Patrimonio industrial en Guadalajara y su provincia

Maite Marina, historiadora del Arte.

Maite Marina, historiadora del Arte.

Por Maite Marina Langarita*

El pasado 2015 fue declarado Año Internacional del Patrimonio Industrial y Técnico, y en Guadalajara nos hemos sumado a los actos que se han producido para celebrarlo con unas conferencias realizadas en nuestra querida Biblioteca de la plaza de Dávalos, gracias al impulso de muchas personas y al soporte de la Asociación de Amigos de la Biblioteca.

Para poner punto y final a esos actos, hasta el día 29 de abril se puede contemplar la exposición sobre el Patrimonio Industrial de Guadalajara y su provincia, que he realizado, y que no es más que un pequeño botón de muestra de unos bienes culturales que merece la pena valorar y visibilizar más allá del entorno cercano de sus localizaciones.

Escafandra estratosférica diseñada por el coronel D. Emilio Herrera Linares entre 1930 y 1935 probada en Cuatro Vientos y el Parque de Aeroestación de Guadalajara.

Escafandra estratosférica diseñada por el coronel D. Emilio Herrera
Linares entre 1930 y 1935 probada en Cuatro Vientos y el Parque de
Aeroestación de Guadalajara. // Foto: Ministerio de Defensa. Archivo Histórico del Ejército del Aire.

Guadalajara, situada en plena meseta castellana, no fue uno de los grandes focos industriales de la geografía nacional, como Barcelona, Bilbao o las grandes cuencas mineras. Pero para su desarrollo industrial aprovechó tanto los recursos naturales de sus minas de sal de Imón-Olmeda, declaradas Bien de Interés Cultural, de las minas de plata de Hiendelaencina o del agua del salto de Bolarque, como otros dos hitos fundamentales en su historia industrial: por un lado la implantación de la Academia Militar de Ingenieros y por otra la factoría de motores para aviones y automóviles Hispano-Suiza.

Me interesa señalar el potencial de nuestro pasado industrial como fuente de estudio de la identidad de las sociedades donde se ha producido, que son a su vez reflejo de los avances técnicos y socioeconómicos de su época. La actividad industrial ha generado unos paisajes culturales en el tiempo y ha incidido en las costumbres, la demografía, el desarrollo de la ingeniería y tipología fabril, los modos de producción, los modos de vida de los trabajadores que la hicieron realidad, los salarios, las colonias industriales de viviendas…

Después de un siglo y medio de actividad, nos queda la herencia de un buen puñado de edificios que nos recuerdan su pasado glorioso. En el mejor de los casos, su estructura ha permanecido inalterable a lo largo del tiempo, como es el caso de la central eléctrica de Bolarque, hoy convertido en Museo de la Electricidad; ha cambiado de uso manteniendo su identidad, como el antiguo matadero de Guadalajara, hoy convertido en el actual Museo Sobrino de Arte Cinético; ha sido rehabilitado, aunque nada indica su anterior actividad, como el antiguo Taller de Aerostación y actual Centro para las Familias; ha sido arrinconado donde no molesta, como las viejas naves del TYCE; ha sido abandonado a su suerte como la fábrica de la Hispano Suiza; presenta una ruina absoluta, como la factoría de plata de La Constante; o está en vías de desaparecer, si no se remedia, como las salinas de Imón.

Presa y central eléctrica de Bolarque.

Presa y central eléctrica de Bolarque. // Fondo fotográfico La Torre y Vegas. Centro de la Fotografía y la Imagen Histórica de la Provincia de Guadalajara. Diputación Provincial

El Patrimonio Industrial es una parte del Patrimonio Cultural poco conocido, olvidado e infravalorado. Sin embargo, a partir de la interpretación del proceso histórico y de la lectura del espacio físico en que se ha producido, puede ayudar a la comprensión del mundo actual y sus posibilidades de proyección al futuro.

Más allá del conflicto de intereses entre usuarios -que queremos disfrutar de los bienes patrimoniales-, Administración e instituciones -que deberían tener más altura de miras en el cumplimiento de las ordenanzas- y propietarios particulares -que tienen la obligación de mantener sus bienes, pero no pueden hacerlo por falta de recursos-, se deberían aunar esfuerzos y encontrar una vía común para su mantenimiento. Es admirable en ese sentido el poder de asociación del los pueblos que fomentan el valor de sus bienes, como Hiendelaencina o de los que mediante las Cartas Arqueológicas inventarían los suyos. Es admirable también, diría que por extraño, ciertos acuerdos que dan como fruto la recuperación de los mismos en las salinas de Saelices de la Sal o la rehabilitación de los ya nombrados Taller de Aerostación y matadero municipal.

