“aLocos”*

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Una de las salas utilizadas para la exposición “aTempora”, abierta hasta el pasado fin de semana, en la catedral de Sigüenza. // Foto: turismoensiguenza.com

(*Lo de la declinación latina no es mi fuerte, así que espero haber compuesto bien mi pequeño juego de palabras con el título de la exposición “aTempora”, haciendo hincapié, como se podrá leer en las líneas que siguen, en el lugar de celebración más que en la temporalidad de este tipo de actividades culturales)

Por Borja Montero

Sigüenza ha acogido durante cinco meses uno de los actos centrales de la conmemoración del IV centenario del fallecimiento de Miguel de Cervantes en Castilla-La Mancha, una exposición de esas que, normalmente, suelen estar reservadas para las capitales de provincia. “aTempora Cervantes 1616-2016 Shakespeare” ha atraído hasta la Serranía de Guadalajara a unas 66.000 personas de 21 nacionalidades diferentes, gente de todo el mundo que se ha acercado a un lugar que muchas veces está oscurecido por la larga sombra de otras localidades con un cartel turístico mayor o, simplemente, una oferta hostelera mayor. Cierto es que la Ciudad del Doncel es uno de los destinos turísticos más importantes de toda la región, habitualmente disputándose con Cuenca el segundo puesto en número de visitantes tras Toledo, pero aún así no es habitual que un acto de esta envergadura se celebre en una localidad de menos de 5.000 habitantes, y no en una de las capitales provinciales de la región. Se trata, pues, de una apuesta decidida por dar protagonismo a todo el territorio y, por tanto, repartir los beneficios (no solamente los económicos, pero esos también) que puede traer la acción política, cultural y/o turísitica.

La ubicación de esta interesante exposición en la catedral de Sigüenza ha supuesto, sin duda, un importante espaldarazo a la ya de por sí activa industria turística seguntina durante ni más ni menos que cinco meses. En los datos facilitados durante la clausura de “aTempora”, el presidente de la Junta de Comunidades, Emiliano García Page, aseguraba que el número de visitantes a la provincia de Guadalajara en los diez primeros meses de 2016 había aumentado en un 20 por ciento con respecto al mismo periodo del año pasado, mientras que las pernoctaciones se habían incrementado en un 28 por ciento. Y lo que es más importante, el jefe del Ejecutivo regional puso el caramelo a las autoridades locales de organizar otro evento cultural de envergadura en la Ciudad del Doncel, una oferta difícil de rechazar.

En provincias como Guadalajara, con una dispersión poblacional importante, una característica que comparten todas las provincias de Castilla-La Mancha, uno de los temas cruciales para que se dé una igualdad de oportunidades más o menos real entre sus habitantes es la planificación territorial, concebida ésta en un sentido amplio de la palabra e incluyendo cuestiones que van más allá del urbanismo, faceta a la que normalmente se reduce esta compleja disciplina. Y es que es muy complicado que las zonas rurales o las poblaciones más pequeñas puedan competir con las capitales en lo que a infraestructuras disponibles, oferta cultural o potencial de acoger visitantes, entre otros, se refiere, lo que indefectiblemente se convierte en una merma de las opciones posibles de sus habitantes para formarse, divertirse, culturizarse o disfrutar de los servicios que pagan con sus impuestos. Es por ello que tienen un gran valor iniciativas como ésta o como el programa de actividades del centenario de Camilo José Cela, repartido por las diferentes localidades de su “Viaje a la Alcarria”, que suponen una cierta descentralización de la oferta cultural, ya que son las que consiguen hacer patente para esos ‘otros’ ciudadanos de más allá de la ‘metrópolis’ las bondades de la acción política, cultural, social o deportiva.

Claro está que para que pueda llevarse a cabo un reparto un poco más igualitario de las iniciativas de gran calado, sería necesario proveer a diferentes municipios de espacios e infraestructuras suficientes para albergarlas, lo que nos llevaría a un necesario cambio de mentalidad. Sigüenza ha podido acoger esta interesante exposición gracias a catedral, un patrimonio “heredado”, por decirlo de algún modo, ya que, de lo contrario, no hubiera contado con un edificio de características similares en espacio disponible o especialmente emblemático como para ser merecedor de una muestra de tanta enjundia. De este modo, con el fin de que este tipo de citas, y otras igualmente atractivas en lo que a visitantes se refiere, pudieran repartirse y no quedarse siempre en las ciudades de mayores recursos, principalmente las capitales de provincia, habría que pensar de una forma menos patrimonial en las inversiones públicas y en las infraestructuras. No hace falta que cada pueblo tenga su propia gran obra, su propio gran espacio, ni mucho menos que tenga uno para cada posible uso, tales como polideportivos, palacios de congresos, auditorios y demás edificios otrora golosos para las autoridades públicas. Esa época de despilfarro constructor ya ha pasado y se ha demostrado ineficiente de todo punto. Evidentemente, al igual que se distribuyen por el territorio las citas de todo pelaje, habría que “mancomunar” este tipo de inversiones, y el cambio ha de producirse no premiando con las nuevas infraestructuras siempre a las ciudades más grandes que, en ocasiones, duplican recursos ya existentes con estas nuevas obras, sino cosiendo el territorio a través de un reparto real de todas las iniciativas, desde las de inversión a las culturales.

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