La utopía de la Alcarria

2016-12-16-pagefomento

A la derecha, Emiliano García Page e Íñigo de la Serna, tras su reunión en Toledo // Foto: GuadalajaraDiario.es

Por Álvaro Nuño.

Como la famosa cantinela del hiperconocido anuncio de una popular marca de turrón, podríamos cantar eso de “Vuelve a casa, vuelve por Navidad”, refiriéndonos a este proyecto, o como los ojos del Guadiana, que aparecen y desaparecen por arte de magia, sin saber muy bien ni cuándo ni dónde. Así ocurre con la “Autovía de la Alcarria”, uno de los tramos de una supuesta supercunvalación que iba a rodear Madrid cuando se pensaba que todo el monte era orégano y las inversiones en suelo e infraestructuras se contaban por miles de millones porque las previsiones de uso también se contaban por cientos de miles de personas. Pensemos en una gran rueda: el eje indiscutible sería una saturada Madrid, nuestra autovía de La Alcarria iba a ser parte del neumático, al igual que las autopistas radiales servirían de nuevos radios. Pero la bicicleta se quedó en triciclo, la cámara se pinchó y ahora nos enteremos que lo que costara arreglar esos radios rotos de titanio lo tenemos que pagar entre todos.

Todo esto viene a cuento porque esta semana, el nuevo ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, visitó Toledo, donde se entrevistó con el presidente regional y la consejera del ramo, la alcarreña Elena de la Cruz. Fue una primera toma de contacto en la que se pusieron sobre la mesa los temas que el Ministerio tiene pendientes en Castilla-La Mancha. En las declaraciones realizadas por Emiliano García Page tras la reunión, la única mención a una infraestructura que afecte a nuestra provincia fue esta, la “Autovía de la Alcarria”, una carretera cuya construcción se consensuó entre las administraciones regional y nacional hace ya casi una década, en 2007, y que desde Castilla-La Mancha se contempla como una parte de un eje vertebrador Norte-Sur de la comunidad autónoma, que tendría su continuación por Cuenca y Albacete. De hecho, el pacto consistía en que el Estado hacía la parte alcarreña a cambio de que la Junta hiciera la llamada “Autovía del Júcar”.

Se puede decir que este tipo de infraestructuras son un anhelo desde siempre para la administración regional, carreteras de alta capacidad que comuniquen las principales localidades de la región sin tener que pasar por Madrid. Así, con la autovía de los Viñedos, que une Toledo, Ciudad Real y Albacete, el círculo se cerraría con la Autovía del Júcar, entre Albacete y Cuenca, y la de la Alcarria, que subiría desde Tarancón hasta Guadalajara, cumpliendo unos de los objetivos que se planteaba el expresidente José María Barreda, en el año 2010: que el 95% de la población de la comunidad estuviera a menos de media hora de una autovía o de una autopista. Evidentemente, los plazos no se han cumplido pero Page sí quiere que el acuerdo se respete y que el Estado se comprometa a hacer su parte.

De hecho, el proyecto de esta autovía fue declarado de Interés General del Estado, no tanto por unir Cuenca y Guadalajara sino por formar junto a la también proyectada conexión de la A-1 con A-2 ese gran pentágono de supercircunvalación del Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT) exterior de la Comunidad de Madrid. Dos años después de planteado el proyecto, en 2009, se aprobó el preceptivo informe de Declaración de Impacto Medioambiental, y la obra quedó pendiente de licitación y adjudicación, pero ahí se pierde su pista.  Se calculaba entonces que en 2010 circularían por ella 8.111 vehículos diarios, atendiendo al crecimiento demográfico de una zona que esperaba rebasar los 100.000 habitantes en una década. Esa zona comprendería la capital, Torija, Chiloeches, el Pozo de Guadalajara, Aranzueque, Loranca, Pastrana, Escopete, Pozo de Almoguera, Mondéjar, Alabares, Almoguera, Mazuecos, Illana, Leganiel y Barajas de Melo hasta conectar con Tarancón, 120 kilómetros después.

Tras la reunión de Page con el ministro, la pregunta que sobrevoló por las cabezas de muchos alcarreños fue: ¿Es la Autovía de la Alcarria una prioridad o solamente una infraestructura de las llamadas “vertebradoras”, es decir de esas que “hacen región”, un término que tanto gusta por Toledo, pero que aquí en Guadalajara nos resulta un poco lejano, cuando nuestra provincia y especialmente el Corredor del Henares, donde se concentra el 80% de su población, donde mira realmente casi todos los días es a Madrid, eso que primero Bono, luego Barreda y ahora Page (Cospedal ya la denominó “utopía de la Alcarria” en 2011, admitiendo que no había dinero para hacerla) parecen no comprender.

Antes de ponerse a crear nuevas vías “vertebradoras” de Castilla-La Mancha, el Ministerio de Fomento haría mejor en abordar otros muchos proyectos que la crisis económica también dejó metidos en un cajón y que afectan a carreteras de su titularidad, como la N-320, que tiene pendiente su variante por Guadalajara, evitando el calamitoso cruce de Cuatro Caminos y el acceso al Hospital General -obras ya contempladas incluso en el Plan de Ordenación Municipal de la ciudad-, o su desdoblamiento hasta Cabanillas del Campo. También queda pendiente otra de las promesas del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero incluso anterior a la de la Alcarria, como era la conversión de la N-211 en autovía entre Alcolea del Pinar y Monreal del Campo, lo que la convertiría en verdadera columna vertebral de la provincia. Por no hablar de las mejores necesarias en las comunicaciones con Madrid en transporte púbico. Esas no son actuaciones utópicas, sino abordar necesidades reales de una provincia que lleva esperando mucho tiempo ver una actuación del Estado en Guadalajara.

 

 

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3 pensamientos en “La utopía de la Alcarria

  1. Quién protesta en Guada por algo? A quién le importa lo que pase aquí? La gente trabaja en Madrid, estudia en Madrid (la universidad depende de Alcalá) y pasa su tiempo libre en Madrid. Por eso Guadalajara se muere lentamente, solamente hay que darse una vuelta por el Ferial Plaza, la Calle Mayor y hablar con tus conocidos, y la gente del sur de la Alcarria, donde vivo, va a los centros comerciales de Rivas, Alcalá y Torrejón, y luego ya a Guadalajara. Si no fuera porque es la capital, tendría tanta vida como un desierto

    • Por eso a la gente le da igual que se haga esta obra. Bueno, miento, interesa para llegar más rápido a la A-3 y de ahí a Valencia en el veranito. Así nos va.

  2. Creo que hay grandes carreteras más que suficientes, no necesitamos otra autopista, mucho más interesante sería mejorar las comarcales existentes, dotarlas de más mantenimiento y señalización, y recuperar el tren, que un día vertebró el país entero y se está abandonando a pesar de ser más eficiente y de mucho menor impacto ambiental.

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