Los que no se pueden quejar

FOTO-CARTEL2

La asociación APANAG lleva más de cinco años buscando ayudas para concluir la construcción de su Centro de Intervención, que se inaugurará esta primavera. // Foto: APANAG

Por Borja Montero

El calendario de Días Internacionales decretados por la Organización de Naciones Unidas y otros organismos internacionales es implacable cada semana. Todas estas fechas tienen evidentemente su razón de ser, unas como conmemoración de algún acontecimiento, valor humano o arte concreto y otras como reivindicación o denuncia de algún problema o lacra, aunque es precisamente la profusión de estas efemérides lo que hace que muchas de ellas pasen desapercibidas o no cuenten con la movilización ciudadana que se podría esperar de ellas, dado que muchas de ellas hacen referencia a problemas y necesidades del día a día. Este domingo, día 2 de abril, se celebra el Día Internacional de la Concienciación sobre el Autismo.

Este trastorno del desarrollo comenzó a ganar cierta visibilidad social hace algo más de una década, un poco antes de la ONU decidiera concederle su propio Día Internacional en 2008 para dar a conocer las singularidades de una población creciente. Y es que el principal problema que tenían los Trastornos del Espectro del Austismo (TEA) era precisamente su desconocimiento. Aún a día de hoy, gran parte de la población no sabe con exactitud qué implican los TEA en las personas que los padecen, a pesar de que los criterios de diagnóstico están mejorando y el número de niños con TEA y, por tanto, con una serie de atenciones y técnicas educativas especializadas es cada vez mayor (uno de cada 88 niños nacidos según los últimos estudios europeos, uno de cada 68 según las estadísticas en EEUU). Esto hace que no sea complicado que uno vaya a tratar con alguien afectado por alguno de estos trastornos en algún momento de su vida, por lo que la fecha que se conmemora este domingo no es baladí, ya que el objetivo de la misma es precisamente la concienciación y la divulgación de los pormenores de los TEA, con el fin de que puedan ser detectados cuanto antes por los padres de un posible caso y de que aquellos que rodeamos a las personas afectadas tengamos la sensibilidad y la paciencia extra que en ocasiones puede requerir el trato con ellos.

A pesar del desarrollo que han experimentado la investigación y los recursos especializados con que cuentan las familias y las asociaciones especializadas, existen actualmente importantes vacíos y cuestiones manifiestamente mejorables en relación a aspectos básicos para la calidad de vida de las personas con TEA. “Una detección e intervención temprana pueden cambiar el curso y el pronóstico de manera muy favorable”, recuerdan los psicólogos del Equipo Deletra Juan Martos y María Llorente, autores del reciente libro “El niño al que se le olvidó cómo mirar”. Y es ahí, en la detección de los nuevos casos, en una de las facetas en las que más se ha avanzado en los últimos años, precisamente gracias a la implicación de los especialistas sanitarios. Sin embargo, la educación con los refuerzos necesarios o los apoyos para que las personas con TEA desarrollen una vida independiente en la vida adulta son algunas de las asignaturas pendientes y en las que es necesario invertir mayores esfuerzos.

En la provincia, no se está haciendo del todo mal. La labor diaria de la Asociación de Padres de Niños con Autismo de Guadalajara (APANAG) es de sobra conocida por aquellas familias que precisan de sus servicios, tales como servicios terapéuticos, valoración y diagnóstico, asesoría técnica, ocio y respiro, taller de hermanos, escuela de familias y servicio de canguro, entre otros, y que componen un grupo activo siempre alerta de las técnicas más novedosas o de los procedimientos que más pueden ayudar a sus hijos y a los demás asociados. Tanto es así que la Asociación de la Prensa de Guadalajara decidió concederle el pasado mes de enero el galardón “Valores Humanos” en su entrega de premios anual, una cita en la que este colectivo pudo por fin adelantar una buena noticia: la inauguración de su Centro de Intervención en la avenida Santa María Micaela de la capital esta primavera. El edificio, ubicado en una parcela cedida por el Ayuntamiento de Guadalajara y que ha contado también con la colaboración de la Diputación Provincial y la junta de Comunidades, lleva en construcción desde noviembre de 2011, cinco años y medio en los que la asociación ha tenido que llamar a cientos de puertas, institucionales, empresariales y privadas, para poder conseguir el dinero necesario para completar la obra que le permitirá dar una variedad mayor a sus servicios, con un centro educativo especializado con atención individualizada y un centro de día, además de las iniciativas ya en marcha.

Y aún así, quedarán muchas cosas por hacer, tanto para mejorar la calidad de vida de las personas con TEA y sus familias como para educar a todos los que les rodeamos para que seamos más sensibles. Supongo que esta es la reflexión más que adecuada cuando uno se extrañe viendo el color azul de la iluminación de las fachadas del Palacio Provincial y la iglesia de San Ginés en las noches del sábado y el domingo. O quizás tampoco esté de más acercarse a las actividades organizadas por APANAG durante la mañana del sábado en las pistas de atletismo de la Fuente de la Niña.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s