Cultura en libertad

Muestra "SACRED": representaciones hiperrrealistas del cautiverio del disidente chino Ai Weiwei. En el claustro de la Catedral de Cuenca. // Foto: O.C.

Muestra “SACRED”: representaciones hiperrrealistas del cautiverio del disidente chino Ai Weiwei. En el claustro de la Catedral de Cuenca. // Foto: O.C.

Por Concha Balenzategui

Las vacaciones se inventaron con el móvil del descanso, lo que no significa estrictamente no hacer nada, sino más bien aprovechar el tiempo para esos placeres a los que uno no presta en época de trabajo la atención que debería. Una buena conversación de sobremesa, un paraje no recorrido antes, observar de madrugada las perseidas, o el reencuentro con los amigos de siempre del pueblo, para rememorar las mismas anécdotas año tras año, son opciones tan válidas como tumbarse al sol en la playa, si eso es lo que el espíritu vacacional le pide a uno. Poder disfrutar de la agenda cultural de manera relajada, sin las prisas del invierno, es otro de los alicientes de esta época del año.

En nuestro entorno, gracias a la dinámica de fiesta y actividad que toman nuestras localidades, la variedad está está servida. Desde un homenaje a Bruce Springsteen en Peralejos de las Truchas, hasta unos monólogos acompañados de cerveza en una velada de la capital, pasando por las grandes efemérides que vienen marcadas en letras grandes en el calendario de los aniversarios de 2016. Comparto entre esas citas, unas cotidianas y modestas, otras de relumbrón en el calendario estival, la que viene a ser la principal exposición preparada con motivo del aniversario de la muerte de Cervantes en Castilla-La Mancha: “La poética de la libertad”, que se muestra esas semanas en Cuenca.

Otra escena del montaje "SACRED" del artista Ai Weiwei en la Catedral de Cuenca. // Foto: O.C.

Otra escena del montaje “SACRED” del artista Ai Weiwei en la Catedral de Cuenca. // Foto: O.C.

Vaya por delante que el año del insigne escritor ha servido como mero pretexto para ver en España una parte de la obra del artista Ai Weiwei, al igual que pudimos escuchar el clarinete de Woody Allen o las canciones de Elton John en el Escartín en el cuarto aniversario de la publicación del Quijote, sin que existiera ninguna relación marcada entre estos artistas y la historia del ingenioso hidalgo. Tampoco la hay ahora con el disidente chino, pero es una oportunidad de oro que la comunidad se vista de fiesta para traer a nuestra tierra la muestra “SACRED”, que solo se ha podido contemplar, además de en la vecina provincia, en otras dos ciudades europeas, y que después visitará Los Ángeles.

La instalación del interior del claustro de la Catedral conquense es un nuevo ejercicio de libertad de expresión del afamado Weiwei, una interpretación personal del artista chino sobre los 81 días de cautiverio que experimentó en su país natal, tras realizar algunas obras de denuncia que cuestionaban los efectos de la dictadura comunista ante el resto del Mundo. Weiwei concibe las escenas en forma de cubos cerrados, que reproducen la celda que fue todo su universo durante estos cerca de tres meses, y que memorizó hasta el detalle, desde el desconchón en la pared del retrete hasta el bote de pasta de dientes de una esquina. No hay mejor forma de plasmarlo que estos espacios oscuros, cerrados, herméticos, con unas minúsculas ventanas por las que el espectador se asoma de forma furtiva a seis escenas de diferentes momentos del cautiverio: la acusación, la comida, la higiene, el sueño, la entropía y la duda.

Es una muestra hiperrealista, en la que los muñecos reproducen fielmente al propio protagonista y a dos carceleros, dos militares testigos de cada uno de los momentos de sus largos días, dos figuras que observan cada detalle del ritual de la ducha o la defecación, para ejecutar taxativamente ese ataque a la dignidad, hacer patente en cada minuto el obsesivo cautiverio, y transmitir al espectador una opresión sofocante.

