Las cifras de la vergüenza

El grupo de refugiados llegado ayer a Barajas. // Foto: Presidencia del Gobierno

El grupo de refugiados llegado ayer a Barajas. // Foto: Presidencia del Gobierno

Por Concha Balenzategui

Ya están aquí. Un ciudadano sirio y otro iraquí* llegaron ayer al aeropuerto de Barajas, en un grupo de 45 refugiados que escapan del horror, buscando una nueva vida. Su destino es Sigüenza, el centro de la Asociación Católica de Migraciones que tanta experiencia tiene en acoger a los desterrados.

Aún no sabemos sus nombres, ni conocemos sus rostros ni su historia. Por eso hoy nos llaman la atención los números, tan escasos. Dos parecen pocos, por mucho que el centro de Sigüenza ya dé cobijo a muchos otros “sin nombre”, con pasados recientes igualmente marcados por la huida, de manera que solo quedan en el centro otras dos plazas libres.

Dos son una minucia en sí misma, pero también en su conjunto. Porque forman parte de un grupo de 105, que son todos los que España ha conseguido rescatar después de muchos meses de tragedia a diario. Dos son muchos menos que los 568 que el Gobierno español se comprometió a acoger antes de que acabe el mes de junio, en su cupo de contribución a esta crisis humanitaria. Dos, frente a los cerca de 700 que se calcula que han muerto, solo este fin de semana, en el Mediterráneo, con destino a Italia, porque cada vez se les cierran más puertas y desaparecen las vías seguras de escape. 586 frente a los 163.000 exiliados que ya ha acogido un país como Suecia, más alejado, menos poblado, más frío, pero mucho más solidario que el nuestro, antes de empezar a plantearse reducir su volumen de acogida. 586 refugiados de los casi 16.000 solicitantes de asilo que el Gobierno se comprometió a recibir ante la Unión Europea entre 2016 y 2017.

Muchos meses después de que en ACCEM anunciaron que tenían todo listo para atender a los refugiados sirios, de que varios ayuntamientos empezaran a organizar una respuesta a la tragedia, estamos viendo de cerca los primeros frutos de la solidaridad con mesura. La solidaridad con cuentagotas. La que nos da la medida y demuestra la altura de la que es capaz una sociedad europea y civilizada.

Estas son las cifras: 25 sirios, 19 iraquíes y un centroafricano. 21 familias con 15 menores, entre ellos un recién nacido. 3 ubicados en Álava, 7 en Asturias, 8 en Baleares, 6 en Guipúzcoa, 13 en Madrid, 6 en Valladolid y 2 en nuestra provincia. Así se distribuye la fraternidad, convenientemente repartida para que el impacto sea mínimo. ¿Y con esto hemos cumplido?

Llegada de refugiados a Malmö (Suecia) desde Dinamarca, el pasado noviembre. // Foto: El País

Llegada de refugiados a Malmö (Suecia) desde Dinamarca, el pasado noviembre. // Foto: El País

Ya nos han llegado las primeras imágenes de ese grupo de refugiados, con sus bolsas a cuestas, aliviados y secos. Y nos tranquilizan más que las vallas, las precarias embarcaciones y los hacinamientos de los campos que hemos visto durante todos estos meses. Esos 45 que ayer llegaron, esos dos que acoge Sigüenza, ya están a salvo. Nosotros no. Nosotros tendremos que cargar con las cifras de la vergüenza. Seguiremos viendo sus rostros aterrados y sus cuerpos mojados bajo los chalecos salvavidas en las noticias finales del telediario.

Solo espero que a ningún político en campaña electoral se le ocurra acercarse a Sigüenza estos días para hacerse la foto con estos dos refugiados. Si yo fuera Braulio Carlés, les daría con la puerta en las narices.

*Finalmente han sido dos iraquíes los acogidos en Sigüenza. 

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