Page en Molina

 

Encuentro entre Page y Herranz en el Ayuntamiento de Molina, el pasado 2 de noviembre // Foto: GCCLM

Encuentro entre Emiliano García-Page (dcha.) y Jesús Herranz en el Ayuntamiento de Molina, el pasado miércoles // Foto: JCCM.

Por Raquel Gamo

El Ejecutivo regional celebró el pasado miércoles su Consejo de Gobierno en Molina de Aragón. El carácter itinerante de este órgano es una de las nuevas costumbres que ha adoptado García-Page como una manera de acercar la administración a todos los castellano-manchegos. En este caso, creo que debe tomarse también como un nuevo guiño del Gobierno hacia el Señorío molinés, después del olvido que sufrió la comarca a lo largo de la anterior legislatura popular. Los gestos no colman todos los anhelos y exigencias, pero son importantes.

Además, en esta ocasión, es significativo que el signo político diferente de ambas Administraciones, la Junta y el Ayuntamiento de Molina no haya sido un obstáculo para organizar el acto. Incluso la voluntad de colaboración fue máxima. Tanto es así que se pudo ver al alcalde, Jesús Herranz, participando en la reunión junto con todo el gabinete en buena armonía. Esto en Guadalajara y Castilla-La Mancha es noticia porque lo que abunda es justo lo contrario: la aspereza, el disenso y los dardos cruzados.

Esta actitud sorprende aún más porque coincide con un tiempo político marcado por la crispación. De hecho, este entendimiento contrasta con el frustrado intento de llevar el Consejo de Gobierno a Sigüenza en septiembre. Entonces no hubo acuerdo entre el equipo de Page y el del alcalde de Sigüenza, que casualmente es también el presidente de la Diputación Provincial. Es difícil tomarse en serio a dos dirigentes que no logran concertar ni la celebración de una reunión política.

El gesto del Gobierno regional de desplazarse hasta Molina había levantado una cierta expectación. Se esperaba que Page anunciara nuevas inversiones en infraestructuras, medidas para atraer a empresas a la zona o cualquier otra iniciativa política de calado.  En suma, proyectos para reactivar la economía de la comarca en esta nueva era en la que es justo reconocer la mayor sensibilidad que muestra la Junta hacia las necesidades del Señorío.

Sin embargo, la expectación dio paso a una relativa insatisfacción. El gabinete de Castilla-La Mancha se limitó a aprobar una batería de leyes encaminadas a garantizar el acceso a los servicios públicos y mejorar las telecomunicaciones… ¡en el próximo lustro!; un plan de rehabilitación del patrimonio, también a largo plazo; y el arreglo de varias carretera.

Vamos por partes.

Sobre el plan de rehabilitación, parece que su objetivo es endurecer las exigencias contra los propietarios que abandonan los edificios históricos bajo su custodia legal. Es evidente que se trata de una iniciativa positiva. Diría incluso que era largamente esperado. Embellecer el casco histórico puede revertir en un refuerzo de la actividad turística y, por tanto, en crear empleo. No obstante, nos queda conocer lo más importante: el presupuesto y las actuaciones, específicamente, sobre aquellos edificios privados muy deteriorados.

Imagen del a fachada del Palacio del Virrey de Manila, visiblemente deteriorada // Foto: websaber.es

Imagen de la fachada del Palacio del Virrey de Manila, visiblemente deteriorada // Foto: websaber.es

García-Page afirmó que “se van establecer criterios importantes de filosofía para decir basta ya al deterioro del patrimonio privado por desatención y abandono y se van a expresar medidas adicionales para exigir mantenimiento de castillos, palacios y otros edificios patrimoniales”. Sin duda, una empresa ardua y casi utópica por la simple y llana razón de que muchos bienes de interés cultural están en manos privadas.

Cabe preguntarse, pues, cómo se va a asegurar que el extenso patrimonio de la región –y especialmente el molinés- se conserve en buen estado y cómo se van a castigar legalmente a aquellos que atentan permanentemente contra sus bienes inmuebles de carácter histórico. Page alentó en Molina la idea de impulsar una nueva Ley de Patrimonio, “más exigente” que la actual. En realidad, Castilla-La Mancha ya dispone de una Ley de Patrimonio (2013) que, aunque mejoraba sustancialmente el texto anterior, está redactada con las lagunas y las ambigüedades oportunas para dejar en manos del Ejecutivo la dureza o no en su cumplimiento. Así que bienvenidas sean las medidas adicionales que puedan implementarse en esta área. Pero lo sustancial es que exista determinación política por parte del Gobierno regional para frenar el abandono o la desidia de los propietarios que maltratan el patrimonio. En Molina existen varios ejemplos de ello como los magníficos palacios nobiliarios de los Arias o el del Virrey De Manila, cuyas fachadas se están deteriorando a marchas forzadas.

Por otro lado, el llamado “Plan de Telecomunicaciones” (¿cuántos planes hemos recibido los molineses a lo largo de las últimas cuatro décadas?) se plasmará en un contrato con las operadoras para que la conectividad en la zona sea una realidad en un plazo de cinco años. Es una noticia positiva, claro. Y es también una de las reivindicaciones históricas de la plataforma La Otra Guadalajara. Ahora falta que se concrete y, a ser posible, con mayor brevedad de la prevista. La mejora de la cobertura móvil y de la conexión a Internet podría ser crucial para asentar población permanente en la ciudad y, en todo caso, que no se haya garantizado ya supone un agravio comparativo claro con relación a los habitantes del resto de la región.

Tramo en mal estado de la carretera que conduce al municipio de Peralejos de las Truchas // Foto: Foro de los Puertos de Montaña

Tramo en mal estado de la carretera que conduce al municipio de Peralejos de las Truchas // Foto: Foro de los Puertos de Montaña

Finalmente, sí es muy importante el compromiso de arreglar algunas vías secundarias de la comarca molinesa, como las carreteras de Peralejos de las Truchas, Zaorejas y el tramo entre Anquela y Turmiel. Page fio a 2017 y 2018 la ejecución de estas obras. Veremos. En el caso de las dos primeras hablamos de dos carreteras absolutamente fundamentales para las comunicaciones en el Alto Tajo. Y ya se sabe que es difícil concebir una apuesta decidida por el turismo sin invertir antes en infraestructura.

La visita de Page a Molina quiso enviar una señal de empatía y sensibilidad del Gobierno de Castilla-La Mancha hacia esta tierra. Basta distanciarse un poco de la gresca partidista para observar que se trata de un notable cambio de actitud con relación a la legislatura anterior, donde la presidenta regional era recibida con manifestaciones, caceroladas y un ejército de guardias civiles. La urgencia ahora es plasmar las promesas en realidades.

La Tierra de Molina acumula ya demasiados parches, medidas aisladas y programas de corto alcance. La prioridad ahora debería ser construir un planteamiento político global que responda a las necesidades reales de sus ciudadanos y de su escuálido tejido productivo y agrario; que tenga una mirada a largo plazo (con un calendario de inversiones); y que supere el tradicional esquema de subvenciones al calor de la administración autonómica o los fondos de cohesión. Que el presidente regional y el alcalde de Molina intensifiquen la interlocución es un paso en la buena dirección. Falta ampliar este diálogo a la sociedad civil y concretar la retórica en acciones tangibles.

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