Instalación que abre la exposición "Poética de la libertad", con proyecciones de ilustraciones quijotescas en unas grandes aspas de molino. // Foto: C.B.

Instalación que abre la exposición “Poética de la libertad”, con proyecciones de ilustraciones quijotescas en unas grandes aspas de molino. // Foto: C.B.

Esta representación, establecida hasta el mes de noviembre en la Catedral de Cuenca, después de no pocas dificultades para encontrar encaje y ubicación en la ciudad de las Casas Colgadas, es el plato fuerte de una exposición que tiene otros interesantes ingredientes. Se ha englobado todo -entiendo que de manera un tanto forzada- bajo el título de “La poética de la libertad”, buscando un hilo conductor relacionado con Cervantes. Pero el hecho de que la conexión se consiga en mayor o menor medida, no resta un ápice de interés a las otras dos exposiciones y a la propia visita a la catedral, con espacios recién restaurados.

La exposición "Poética de la libertad" incluye una sala dedicacada a los artistas abstractos relacionados con Cuenca y conocidos como "los informalistas". // Foto: C.B.

La exposición “Poética de la libertad” incluye una sala dedicacada a los artistas abstractos relacionados con Cuenca y conocidos como “los informalistas”. // Foto: C.B.

“La poética de la libertad” pretende ofrecer diferentes muestras del arte como vehículo de expresión de la libertad, con una mirada lejana, la del artista oriental; una mirada intemporal, la de Miguel de Cervantes (otro cautivo, que lo fue en Argel durante cinco años); y una mirada cercana, la de “los informalistas”, los artistas que encontraron en Cuenca su refugio en plena dictadura franquista: Zóbel, Saura, Miralles, Chirino, Farreras, Feito, Canogar… La idea -ambiciosa, está claro- es la de reunir en un mismo espacio la celebración del aniversario cervantino, los 20 años de la declaración de Cuenca como “Ciudad Patrimonio de la Humanidad” por parte de la Unesco, y las bodas de oro del extraordinario Museo de Arte Abstracto de la localidad.

Evidentemente, cada cosa en su medida, todo tiene su valía, por poco o mucho que chirríe este “tres en uno”. Pero tanto el templo, como la sala que expone las obras de los artistas, como las dos instalaciones iniciales -las únicas alusivas a Cervantes- tienen interés en sí mismas y enriquecen la visita.

Vista de la nave central de la Catedral de Cuenca, que alberga la exposición "Poética de la libertad". // Foto: C.B.

Vista de la nave central de la Catedral de Cuenca, que alberga la exposición “Poética de la libertad”. // Foto: C.B.

En el recorrido que hice hace unos días a la exposición me crucé con “nuestro” Antonio Pérez, el pintor, mecenas y coleccionista, natural de Sigüenza, y que impulsó la fundación que lleva su nombre y que muestra obras de varios artistas antes mencionados en Cuenca. (Hago un inciso para recordar que Antonio Pérez dio nombre a la sala de exposiciones del Centro San José de Guadalajara, y que algunas obras de los pintores del grupo “El Paso” se han podido ver en Guadalajara en el brillante primer año del Museo Sobrino). Pérez estaba el otro día en Cuenca, acompañado por Alfonso Caballero Klin, ex director del Museo de Santa Cruz de Toledo y comisario de la exposición “Atempora”, que estos días se muestra en Sigüenza, siendo otro de los grandes eventos del año Cervantes.

Sigüenza, Guadalajara, Cuenca, Toledo, La Mancha… Se me ocurrió pensar que, al fin y a la postre, los puentes del arte se tienden de manera más exitosa que en otros intentos artificiosos de “hacer región”. Un evento que sale de la mirada paleta y localista y se abre al mundo sin fronteras del arte, con la universalidad de Cervantes y el cosmopolitismo de Ai Weiwei.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s