraso que acumulan los programas de ayuda y el pago de indemnizaciones desde la legislatura anterior es la punta de lanza –y con razón- de las quejas del colectivo de ganaderos. Antonio Zahonero, presidente de Apag, criticó el miércoles “la pasividad de la Administración ante un problema que no se puede soportar más, con un plan de gestión que llega con años de retraso, cuando ya el problema se ha agravado”.

Las ayudas que reciben los ganaderos en esta materia proceden mayoritariamente de fondos europeos. Santos López asegura que se convocarán pronto, pero aún no se atreve a ponerle fecha. Hay dos tipos de subvenciones: preventivas, con la finalidad de que los ganaderos adquieran medios para evitar los ataques como, por ejemplo, pastores eléctricos, apriscos, mastines o vallas eléctricas; o bien paliativas, para compensar los perjuicios al sector a través de indemnizaciones.

Estos programas suponen una inversión aproximada de 60.000 euros que la Junta destina exclusivamente a Guadalajara, única provincia de la región donde habitan manadas de lobos que proceden de la margen inferior del Duero y adonde han regresado después de más de seis décadas de ausencia.

Habilitar este sistema de ayudas es positivo. Incluso imprescindible. Lo que hace falta es que la Junta lo active lo antes posible y, sobre todo, que no se demore en el abono de las indemnizaciones porque ahí está una de las claves que calmaría la ira de los ganaderos. También que los agentes medioambientales faciliten los trámites cuando un ganadero denuncia la muerte de una res, víctima de un ataque de lobos o de buitres. De ello depende el cobro del seguro para quien dispone del mismo.

Según el colectivo Lobo Marley, en Guadalajara puede haber hasta tres manadas de lobo ibérico. Ni los buitres ni los lobos “son de la Junta”, como demagógicamente ha deslizado algún empresario ganadero. Pero sí es cierto que la Administración debe entender que no estamos ante un asunto coyuntural, sino permanente. La población del lobo ibérico ha crecido de forma significativa desde 2009. De acuerdo con el censo nacional de esta especie, entre 2012 y 2014 se contabilizaban 297 manadas y cerca de 2.000 ejemplares en España, un 18,8% más respecto a 2007. Este aumento de las familias del canis lupus representa una amenaza para los ganaderos allá donde se asienta este cazador, es decir, básicamente en Castilla y León (179 ejemplares) y en Galicia (84), regiones en las que las denuncias por ataque al ganado no han dejado de proliferar.

mani-lobo-madrid-jose_luis_garcia_cano (11)

Manifestación en Madrid, el pasado 13 de marzo, en favor de la protección del lobo. // Foto: Ecologistas en Acción.

Sin embargo, esta especie emblemática de nuestra fauna no sólo provoca rechazo y es vista como un enemigo a batir. En torno a su figura ha surgido una sensibilidad animalista que se moviliza para protegerlo. Un movimiento que ya demostró su fuerza en la manifestación que varios grupos ecologistas organizaron el 13 de marzo en Madrid bajo el lema “Lobo vivo, lobo protegido”. Su objetivo: sensibilizar a los  políticos sobre la necesidad de dar a lobo una especial protección y parar su “matanza” en nuestro país. La convocatoria fue un éxito y el tema logró colarse en la agenda política, gracias al discurso ecologista de formaciones como Podemos y Equo, que han presentado una Proposición no de Ley en el Parlamento para solicitar al Gobierno que reconozca al lobo ibérico como especie protegida, tal como sucede en Portugal desde hace varios lustros.

Es evidente, pues, la brecha entre el sector ganadero y el movimiento conservacionista en este terreno. “La Administración debería dar subvenciones a los ganaderos para potenciar la conservación del lobo y su coexistencia pacífica con los ganaderos”, explica Theo Oberhuber, portavoz de Ecologistas en Acción. No se trata de priorizar la protección del ganado a costa de extinguir al lobo. Muy al contrario, la solución pasa por políticas públicas sensatas y bien planificadas que permitan a todos los animales vivir y contribuir al cuidado de su medio natural en armonía.

