A Driebes le cae el Gordo

Bajo la superficie colindante a la ermita de la Virgen de la Muela, en Driebes, se localiza una ciudad romana que los especialistas consideran similar a Segóbriga. // Foto: La Razón.

Bajo la superficie colindante a la ermita de la Virgen de la Muela, en Driebes, se localiza una ciudad romana que los especialistas consideran similar a Segóbriga. // Foto: La Razón.

Por Raquel Gamo

El reciente anuncio del descubrimiento de Caraca, la villa romana de Driebes, supone un importante hallazgo cultural de primera magnitud, que ha causado gran expectación social y mediática, dentro y fuera de Guadalajara. De confirmarse las pruebas recabadas sobre el terreno por los investigadores de la UNED Emilio Gamo y Javier Fernández, estaríamos ante unos de los asentamientos romanos más relevantes que se han localizado en los últimos años en España. Y, desde luego, en el vestigio más importante -por no decir único- de Guadalajara. El hallazgo es notable y ha disparado las expectativas en Driebes, pero lo fundamental es respetar y apoyar al máximo el trabajo de los arqueólogos y especialistas.

Según las investigaciones, Caraca es una ciudad de unas 12 hectáreas, situada bajo el cerro de la Virgen de la Muela, en la localidad de Driebes, enclavada en la Alcarria Baja y limítrofe con la Comunidad de Madrid. Las prospecciones realizadas hasta el momento mediante los últimos avances tecnológicos -herramientas de georradar- han permitido precisar que este lugar tuvo una población rayana a los 2.000 habitantes (municipium). Caraca, situada en la vía que en aquella época enlazaba Alcalá de Henares (Complutum) con Cartagena (Cartago Nova), contó con los servicios propios de estas urbes: un foro porticado, centro de la vida social; y un acueducto de 112 metros; además de un mercado, unas termas y diversas categorías de casas. El estado de conservación parece que es óptimo. “Los libros de Historia cambiarán a partir de Caraca”, afirmó Pedro Rincón, alcalde de Driebes, a La Sexta.

La hipótesis de que en este punto había restos romanos no es novedosa. Viene de antaño. Citada ya en crónicas romanas, en 1945 salió a la luz durante la construcción del canal de Estremera un valioso tesorillo del siglo III a.C., que se expone actualmente en el Museo Arqueológico Nacional. Es más, los vecinos han convivido con toda suerte de piedras, mosaicos y columnas en su día a día, tal como se recogía en el reportaje que publicaba recientemente Elconfidencial.com. Merece la pena leer el reportaje de Ángel Villarino. A Jesús Galisteo, vecino, no le ha sorprendido el descubrimiento: “Se ha sabido siempre que aquí había algo. Durante muchos años venía aquí gente con detectores de metales. Yo conozco a uno que encontró un casco de romano, le dieron un millón y se compró un Lada Niva”. Otros trabajaron toda su vida las tierras sobre las que con casi toda probabilidad se emplaza Caraca. “Empezamos a arar con vertederas y salían unos adoquines como esta mesa. Los teníamos que tirar por los costados del cerro para poder trabajar”, comentan los hermanos Ángel y Pedro Zorita.

En todo caso, si los restos dificultaban antaño las tareas agrícolas, ahora la noticia del hallazgo de Caraca ha revolucionado a este tranquilo pueblo alcarreño que, como muchos otros de la comarca, se desangra por la despoblación y la inactividad. Tanto es así que, al parecer, los driebeños ya piensan sobre la idoneidad de hacer un párking, un merendero y un paseo turístico hasta el futuro yacimiento. Incluso sopesan cómo serán los productos de merchandising alusivos a este emplazamiento. No es extraño, por tanto, que en Driebes observen el hallazgo como el filón turístico que persigue la zona, especialmente, teniendo en cuenta la cercanía con Madrid, un aspecto estratégico de la comarca de la Alcarria Baja.

Este descubrimiento demuestra varias cosas: En primer lugar, la importancia que representa la conservación del patrimonio para la sociedad y, en mayor medida, para poblaciones rurales alejadas de los centros industriales y de servicios, que ven en el turismo una de sus tablas de salvación. De ahí la repercusión que ha tenido entre los vecinos que ven en Caraca una oportunidad para revitalizar la comarca. Ahora sólo hace falta que el proyecto arqueológico cuente con financiación suficiente y se respeten los tiempos de los especialistas para completar los trabajos con éxito.

En segundo lugar, la revelación de esta villa romana debe hacer reflexionar a la Junta sobre cómo gestionar el vasto patrimonio que atesora Castilla La Mancha. Un ejemplo de una buena política cultural fueron los proyectos arqueológicos impulsados durante los gobiernos de Bono y Barreda. Es una opción más económica que la restauración de edificios históricos, da resultados a medio plazo y puede considerarse como una fuente de desarrollo para el mundo rural. Si echemos un vistazo a otros yacimientos de la región como Recópolis, también en Guadalajara; o el de Carranque, en Toledo, vemos como han supuesto un claro revulsivo para la economía de las localidades donde se asientan. No sólo los ha situado en el mapa del turismo, sino que han contribuido a crear empleo.

Urge que el Gobierno regional articule una gestión del patrimonio ordenada, planificada y viable, que cuente con un presupuesto propio y se complemente con la colaboración público-privada que se ha demostrado tan eficaz en muchos casos. No basta con hacer inversiones improvisadas de tanto en cuanto sobre edificios decadentes o en determinados yacimientos. Hay que recordar que los investigadores que han trabajado en Driebes destinaron 6.000 euros para financiar su estudio. Lo hicieron, tal como han explicado a los medios, con una subvención de la Junta, otra del Ayuntamiento de Driebes y con aportaciones de la Asociación de Amigos del Museo de Guadalajara.

Pero a nadie se le escapa que los trabajos arqueológicos que exige ahora este hallazgo requieren de una inversión mucho más cuantiosa. Ahí debe intervenir el Gobierno de Castilla-La Mancha, entre cuyas competencias figura la conservación y puesta en valor del patrimonio histórico de la región. Caraca representa una oportunidad de oro para Driebes, para la Alcarria y para Guadalajara entera, y además desde todos los puntos de vista: cultura, turístico, económico y social. Pero exige un trabajo serio para que las esperanzas no desemboquen en un chasco. Convertir al patrimonio en una prioridad política es una asignatura pendiente en Castilla-La Mancha. Caraca podría ser una excelente percha para cambiar esta inercia.

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2 pensamientos en “A Driebes le cae el Gordo

  1. En el país de los tuertos, el ciego es el rey… Es evidente que la comarca de la Alcarria Baja y toda la zona de Mondéjar tiene una actividad que no existe en otras zonas rurales de la provincia, pero eso no la convierte en sinónimo de prosperidad. A lo que me refiero en el artículo es que un hallazgo como Caraca puede permitirle darle un salto en turismo.

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