El ecuador

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Toma de posesión de la Coporación Municipal, el 13 de junio de 2015. // Foto: J. Ropero

Por Álvaro Nuño.

El próximo martes, 13 de junio, se cumplirán dos años desde la toma de posesión de la actual Corporación Municipal en el Ayuntamiento de Guadalajara, presidida por tercera vez consecutiva por Antonio Román, del Partido Popular que, tras dos mandatos con mayoría absoluta, en este debe su gobernabilidad a la abstención de los dos concejales de Ciudadanos, que firmaron un pacto de legislatura horas antes de la toma de posesión. Las negociaciones de este acuerdo obligaron a Román a ausentarse de una de las principales citas que tiene un primer edil capitalino desde hace 25 años ya, la apertura oficial del Maratón de los Cuentos inaugurando el acto. En esa tarde de viernes 12 coincidieron ambas cosas: la celebración del Maratón de los Cuentos y la negociación del nuevo mandato, y la política pudo con la narración oral.

Se puede considerar esta una anécdota en la historia democrática de la ciudad porque lo verdaderamente importante se abría un día después en el salón de Plenos del consistorio. Tras disfrutar de la tranquilidad que dan dos décadas de mayorías absolutas, los once concejales del Partido Popular deberían gobernar sabiendo que la unión del resto de los grupos municipales les superaba en las votaciones, algo que ha ocurrido en numerosas ocasiones a lo largo de estos dos años, aunque con más simbolismo que eficacia. El Partido Socialista veía reducida también su representación a 8 concejales y repartía su bancada con los cuatro ediles de la coalición Ahora Guadalajara. Por su parte, el PP compartía la suya con los dos de Ciudadanos. Justamente, la aparición de estas dos nuevas formaciones políticas ha sido, sin duda, el acontecimiento más relevante del municipalismo democrático desde 1979, rompiendo el tripartidismo PP-PSOE-PCE/IU en la capital.

Otra de las características que se mantienen después de muchos dimes y diretes es la decisión del alcalde de no cobrar del Ayuntamiento y mantener su puesto como médico en el Hospital General, lo que ha supuesto también ganar galones, responsabilidades y euros al delfín de Román, el hoy vicealcalde Jaime Carnicero. Mientras que Román atiende por las mañanas a sus pacientes vistiendo la bata blanca del Sescam y el fonendoscopio colgado al cuello, el que se encarga de los asuntos que atañen a la ciudad y da la cara ante los funcionarios y los medios de comunicación es el segundo de abordo, situación que ha sido muy criticada por toda la oposición en bloque. Pero la postura de Román parece firme y no se conoce por el momento ningún asunto de trascendencia al que le haya afectado esta anomalía. Es más, también rondaron Calle Mayor arriba, Calle Mayor abajo, los chascarrillos de que el edil alcarreño acabaría abandonando la Alcaldía para ocupar puestos de mayor responsabilidad en Madrid. Eso tampoco ha ocurrido y, por el momento, el del Clavín está cumpliendo la palabra dada a sus electores de que agotaría los cuatro años de mandato.

Pero, dentro y fuera del Partido Popular, son pocos los que dudan de que este será el último mandato de Antonio Román, después de casi un cuarto de siglo dedicado a la política. Eso abre en el PP la carrera por la sucesión entre el grupo de fieles al actual alcalde -encabezados por Carnicero- y el llamado sector cospedalista, con Ana Guarinos y Lorenzo Robisco a la cabeza. Desde luego, buscar un sustituto al candidato que más votos ha aglutinado en unas elecciones locales (el 54,21% en 2011) va a ser una labor ardua y difícil para los populares, siempre en el supuesto de que Román no quiera repetir, como todo parece indicar.

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Pedro Sánchez y Daniel Jiménez // Foto: GuadalajaraDiario

De ventaja tiene que enfrente se encuentra un Partido Socialista todavía muy fragmentado por las últimas elecciones primarias. La sorpresa de la victoria de Pedro Sánchez sin duda ha reforzado al que ha sido cabeza visible en Guadalajara de su campaña, el actual portavoz del PSOE, Daniel Jiménez, a su vez delfín de su antecesora en el cargo, la también sanchista Magdalena Valerio. Son varios los concejales que apostaron públicamente por Sánchez en la campaña de las primarias, pero sus rivales susanistas, encabezados por el secretario general, Pablo Bellido, no les pararon de achacar los malos resultados de los del puño y la rosa en la capital. Aquí también hay mucha tela que cortar y no se sacarán las tijeras hasta después de la celebración de los Comités Federal, Regional y Provincial, donde se dilucidará quién mandará en el PSOE en esos ámbitos y, por tanto, quién elaborará las listas de cara a las elecciones de 2019.

A la izquierda del PSOE tampoco el horizonte parece divisarse muy despejado. Ahora Guadalajara es una amalgama de grupos y movimientos de izquierdas encabezados por Izquierda Unida, a los que en muchas ocasiones se les identifica con Podemos pero que no lo son. De hecho, nada hace adivinar que cambiará para 2019 la decisión de Pablo Iglesias de no concurrir a las elecciones locales en 2015. Su victoria en el último Congreso de Vistalegre II refuerza su poder sobre una organización que peca de verticalidad, vaciando de contenido real a los llamados “círculos” locales. En Guadalajara, a día de hoy, es difícil encontrar actividad en esos círculos, más sin aspirar a representar a los ciudadanos en las instituciones locales, lo que supone sacar del debate los temas más cercanos. Tampoco las cosas dentro de Ahora Guadalajara parecen tan del color morado y verde como aparentan. En el mes de marzo, las asambleas de Equo y “Más de un ciudadano”, decidieron abandonar el grupo en la Diputación por diferencias con IU. Aparentemente esta ruptura no ha afectado a los cuatro concejales capitalinos, representantes de estos diferentes grupos, pero las señales son claras: juntos pero no revueltos.

Por último, nade puede pronosticar cuál será el tratamiento que los vecinos darán a la indefinición perpetua de los dos concejales de Ciudadanos, que igual apoyan al PP en los presupuestos, como se alían con los otros dos grupos de la oposición para sacar adelante mociones que sonrojen al equipo de Gobierno. Ese “ni chicha, ni limoná” no permite definir claramente el futuro de los naranjas en el consistorio. Parece que dependerán mucho de los demás -el supuesto desgaste del PP y el posible giro del PSOE a la izquierda, además del tirón de sus futuros candidatos o candidatas- más que de lo poco hecho y dicho, al menos en estos últimos -para ellos primeros- dos años.

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2 pensamientos en “El ecuador

  1. Sin entrar a comentar el contenido, solo precisar un dato: el PSOE
    repitió el resultado de 2011, no perdió un concejal. En 2011 el PP tenía 16 concejales; el PSOE tenía ocho e IU tenía uno.

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