Mi último hexágono

captura

Por Míriam Pindado

Hace un año y dos meses mis compañeros se acordaron de mí. Faltaba un nombre para cerrar este polígono y yo acepté ser ese sexto vértice que entonces le faltaba al hexágono. Gracias por esta oportunidad.

Hoy, después de más cincuenta artículos publicados (o hexágonos, como decimos por aquí), me despido. ¿La causa? La de siempre: el tiempo. O mejor dicho, la falta de tiempo.La misma que ha llevado a muchos de los que han pasado por aquí a decir adiós a El Hexágono y la misma que nos trae locos a todos los que corremos por este siglo XXI como pollos sin cabeza. Maldito tiempo y malditos días de 24 horas sin prórroga.

El tiempo está infravalorado en este mundo que siempre tiene prisa y que no se detiene, no duerme, no descansa ni reflexiona. De hecho, muchas veces pienso que si dedicásemos más tiempo a pensar lo que hacemos, lo que decimos o lo que escribimos, todo iría mejor.  Pero esta sociedad tan absorbente que nos ahoga y este ritmo de vida que nos toca bailar no nos dan margen para aprendernos las coreografías. Y podremos bailar, pero nunca aprenderemos a hacerlo sin hiperventilar. Y este es precisamente el motivo por el que me despido hoy. Porque creo que el buen ejercicio del periodismo (e incluso el de la opinión responsable) necesita de tiempo y de disposición y yo, ahora mismo, no lo tengo. Y es que para escribir algo que se publicará y leerán otras personas hace falta sentarse, pensar, documentarse, preguntar y volver a pensar. Quizá esta profesión, que Gabriel García Márquez decía “es el más bonito oficio del mundo”, se deja muchas veces llevar por las prisas que exige la instantaneidad. Y es normal que ocurra en muchos medios en los que además de tiempo faltan recursos. Pero un soporte como es El Hexágono no se alimenta de esto.  A pesar de las agoreras teorías sobre el futuro de esta profesión, todavía confío en la supervivencia de medios más reflexivos en los que además de información se ofrece análisis y opinión. Análisis meditado y opiniones responsables, valientes y firmadas.

De hecho, el periodista, al igual que cualquier otro ciudadano, debe ser crítico con lo que ve, pero sus críticas deberían ser también constructivas. También debe ser libre para escribir de lo que quiera, pero siendo responsable y respetando a los demás. Y por último, el periodista debe ser feliz haciendo lo que hace (porque rico no va a ser, al menos en este caso) y yo he disfrutado muchísimo de esta etapa en la que me pesan mucho más los días buenos que los malos.

En todo este tiempo he escrito de lo que querido como el resto de mis compañeros. Aquí no hay línea editorial ni sueldos con los que amenazar ni  píldoras que dorar. Aquí, cada uno es uno mismo con su nombre y apellidos, con sus ideas, con sus razones y con sus argumentos.

Recuerdo el primer artículo que escribí aquí como si lo hubiese redactado ayer: ‘El gigante sale a la calle’. Ese día todavía andaba despistada después de una temporadilla de aletargamiento así que escribí sobre dos de mis pasiones: la música y Guadalajara. No sabía el alcance que tendría ese debut, pero aunque lo importante en este blog no son las visitas, sí he de reconocer que aquello fue un aliciente para despertarme como también lo fue aquel artículo tan viral de ‘Las Ferias en tierra hostil’.

En estos meses he intentado escribir honestamente y sin acritud sobre lo que veía y vivía en mi día a día por las calles de esta ciudad, pero también sobre lo que estaba pasando en los pueblos…¡Benditos pueblos! También he escuchado propuestas  y quejas de amigos y conocidos que en varias ocasiones han quedado aquí plasmadas y otras veces he querido regalarles algunos recuerdos y palabras a esos ‘Hijos de los ochenta’, a los más jóvenes y, cómo no, a nuestros abuelos. Algunos miércoles fueron más tristes como lo eran las noticias de la jornada y otros más polémicos porque la actualidad solo nos dejaba titulares con políticos incapaces de gobernar, fortunas en Panamá, estadísticas de mínimos o terribles sucesos.  En resumen, podría decirse que durante estos meses he compartido con vosotros mis reflexionesdesahogos, paseos, salidas, excursiones, opiniones y, también, mi literatura del día a día. Y por eso eso hoy quiero compartir con vosotros mi despedida.

Y para agradeceros todos estos miércoles y desearos un bonito día, os dejo esta canción.

Anuncios

Un pensamiento en “Mi último hexágono

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s