Un día para el Orgullo

La comunidad homosexual celebra esta semana en Madrid el Orgullo. // Foto: El Diario.

La comunidad homosexual celebra esta semana en Madrid el Orgullo. // Foto: El Diario.

Por Vanessa Martín de Juán*

Esta semana es la del Orgullo LGTBIQ+, las calles de Madrid se llenan de colores y de libertad. De gente que, un sólo día al año, pueden celebrar que son perfectxs tal y como son. Un día al año en el que no hay que fingir, ni esconder, un día en el que unx puede mostrar orgullosx lo que es. Un día.

Porque os voy a contar como son el resto de días.

Este colectivo está acostumbrado a tener que fingir en los entornos laborales. Fingir que no tiene “pluma”, por ejemplo, intentando por todos los medios parecer algo que no se es. Y es que el ámbito laboral está lleno de prejuicios como el de: “no me importa lo que seas, pero que no se te note”. La idea que lleva implícita esta “directriz” es que hay algo que está mal en ti y que cuando lo muestres tanto los clientes como lxs compañerxs se sentirán “incomodxs” y podrían tener lugar situaciones “difíciles”. Las empresas, en vez de dar apoyo a su trabajadorx por pertenecer a un colectivo discriminado socialmente defendiendo sus derechos fundamentales, suelen centrarse en defender el derecho de los intolerantes a no ser incomodados.

Imaginad ir cada mañana a vuestro trabajo fingiendo, modificando u ocultando lo que eres. Y me pregunto si a alguna persona heterosexual o cisgénero se le ha pedido alguna vez que modifique hasta lo absurdo su lenguaje gestual, o que bajo ningún concepto insinúe que le gustan los hombres o las mujeres. Y de lo que estamos hablando es una cuestión de derechos fundamentales vulnerados repetidamente. La valía y el trabajo de una persona no viene definido por su género u orientación sexual, estos asuntos pertenecen al ámbito privado y personal de cada unx. Las empresas tienen una labor fundamental que llevar a cabo respecto al colectivo, y es crear protocolos de defensa de los derechos de las personas transexuales y de distintas orientaciones afectivo-sexuales. Protegerles frente al bullying de compañerxs y clientes, generando un ambiente de trabajo que tenga como líneas transversales la tolerancia y el respeto.

En el ámbito escolar la situación es verdaderamente preocupante. En nuestros centros escolares el colectivo LGTB es de largo, el que más sufre el acoso por parte de sus propios compañerxs, muchas veces con el conocimiento del propio centro que o no quiere o no sabe atajar éste tipo de conductas. Hablamos de niñas y niños que sufren éste acoso prácticamente desde que son escolarizadxs y hasta que abandonan sus centros. Hablamos de niñas y niños que en porcentajes altísimos ven el suicidio como la única salida a su situación, llevándolo a cabo trágicamente en algunos de los casos.
No hace falta que nos extendamos en la importancia de proteger a nuestros hijos del maltrato y la discriminación. Todxs queremos que la infancia de nuestrxs hijxs sea lo más feliz posible. Lo que a veces no pensamos es que lo que los niños dicen y hacen viene de lo que oyen en casa. Los comentarios homófobos crean acosadores en los colegios. Si el mensaje que se les diera desde casa fuera el del respeto a la diversidad, el del amor frente al mensaje del odio y de la exclusión, no tendrían que recaer esas muertes y esos sufrimientos sobre nuestra conciencia colectiva. Hay muchísimo que hacer por parte del Estado respecto los currículos educativos, gestión de los centros, etc… Tiene que enfrentar el problema de acoso escolar tanto por razones LGTB como por cualquier otra razón sin más demora. No me olvido de la transfobia: me atrevo a afirmar que el cien por cien de las niñas y niños transexuales sufren un terrible acoso escolar en sus centros. Imposible olvidarme de ellas y ellos.

Manifestación del Orgullo de 2015. // Foto: Gayworldtv.

Manifestación del Orgullo de 2015. // Foto: Gayworldtv.

Y donde unx más vulnerable es, en el entorno familiar, las circunstancias que se dan no son mucho más halagüeñas. A día de hoy muchas personas LGTB viven una vida oculta a espaldas de sus propias familias. El temor a que la gente que más quieres y que más necesitas te rechace es tal que el momento de “salir del armario” se va retrasando y te llena de miedo y angustia. En muchos de los casos, encontrarán apoyo de varios miembros de la familia. En otros muchos más de los que os imagináis la relación con la familia se romperá. En la mayor parte de los casos sufrirán la discriminación en su pueblos y barrios. Serán objetos de bromas, chistes y comentarios cada día de su vida.

Si eres transexual te enfrentarás a la ignorancia de la gente, te convertirás en expertx divulgadorx de tu naturaleza. Explicando lo mismo una y otra vez. Y lo harás con gusto porque nadie si no eres tú se toma más de diez minutos es explicar qué es la transexualidad. Como si la transexualidad no hubiera existido desde que el ser humano puebla la tierra. No lo hace el Estado, lo haces tú.

Si eres lesbiana, sufrirás doble discriminación además del paternalismo del entorno. No estarás visibilizada en absoluto viviendo en una sociedad sin referentes. Serás invisibilizada y silenciada y reducida a tu entorno más próximo. Lo mismo que bisexuales y otras orientaciones afectivo-sexuales menos reconocidas.

Esto es lo que ocurre el resto de los días del año para una persona del colectivo LGTB. 364 días de todo lo relatado anteriormente. La causa: quién eres y a quién amas.
Desde que el ser humano apareció sobre la faz de la tierra las identidades de género y orientaciones sexuales han sido siempre diversas. La homosexualidad aparece reflejada desde los primeros textos que se conocen. La transexualidad es algo conocido y aceptado en prácticamente todas las culturas que han existido. Lo raro, por tanto, no es ser homosexual, bisexual o transexual, eso es natural siempre ha existido y existirá porque así lo regula y gestiona la misma Naturaleza. Lo raro y lo verdaderamente “desviado” es considerar que tu identidad de género y orientación sexual es la correcta por ser la más común o socialmente mejor aceptada.

Vanessa Martín, autora del artículo. // Foto: Vanessa Martín.

Vanessa Martín, autora del artículo. // Foto: Vanessa Martín.

Necesitamos visibilidad al menos, un día al año. Todxs necesitamos que se celebre la diversidad como un valor fundamental para la paz y la convivencia. El amor debe ser celebrado. El amor hacia nosotros mismos y hacía los demás. La libertad de ser unx mismx en una sociedad que nos constriñe y oprime se expresa perfectamente en esta fiesta. La fiesta del Orgullo, en mayúsculas, orgullo de ser perfectx tal y como eres.

*Vanessa Martín de Juan: Nacida en 1978 en Guadalajara. Historiadora, feminista, queer y activista del colectivo WADO LGTBI y de Mujeres Libres de Guadalajara.

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