Milcruces

Por David Sierra

perro-abandonado

Perro abandonado.                                                                                                          Foto: Xavier García.

Era un cazador nato. Aunque probablemente nunca hubiera sido entrenado para ello. Lo llevaba en la sangre, que no en los genes. Bajo de estatura, de pata corta y músculo potente le permitía introducirse por las zarzas al acecho de conejos y liebres. Cuando salía, la mayor parte de las veces sin éxito, aparecía con todo el lomo y el hocico magullado por los espinos. Le pusieron Milcruces de nombre. Por su aspecto. Era complicado adivinar que dos extrañas especies habían podido generar un animal tan peculiar.

Apareció un buen día por el pueblo. Sin amo. Sin dueño. Sin identificación. Un ‘sin papeles’ en el mundo canino. Su aspecto llamó la atención enseguida entre la chiquillería que comenzó a alimentarlo de cuando en cuando. Un trozo de bocata, una galleta, un gusanito… dieta mediterránea. Su pelaje beis contrastaba con el murciélago de pelo negro que perfilaba sus ojos como los vampiros. Parecía haber sido creado por un científico loco de esos que experimentan a su libre albedrío. Tenía una mandíbula poderosa que le permitía enfrentarse sin temor a otros de su especie de mayor tamaño, cuando intuía peligro. Era gruñón, pero cuando ganaba en confianza se convertía en un perro cariñoso, de esos que te siguen hasta el fin del mundo. Con el tiempo fue ‘Milcru’.

Desconocido su origen y sin nadie que le reclamase, su leyenda se fue acrecentando con los años. Unos decían que su valor provenía de las enseñanzas adquiridas en una ganadería donde se utilizaba para agrupar a las reses bravas. Otros atribuían su domesticación a que había sido criado en familia, quizá como regalo a esos niños pequeños y que luego resulta ser un estorbo en el día a día, motivo de su abandono. Hay quienes atribuyen sus destrezas para detectar las presas en años de cautiverio como herramienta para la caza furtiva. Lo único cierto es que era libre.

El Centro de Acogida de Animales Abandonados de Guadalajara se encuentra desbordado de ‘milcruces’. Así lo ha puesto de manifiesto la asociación protectora La Camada, que se encarga de su gestión, mediante un llamamiento urgente, tanto a la población como a las instituciones públicas de la provincia para que se conciencien sobre el abandono animal. Las instalaciones, preparadas para unos 300 animales entre canes y felinos, supera con mucho esa cifra (en la actualidad hay casi 450 animales), generando un problema grave de espacio y de trabajo extra para los cuidadores de la propia asociación.

Al centro llegan mascotas procedentes de toda la provincia, cuando sus instalaciones están destinadas para la acogida de animales de la capital, provocando una sobrecarga en épocas concretas del año como es el inicio de la temporada estival o el fin de la de caza cuando las cifras de abandono de animales se disparan. Una solución que plantean desde La Camada es la creación de un centro de acogida que dé cobertura a los municipios de la provincia. Otra solución podría pasar por que este servicio fuera establecido de manera mancomunada, aunque para ello es imprescindible que las administraciones municipales tomen conciencia de ello. La propia asociación apunta que está dispuesta a dar a conocer su modelo de gestión para que aquellos pueblos que así lo deseen puedan poner en marcha servicios similares.

Según el estudio sobre el abandono y la adopción 2016 de la Fundación Affinity, las cifras de perros dejados a su suerte ha experimentado un descenso considerable en los últimos años. Sin embargo, aún son muchos los canes que acaban deambulando sin paradero conocido, unos 104.500 en 2015. De ellos, el 66% fueron encontrados en la calle y sólo un 34% de los que son traídos a las protectoras de animales lo hacen acompañados por sus dueños. El estudio también revela que sólo un 24% de los animales que llegan a las protectoras llevan microchip.

datos_abandono15

Poco a poco se van dando pasos para que quienes adquieren mascotas lo hagan con todas las responsabilidades que ello conlleva. El pasado mes de febrero, el Congreso de los Diputados apoyó por unanimidad una proposición no de ley promovida por el Observatorio de Justicia y Defensa Animal para que los animales se definan como “seres vivos dotados de sensibilidad” dentro del Código Civil de manera que dejen de ser tratados como cosas. Un primer paso que, como bien insisten desde Unidos Podemos, debería culminar en una ley de bienestar animal de manera que todas las legislaciones autonómicas y municipales dispensen las mismas garantías al trato animal.

La vida de Milcruces tuvo un giro radical cuando en su camino se encontró con una galga mestiza que tampoco llevaba un rumbo fijo. Por un tiempo se hicieron pareja. Alardeaban de ello. Compartían vivencias y momentos de sexo frenético. Ella quedó primero preñada. La descendencia de ‘Milcru’ acabo en el río, llevada por la corriente. Después, una rabiosa enfermedad acabó con su perra vida. El temor del vecindario a que Milcruces también pudiera estar contagiado le llevó a sufrir varios intentos de asesinato. Por envenenamiento. Por ahorcamiento. Por disparos. De todos salió de manera incomprensible indemne para cólera de sus verdugos. Hasta que, sin despedirse, desapareció sin dejar rastro, quedando viva su leyenda.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s