La Guadalajara rojiblanca

2016.05.27 AtletiNeptuno

Dos atléticos abrazan la escultura de Neptuno en el Jardinillo tras ganar la liga 2013-2014. // Foto: ANM (Facebook)

Por Álvaro Nuño.

Empecemos este artículo por reconocer una cosa evidente: Guadalajara es merengona en su inmensa mayoría. Por eso desde este blog -que suele ir casi siempre a la contra y rescatar del olvido aquellos aspectos de la actualidad quizás más obviados-, dedicamos el artículo de hoy, en la víspera de la final de la Copa de Europa que disputaran el Atlético de Madrid y el Real Madrid en Milán, a los aficionados alcarreños y rojiblancos, esa gran minoría entre la que yo mismo me encuentro. Porque ser del Atlético de Madrid y de Guadalajara siempre ha sido complicado. No nos podemos comparar con nuestro club vecino, con su poderío económico, con su historia y con su sala de trofeos, repleta de copas de Europa (una decena), ligas y copas del Rey -y del Generalísimo, que tampoco disimulaba sus simpatías por el club de Chamartín-, pero aquí estamos, finalistas de la Champions por segunda vez en tres años y frente a nuestro eterno rival, que nos la ganó en 2014 en la prórroga. Y desde Guadalajara, un buen puñado de rojiblancos esperamos celebrar esta vez sí la victoria en la plaza del Jardinillo, porque aunque haya mucho madridista, en la ciudad, no existe estatua de la diosa Cibeles a la que acudir. Pero nosotros sí podemos celebrarlo con nuestro propio Neptuno, una ventaja, sin duda, que une a la ribera del Manzanares con la del Henares.

Hay que reconocer que desde que Diego Pablo Simeone ha cogido la batuta del Atlético de Madrid, uno se siente mejor diciendo que es rojiblanco. En mi colegio o en mi instituto -como en la mayoría- era muy duro reconocerte públicamente como atlético porque la mayoría madridista era aplastante y además te aplastaba. Los atléticos estábamos perfectamente localizados entre la masa de seguidores del Real Madrid y los resultados cosechados en el Bernabéu y en el Calderón no ayudaban mucho, la verdad. Por eso nos llaman los pupas o los sufridores. Sólo el Atlético es capaz de conseguir el recodado doblete ganando la Liga y la Copa en 1996 -con Caminero, Simeone, Pantic y Kiko en el campo y Radomir Antic como entrenador-, para después descender al infierno de la Segunda División sólo cuatro años después.

Pero la llegada del Cholo al banquillo en 2011 nos ha insuflado un aliento y una moral que echábamos en falta: cuatro títulos nacionales y europeos (Europa League y Supercopa de Europa), entre los que destaca la Copa del Rey de 2013, victoria en la que el Atlético cortó una racha de 14 años sin vencer a nuestro clásico rival en partidos oficiales ¡y en su propia casa! Después llegaría una nueva victoria en la Supercopa de España en 2014. Si bien es cierto que Simeone parece tenerle cogida la medida al Madrid, no deja de serlo que los blancos siempre nos han ganado en la Champions, circunstancia que esperamos que finalice mañana mismo.

Este “rebrote” atlético también se nota en la ciudad y en la provincia, donde los aficionados colchoneros -justamente por ser pocos- prácticamente nos conocemos casi todos. El Atlético cuenta con trece peñas oficiales en nueve localidades de la provincia de Guadalajara: La Peña Atlética “Alto Henares” de Bujalaro, “El Doblete 96” en Cifuentes, La Peña Atlética de Escariche, la Seguntina, “La Campiña” de Humanes, “Alcarria Sur” en Mondéjar, “Corazón Rojiblanco” en Marchamalo y dos en Azuqueca -con el nombre del municipio y las “Juventudes Rojiblancas”-. Sin duda de una de estas dos últimas sería el operario del Ayuntamiento campiñero, que decidió dejar huella de su equipo componiendo el escudo de sus amores nada menos que en una acera, uno de los encantos azudenses que nos describió en su día nuestro compañero Héctor Bonilla.

2016.05.27 AtletiPeña

Escudo de la Peña Atlética Alcarreña

El resto de peñas rojiblancas se concentran en la capital: “Los que faltaban”, “Obsesión Alcarreña”, La Peña Atlética Alcarreña, y “Los Molinos Gadalajara“-. Para el recuerdo de los atléticos más viejos del lugar quedó la histórica Peña Atlética Arriacense, con sede en el bar El Sotillo, en pleno barrio de La Llanilla. Es curioso que sin salir de esa misma manzana se encuentre uno de los templos atléticos por excelencia, el bar “Los Molinos”, sede de la peña de su mismo nombre y que regentó durante años uno de esos personajes que dejan huella en una ciudad. Cualquier atlético alcarreño -o también aficionado a las vespas- sabe de quién estamos hablando: el famoso Chema Poole, rojiblanco de pro y autor del libro “Cinco finales y una Liga”, que editó él mismo recordando sus andanzas y vivencias mientras seguía a su equipo del alma sobre su Vespa rojiblanca desde 1987 hasta el famoso 1996 del recordado doblete. “Ser hincha del Atlético de Madrid es un veneno delicioso” le confesaba Chema al periodista local Raúl Conde en una entrevista.

Y hablando de personajes de nuestra ciudad que tienen la sangre roja y blanca, no podemos olvidarnos de nuestro alcalde, Antonio Román, atlético confeso de cuna y al que, sin duda, nos encontraremos en la plaza del Jardinillo el sábado tras la victoria de nuestro glorioso equipo.

Pues bien, lo dicho, que mañana gane el mejor y que, por supuesto, sea el Atleti.

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