Servicios públicos

2017.06.02 Cartero

Un carteto de Correos en la plaza de Cabanillas // Foto: Canal Gu. Media (YouTube)

Por Álvaro Nuño.

El pasado miércoles 31 se aprobaban los Presupuestos Generales del Estado para este año 2017. El Partido Popular ha tenido que hacer un verdadero encaje de bolillos para conseguir sacarlos adelante porque el apoyo de Ciudadanos no era suficiente. Sin duda, tres regiones saldrán ganando con estos presupuestos por encima de las demás: el País Vasco, Navarra y Canarias gracias a su representación en el Congreso y el apoyo de sus respectivos diputados nacionalistas a las cuentas elaboradas por Cristóbal Montoro. No cabe duda de la importancia que tiene la aprobación de un nuevo presupuesto para el funcionamiento ordinario de la Administración, aunque en demasiadas ocasiones se ha demostrado que no es del todo imprescindible, ya que el propio Estado funcionó hasta el martes mismo con los presupuestos prorrogados de 2016 o que otras administraciones como la regional todavía lo están haciendo por la falta de acuerdo político. Es un sistema automático que evita, por ejemplo, que los funcionarios dejen de cobrar sus sueldos o los jubilados sus pensiones en espera de que las nuevas cuentas salgan adelante.

Habitualmente, las cifras son mareantes en lo que respecta a la información de los presupuestos, con una cantidad de ceros sólo abarcable para los lectores habituales de las páginas sepia de los suplementos económicos. En este caso, se habla de 318.444 millones de euros, el 1,3 % más que en 2016, de los que el 56% se dedicarán a gasto social. De ahí también sale todo el gasto de la Seguridad Social, los ministerios, las transferencias a las comunidades autónomas, el sueldo de los funcionarios del Estado, el pago de la deuda, las prestaciones por desempleo, las infraestructuras, etcétera, etcétera.

Bajando más al terruño, a la provincia de Guadalajara llegarán 96,1 millones de euros de la partida de inversiones, de los cuales -como es habitual- el mantenimiento de las grandes infraestructuras viales se llevan la mayoría: 34 millones para la conexión entre la R-2 y la A-2, 4,2 para conservación de carreteras y 900.000 para el cruce de la N-320 con la GU-1056 a la altura de Galápagos –una cantidad, por cierto, exactamente igual a la ya presupuestada en 2016-. 22,3 millones de euros para las obras de abastecimiento de los municipios ribereños, 3,1 millones para terminar el nuevo edificio de los juzgados de Guadalajara, 700.000 para el Palacio del Infantado, 600.000 euros para la restauración del Castillo de Peña Bermeja, en Brihuega; o 390.000 para la catedral de Sigüenza son otras de las inversiones previstas por estos presupuestos para 2017 en Guadalajara.

Pero, aunque tanto políticos como periodistas siempre ponemos el foco en las inversiones, los Presupuestos también pagan el funcionamiento de servicios públicos que se prestan en nuestra provincia y que aseguran la atención básica a miles de ciudadanos a diario. En muchas ocasiones, son los herederos de empresas públicas que detentaron durante décadas el monopolio en su sector y que ahora tienen que competir con firmas privadas en igualdad de condiciones, pero manteniendo la obligación de prestar aquellos servicios que no son rentables para el resto.

En Guadalajara, por ejemplo, hay decenas de empresas de paquetería y envíos que han crecido gracias al bum del comercio electrónico y la pujante logística. La competencia es voraz y la oferta amplia, siempre que hablemos de las zonas urbanas y del Corredor del Henares, donde las distancias son relativamente cortas y el mercado está muy concentrado. Pero si nos alejamos apenas unos kilómetros, a nuestros pueblos, allí el único que se mantiene es el cartero de Correos de toda la vida, el que casi sigue conociendo a cada uno de sus vecinos y lleva la carta o el paquete al último pueblo más alejado.

Pues bien, todos los sindicatos de Correos denuncian que la partida de este servicio público se ha reducido en los Presupuestos de este año en un tercio, pasando de 180 a 120 millones de euros. Para las organizaciones sindicales, este recorte supondrá la pérdida de empleos, la precarización de los mismos y el cierre de oficinas, fundamentalmente en el medio rural, circunstancia que en Guadalajara es tan sensible. Por concretar; según las previsiones de los trabajadores, este recorte podría suponer la pérdida de 60 puestos de trabajo de una plantilla actual de 230 trabajadores, y el cierre de oficinas pequeñas en pueblos como El Pozo de Guadalajara, Horche o Yunquera, lo que dejaría a los vecinos de estas localidades sin este servicio fundamental. Además, la plantilla de 40 carteros de la capital también podría verse mermada. Cuántas veces hemos oído en numerosos foros la necesidad de plantear medidas para intentar mantener la población rural. Esta es una de ellas. Dicen los sindicatos -con razón- que el servicio postal universal debe seguir prestándose desde un modelo “que garantice la idea de que el negocio no prevalezca sobre la responsabilidad social de Correos como servicio público”, al que el Estado deberá ir adaptando al mercado para que la oferta del servicio sea a la vez rentable o, lo menos deficitario posible, encontrando el equilibrio entre empresa y servicio público.

2017.06.02 edificio negro

El Centro Cívico Municipal, actual sede de RTVE en Guadalajara // Foto: Elena Clemente (Cultura En Guada)

Otro de los servicios públicos que corren peligro en nuestra provincia es la propia existencia del Centro Territorial de RTVE en Guadalajara,que hasta ahora albergaba el conocido como “edificio negro” de la capital. Allí mantenían su sede gracias a un contrato de cesión del Ayuntamiento que no se ha renovado debido al calamitoso estado del inmueble que lo hace impracticable. Ante el inminente desalojo de su sede, el sindicato Comisiones Obreras se reunía la semana pasada con los trabajadores de Televisión Española y de Radio Nacional de España en Guadalajara preocupados porque temen que la posible pérdida de dotación técnica inicialmente prevista por el inminente cambio de sede suponga de hecho la desaparición de la unidad móvil y de los enlaces necesarios para poder realizar con una mínima garantía de calidad la cobertura de este servicio público desde la provincia, lo que conllevaría de facto, la imposibilidad de recibir o transmitir una noticia con un equipo propio desde Guadalajara, funciones que pasarían a depender de Toledo o de Madrid, con profesionales que no conocerían la tierra, ni su actualidad, ni a sus actores, como lo hacen ahora el actual equipo humano que mantiene el ente público. “No caben decisiones exclusivamente economicistas, ajenas a la realidad del servicio público que RNE presta actualmente en Guadalajara, que quedaría muy mermado de perder la unidad móvil y la posibilidad de desconexiones locales” dicen igualmente que en Correos sus representantes sindicales. Otro ejemplo de servicio público local que podría verse mermado y cuyo funcionamiento diario depende de estos mismos milmillonarios Presupuestos Generales del Estado.

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Un pensamiento en “Servicios públicos

  1. Una vergüenza que cuando en teoría estamos saliendo de la crisis se recorte en servicios de importancia como Correos, que son básicos para el mundo rural. Y lo de RTVE, pues deja en la más absoluta irrelevancia informativa a esta provincia ante cualquier hecho o acontecimiento de calado, teniendo que depender de Madrid o Toledo para hacer directos o lo que surja.

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