Obrero en el interior de La Hispano de Guadalajara (1920).

Obrero en el interior de La Hispano de Guadalajara (1920). // Fondo fotográfico La Torre y Vegas. CEFIHGU Diputación Provincial

Existen varios planes para la recuperación y puesta en valor de este tipo de patrimonio. En 1980 surgen en España los Planes Nacionales con distintas áreas de especialización, con objeto de pautar la gestión, investigación y métodos de conservación y restauración del patrimonio cultural, coordinando las actuaciones de las distintas administraciones con la Ley General del Patrimonio Histórico de España (Ley 16/85). En 2010 se revisaron y surgieron dos más, muy importantes: el Plan Nacional de Patrimonio Industrial y el Plan Nacional de Educación y Patrimonio. Así escrito suena bien. En el papel todo se refleja a medida de los deseos de los interesados. La aplicación es más difícil, porque necesita de un largo recorrido para recoger sus frutos y muchas veces el camino aparece plagado de obstáculos.

El concepto de patrimonio cultural ha ido cambiando con el tiempo y en consonancia con la sociedad de cada época. La consolidación de la conciencia histórica moderna del patrimonio se da entre los siglos XVIII y XIX gracias al clima cultural e interés por conservar y recuperar los monumentos como testimonios históricos. Desde entonces, el concepto de patrimonio ha formado una identidad propia, hasta llegar al siglo XXI, cuando los edificios de la era preindustrial e industrial se convierten en objeto de culto y han adquirido los mismos privilegios y derechos de conservación que las obras de arte arquitectónicas.

No se puede negar el gran aporte educativo del patrimonio industrial, al vincular pasado y presente. Tampoco cabe duda de lo efímero y obsoleto que resulta su utillaje y maquinaria, que a pesar de haber perdido su funcionalidad no perdió su uso. Nos quedan los puentes, las estaciones de ferrocarril, las viviendas y almacenes, los equipamientos… Lejos de otros países como Gran Bretaña, Alemania o Francia, en España hemos tardado mucho en valorar “lo nuestro”. En Guadalajara casi nada queda de ese poderío de hierro y acero, salvo las máquinas que se encuentran olvidadas, llenas de polvo y telarañas en una de las naves del TYCE o las magníficas turbinas del Museo de la Electricidad.

Tenemos una obligación con nuestro pasado cultural: mantenerlo o recuperarlo para nosotros mismos y las generaciones futuras. Pero todo empieza por valorarlo. No se valora lo que no se conoce; así pues, empecemos a conocerlo.

Taller de montaje de La Hispano Avión Nieuport-52 en proceso de fabricación. // Fondo fotográfico José López. CEFIHGU Diputación Provincial

Taller de montaje de La Hispano. Avión Nieuport-52 en proceso de fabricación. //
Fondo fotográfico José López. CEFIHGU Diputación Provincial

*Maite Marina Langarita

Historiadora del Arte, diseñadora gráfica y artista plástica. Ha realizado numerosos cursos de técnicas de grabado y estampación en la Fundación Joan Miró de Palma de Mallorca, en el Taller Antonio Saura de Fuendetodos (Zaragoza) y en la Fundación CIEC de Betanzos en A Coruña. Actualmente investiga sobre la didáctica y el patrimonio cultural (industrial, inmaterial …) en la línea de que el alumno interactúa y aprende mejor los conceptos patrimoniales que se encuentran cerca de su entorno. La exposición “Patrimonio Industrial de Guadalajara y su provincia” es fruto de la investigación que realizó para su trabajo de fin de grado en Historia del Arte. Se puede ver en la galería superior de la Biblioteca hasta el 29 de abril.

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2 pensamientos en “Patrimonio industrial en Guadalajara y su provincia

  1. Pingback: La recuperación del Patrimonio Industrial de Guadalajara, a debate en BRIANDANDO, con Maite Marina, el miércoles 13 a las 19:30 | Radio Arrebato 107.4 FM

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