La importancia de la memoria (histórica)

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Un momento del pleno del pasado viernes, 30 de diciembre. Foto: Guadaque.

Por Julio Martínez

Hasta el rabo todo es toro. También el 2016. Sin embargo, el alcalde de Guadalajara, Antonio Román, se durmió en los laureles el pasado viernes, 30 diciembre. Creyó que por estar en el penúltimo día del año, tendría más fácil sacar adelante sus criterios. Pero no fue así. Una vez más, Román y el PP vieron cómo la oposición imponía sus mociones. Los munícipes de la formación conservadora no fueron capaces de frenar una iniciativa del resto de grupos. Cosas de la democracia. Y de no tener mayoría absoluta.

En este caso, fue una propuesta de Ahora Guadalajara. En la misma se pedía la modificación de la Ordenanza Fiscal Reguladora de la Tasa por Prestación de los Servicios del Cementerio Municipal. Se buscaba establecer una exención para las exhumaciones e inhumaciones de los restos de los represaliados por el franquismo. “El Ayuntamiento debe hacer un mayor esfuerzo y tener más sensibilidad en estas circunstancias”, señalaba la concejala de Ahora, Elena Loaisa.

Una proposición que se aprobó pocos meses después de la ejecución de la orden de la jueza argentina María Romilda Servini, en la que se solicitaba la exhumación de Timoteo Mendieta. Este sacedonero fue fusilado en 1939 y enterrado en una fosa común del cementerio arriacense. En el proceso de recuperación de sus restos aparecieron otros 21 represaliados. A pesar de la gravedad del problema, el Consistorio de Guadalajara –comandado por el PP– hizo pagar a las familias “la liquidación por los gastos correspondientes por la exhumación”, denunciaba Elena Loaisa. “Es una falta de respeto”, añadía la munícipe.

Pero si la carencia de empatía en este caso es muy grave, la situación empeora si se consulta la Ley de Memoria Histórica. El artículo 11.1 de la mencionada normativa es muy claro al respecto: “Las Administraciones públicas, en el marco de sus competencias, facilitarán a los descendientes directos de las víctimas que así lo soliciten las actividades de indagación, localización e identificación de las personas desaparecidas violentamente durante la Guerra Civil o la represión política posterior y cuyo paradero se ignore”. Éste es el caso de Timoteo, cuya hija –Ascensión Mendieta– tuvo que acudir a la Justicia Argentina para recuperar a su progenitor.

Y, para más inri, la Ley de Memoria Histórica también hace referencia a la asunción de los costos generados en la búsqueda de familiares desaparecidos. En su artículo 11.2 indica que “la Administración General del Estado elaborará planes de trabajo y establecerá subvenciones para sufragar gastos derivados de las actividades contempladas en este artículo”. Mientras tanto, el equipo de Antonio Román, en lugar de facilitar los trabajos a los familiares y al Gobierno, les cobra los gastos correspondientes.

No sólo eso. En la moción debatida en el pleno del pasado viernes, 30 de diciembre, el PP votó en contra de la exención de tasas. Los populares alegaron motivos de índole legal. No se movieron de sus trece, a pesar de la flexibilidad mostrada por la oposición. Desde la coalición de izquierdas se propuso que –en el caso de no poderse establecer las mencionadas dispensas– se habilitaran subvenciones para ayudar a las familias con represaliados por el franquismo. Pero nada de nada. Román y los suyos no dieron el brazo a torcer. Una actitud que, sin embargo, no le sirvió de nada. La propuesta salió adelante con los votos de Ciudadanos, PSOE y Ahora. El partido en el gobierno parece olvidar que no tiene mayoría absoluta. Ya no hay rodillo que le valga.

Sin embargo, la actitud del alcalde no es nueva. Tampoco ha cumplido la moción que le obligaba a eliminar el callejero franquista de la ciudad. El pleno del Ayuntamiento aprobaba una propuesta en este sentido el 4 de septiembre de 2015. Y hoy, más de un año y tres meses después, Antonio Román no ha hecho caso a este acuerdo. Todo lo contrario. Se ha atrincherado en sus escasos argumentos. Eso, a pesar que la normativa Memoria Histórica también le obligaba a quitar las referencias al régimen anterior de las vías públicas. En el artículo 15.1 de dicha ley se señala que: “Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura”.

Aquí tenemos al regidor, apostando por la insumisión. No es extraño, por tanto, que desde la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica muestren su asombro ante actitudes como las narradas. “Antonio Román se lo debería hacer mirar, porque es difícil encontrar en España a un alcalde tan retrógrado y que se oponga con tanta rabia y virulencia a aplicar la Ley de la Memoria Histórica”, señalaban a El Plural desde la mencionada entidad.

Así que el equipo de gobierno debe recapacitar y cambiar la actitud. La ley está para cumplirse. Y los acuerdos de pleno, también. Algo que es obvio en un Estado de Derecho democrático. En estos momentos, lo que le toca a Román es aplicar la moción aprobada el pasado 30 de diciembre. No desarrollar este acuerdo –además de ilegal– tendría muy difícil explicación. ¿Qué imagen se estaría dando a la ciudadanía? Por no hablar de la importancia de la memoria historia. Hay que recordar el pasado con sus luces y sus sombras. Y, en este sentido, no puedo estar más de acuerdo con aquellos que dicen que hay que pasar página. Hagámoslo. Pero únicamente después de leerla.

PD: Ánimo a los descendientes de Timoteo Mendieta que, a pesar de su batalla, tienen que seguir buscando a su familiar.

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Un pensamiento en “La importancia de la memoria (histórica)

  1. Muy buen artículo Julio. Serio, argumentado y con la LEY EN LA MANO.

    Lo curioso de todo esto es que al “recto” Antonio Román y sus palmeros, no le parezca mal pasarse la ley por el “arco del triunfo” en este caso, cuando siempre se llenan la boca con ella cuando se trata de defender sus posiciones (y su posición también, con tanta corruptela flotando en el ambiente).

    Basta leer este artículo de opinión que firma el ínclito y veterano periodista Santiago Barra hace tres días en su web… Vaya, que el sistema estaba genial… hasta ahora claro, porque como la realidad de la democracia obliga hoy a tomar acuerdos a Román y a dejar de aplicar su rodillo de espaldas a todos, pues casi mejor que cambiamos las reglas para que el PP pueda gobernar a su antojo, sea con mayoría absoluta o pírrica. Total, lo importante es que gobiernen los de siempre con las manos libres para hacer lo de siempre, es decir, abusos como este que denuncias en tu artículo.

    Enlazo la joyita de Santi Barra, que es digna de ser un “paradigma democrático” (artículo sobre el que, por supuesto, no admite comentarios): http://guadalajaradiario.es/blogs/santiagobarra/2017/01/01/cuando-la-oposicion-lo-que-quiere-es-gobernar-pero-no-puede/

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