El Acuerdo de París, una oportunidad para Europa

Por Celia Luengo

Logotipo de la Cumbre contra el cambio climático celebrada en París en diciembre de 2015

Hay cosas que por muy lejanas que nos parezcan en realidad nos afectan y nos tocan mucho más de cerca de lo que pensamos. Una de ellas es, por ejemplo, el aire que respiramos, la naturaleza que nos rodea, el agua que bebemos, el calor del verano y el frío del invierno, todas estas cosas por simples que parezcan, hoy están más en peligro que nunca, quizás no para nosotros pero sí para las generaciones futuras. Y no se debe a ningún desastre natural, no ha habido un acontecimiento trágico que haga peligrar nuestro entorno ambiental, no, es algo mucho más sencillo, es la decisión de un solo hombre, con rasgos claros de una grave inestabilidad emocional que raya la psicopatía y que hoy, tristemente, dirige el país considerado más rico del planeta.

Aunque las acciones de este personaje, Donald Trump, nos pueden resultar muy lejanas, lo cierto es que algunas de ellas como la retirada de su país, el segundo más contaminante del planeta después de China, del Acuerdo de París contra el cambio climático, nos puede resultar más que perjudicial. Y eso es algo que como ciudadanos debería preocuparnos y movilizarnos.

Puede que muchas personas se muestren escépticas frente al denominado Acuerdo de París, puede que muchos lo vean como algo meramente propagandístico sin trasfondo alguno pero la realidad es que es uno de los acuerdos más trascendentales adoptados en materia de medio ambiente en toda la historia de nuestro planeta. No sólo porque en aquella cumbre estuvieron presentes 195 países de todo el mundo sino porque, además, cada uno de ellos decidió libremente el porcentaje de recortes en las emisiones de gases de efecto invernadero a aplicar en su territorio. Y la cosa iba bien para que a finales de este siglo la temperatura no hubiera subido más de dos grados, hasta que apareció el nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Gráfico sobre las emisiones de CO2, la Unión Europea no alcanza ni de lejos las emisiones de Estados Unidos. Foto: elpais.com

La retirada de Estados Unidos de este acuerdo, en un gesto que mezcla el patriotismo con la xenofobia típica de Trump, puede tener consecuencias muy nocivas para nuestro planeta, el nivel del mar seguirá subiendo por la aceleración del deshielo en los polos, subirán las temperaturas medias de toda la Tierra y habrá mayores niveles de calentamiento y de desertización. Y España puede ser uno de los países más afectados por estos fenómenos.

En asuntos de la trascendencia de este es cierto que los gestos son importantes, todos podemos contribuir en mayor o menor medida a cuidar nuestro planeta pero no es menos cierto que esos gestos parecen algo ridículo frente a decisiones como la que acaba de adoptar el presidente de Estados Unidos. Y lo ha hecho con una explicación que raya lo grotesco, aludiendo a la pérdida de empleos y al debilitamiento de la economía estadounidense.

Sin embargo, creo que a nuestro planeta aún le queda una oportunidad y esa oportunidad se llama Europa. Nos encontramos en un momento de inflexión en el que esta Europa que parecía desvanecerse, deshacerse entre las diferencias de los países que la integran, podría hacer de la lucha contra el cambio climático su bandera y liderar un proyecto común de defensa de nuestro planeta  que aúne a todos, países, ciudadanos, instituciones supranacionales como Naciones Unidas o la Unión Europea, a la comunidad científica e incluso a muchas empresas, algunas de ellas radicadas en el país americano, para contrarrestar los efectos devastadores de decisiones tan descerebradas como la adoptada por Donald Trump.

La visita que realizó a Europa el mandatario americano a finales del pasado mes de mayo vino a demostrarnos a nosotros mismos que no estamos al servicio de nadie, que la Unión Europea tiene personalidad y peso suficientes para cambiar el orden mundial y recuperar la fuerza y el brío que tuvo años atrás y en este camino, la defensa de nuestro entorno natural puede ser un primer paso.

Apretón de manos entre Macron y Trump durante la Cumbre de la OTAN celebrada en París a finales de mayo. Foto: elpais.com

Trump pasó por Europa como Atila, destrozando todo lo que veía a su paso y criticando a todas las instituciones y países por los que pasó. Pero afortunadamente no encontró sometimiento ni pleitesía y a juzgar por los gestos de algunos dirigentes europeos como el recién elegido presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, a la Unión Europea aún le queda mucho por decir. Espero que a Macron le acompañen en un futuro cercano otros líderes que crean en la Unión como el marco para prosperar y hacer de nuestro continente un lugar mejor en lo económico y en lo social porque sólo así se podrán vencer las oscuras y retrógradas políticas de Trump.

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