De hecho, Ecologistas en Acción Guadalajara ya recomendó el año pasado, entre otras medidas, detener cualquier tipo de control de la población (es decir, que no se eliminen ejemplares), elaborar planes de conservación, realizar censos de poblaciones, fomentar la coexistencia entre el lobo y la ganadería extensiva (por ejemplo, mediante el uso de mastines, burros, vallas, estabulado y pastores) y disminuir la presión cinegética sobre presas salvajes del lobo, como el corzo, el ciervo o el jabalí.

Luis Miguel Domínguez, conocido impulsor de la plataforma Lobo Marley y gran conocedor de la Sierra Norte de Guadalajara, explicaba recientemente en El Mundo que el derecho a pedir la protección del lobo ibérico en toda España “va a favor de todos y en contra de nadie. Tranquilos pueden estar los amigos ganaderos que consideran a lobo como ellos en peligro de extinción. Estamos en el mismo bando, no lo dudéis. Queremos lo mismo: vivir en paz y concordia”.

20140102135612_AFCZYQ

Ataque de lobos a un rebaño en Gascueña de Bornova en 2014. // Foto: Plataforma Sierra Norte

Todo esto en lo tocante al lobo. En el caso de los buitres, la problemática es diferente. El número de ofensivas ha aumentado este año en la Sierra de Guadalajara porque también existen más ejemplares de estas rapaces que atacan ante la falta de alimento con el que saciar su hambre. La extensión de muladares que propone la Junta como solución es insuficiente “porque si no hay comida que echar no sirven para nada y además hay que pensar que también favorecen el incremento de las poblaciones de buitres”, subrayan desde la Apag, organización que pide que el buitre pase de especie protegida a especie invasora.

El naturalista Juan Luis Gallego, una autoridad en la materia, discípulo de Félix Rodríguez de la Fuente, niega que el buitre sea una especie diseñada para matar. En un artículo en La Vanguardia expone un contundente argumentario biológico para sostener esta afirmación, basada sobre todo en las características física de esta rapaz. Y añade: “Para cualquier naturalista aficionado resulta increíble que los diarios se hagan eco de las falsas noticias sobre los supuestos ataques del buitre a vacas y ovejas vivas. La mayoría de esas noticias son una muestra evidente del poco respeto que se le tiene en este país a la información ambiental y a la naturaleza en general”.

La clave del conflicto en Guadalajara pasa por que la Consejería de Agricultura desarrolle un plan de gestión que satisfaga las necesidades de ganaderos y ecologistas, y posibilite así la armonización de las explotaciones ganaderas -principal motor económico de la comarca-, con la conservación del medio ambiente. No es una utopía. Es un objetivo accesible si todas las partes muestran voluntad. La próxima reunión entre la Apag y la directora provincial de Agricultura, Cruz Ponce, es un primer paso aunque mal enfocado porque no asistirá ninguna organización ecologista. O hablan todas las partes implicadas entre sí o difícilmente el Gobierno de Castilla-La Mancha podrá conciliar ninguna salida a medio plazo.

Lo que sí convendría es rebajar la tensión. Y las palabras altisonantes. Y los enfoques maximalistas. Las cosas no se resuelven por gritar más ni por blandir estériles agravios comparativos. Tampoco por escudarse en el victimismo como parapeto permanente. Este país suele resolver los asuntos a garrotazos y casi siempre sin matices: o eres del PP o del PSOE, o eres del Madrid o del Barça, o te gusta la Nocilla o la Nutella, o eres de los ganaderos o del lobo y los buitres. Sin embargo, no conozco a nadie dispuesto a renunciar al lobo, pero tampoco a las cabañas de ganado que dan sentido y alma a nuestro paisaje agrario de la Sierra. Así que ambas partes, como reza el tópico, están condenadas a entenderse.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s