Tres megas

Por David Sierra

Suena el teléfono. Una señorita se presenta. María Luisa es su nombre. Una voz encantadora y sensible, cercana. Alejada del latino de aperitivo. Eso ya no se estila porque ahora el cliente demanda lo nacional. “Buenos días, ¿es usted el titular de la línea?” aclama con ímpetu. La afirmación no deja margen para echarse atrás y su suerte queda a expensas de una serie de factores que la pobre no ha tenido en cuenta.

La oferta es buena. Cien o doscientos megas de alta velocidad en la red gracias a la fibra. La que no se expulsa. De subida y de bajada. Dice que es ideal para descargas. Y quien escucha se frota las manos. Pero la cosa no acaba ahí. La operadora se ha venido arriba. Y se saca de la manga dos líneas de móvil, una de ellas gratuita, ambas con cuatro ges y llamadas ilimitadas hasta con el pariente más lejano. Ese que vive en Filipinas porque un día se hizo misionero y ya sólo viene de visita cada cuatro años. En verano.

Y como ahora lo común es el trabajo por cuenta propia, y ella eso sí lo sabe, se lanza con un plan de negocio irrechazable. La imaginación echa a volar. La web funcionando a pleno rendimiento, con enlaces que unen a clientes y proveedores al instante y a golpe de clic. En un abrir y cerrar de ojos. La empresa, que antes vendía la forja más bonita en escaparate, ahora  podría expandir su arte a la aldea global.

Cuando el trato está a punto de cerrarse aparece la pregunta clave. – ¿Me dice su dirección?. Y ya uno se da cuenta de que todo es un cuento. – Lo siento, pero en esa zona sólo disponemos de tres megas, de subida, y si quiere hablar con su tío mejor que lo haga por carta. Que ni pagando. Las ges de los cuatro se convierten en efes. O heces.

Es un caso particular. La administración municipal de estos municipios lo tiene aún peor. A las exigencias de transparencia se une la implantación de la administración electrónica que la Diputación de Guadalajara quiere impulsar en 260 municipios de toda la provincia. Dicen que sin coste para ellos. Van a eliminar el papel, la única muestra evidente de que las cosas, en los pueblos, funcionan. O no. Los vecinos ya no tendrán que ver la cara del secretario o del concejal de turno para obtener ese documento que le puede hacer la vida más sencilla.

Un nuevo intento por modernizar a los pequeños municipios sin tener en cuenta la deficiencia de las infraestructuras que lo permitirían. A excepción de aquellos que están asentados en el próspero Corredor del Henares, el resto carece de una banda ancha asequible para que las administraciones municipales puedan interactuar con los usuarios haciendo que la vía telemática no suponga un quebradero de cabeza extra para los empleados públicos.

mapa

El Informe de Cobertura de Banda Ancha elaborado a mediados de 2016 por el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital pone de manifiesto que una gran parte de los municipios de la provincia aún tienen una cobertura de alta velocidad deficiente y buena parte del territorio carece de las infraestructuras necesarias para una administración online eficiente. Cualquiera de los mapas que aparecen en este informe, donde se analizan todos los tipos de cobertura, muestran a la provincia sin colores. En un blanco transparente que dice, a simple vista, que ahí no hay nada.

Trabajar en la sede electrónica requiere, en la mayor parte de los casos, poseer un certificado digital para lo que deben estar adaptados no sólo los sistemas informáticos de la administración municipal en cuestión, sino también el de los usuarios y, sobre todo, es fundamental que la red sea potente y estable para que los trámites no se conviertan en un calvario. La situación en buena parte de la provincia de Guadalajara, en líneas generales, no reúne ninguna de estas tres variables y para paliar la situación la Institución provincial ha comenzado la casa por el tejado.

Y quienes van a sufrir las consecuencias no son otros que los secretarios de los consistorios. Son ellos los que se pegan, día sí y día también, con los entramados burocráticos que ahora impone además el formato electrónico para que la gestión, a priori, sea más efectiva. La descarga de algunos documentos puede ser una tarea intempestiva cuando los tres megas no dan abasto. Y los procesos se ralentizan ante la desesperación del funcionario. Serán los secretarios los encargados de escanear todas las documentaciones que, según los casos, pueden llegar a incluir decenas de folios, ocupando un tiempo extraordinario.

Las administración provincial pone más palos en las ruedas para el avance de los pequeños municipios. No interesa tanto pueblo. Y encima disperso. La manipulación de la tecnología se cierne sobre ellos como la principal amenaza. Porque un pueblo sin gestión es cada vez menos pueblo.

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