La honestidad necesaria

Por Celia Luengo

Ángel María Villar, presidente de la RFEF durante los últimos 24 años. Foto: huffingtonpost.com

Me viene cada vez más a menudo a la cabeza un refrán que decía mi madre cada vez que salía a la luz un nuevo caso de corrupción en nuestro país, “que nos pongan donde haya” como si a cierta edad se hubieran visto tantas cosas como para tener claro que la condición del ser humano es corrupta por naturaleza. Es una afirmación que yo siempre me he negado a sustentar, no creo que la naturaleza humana tenga una base de maldad pero sí es cierto que los casos cada vez más generalizados de corrupción en nuestro país me están dando en el punto de flotación y algunas veces hasta tengo que dar la razón a mi madre.

Los que somos padres o madres, en mi caso de un hombrecito de 18 años, intentamos inculcar a nuestros hijos desde la infancia ciertos valores de bondad, honestidad, esfuerzo, generosidad, solidaridad, … que creemos les van a ayudar en la vida y les van a hacer más felices y mejores personas. Pero también en este caso mi convicción se empieza a tambalear. Los honestos, los sinceros, los honrados somos más vulnerables y no llegamos tan lejos.

Me resulta especialmente doloroso ver como en el caso de la Real Federación Española de Fútbol, padre e hijo estaban compinchados en una red de clientelismo y pago de favores que les estaba suponiendo a ambos pingües y más que pingües beneficios, tanto dinero “para lo que se te ponga por los huevos”, no a mí, es lo que decían ellos porque a mí no se me ocurriría dónde gastarlo, no me saldrían de los ovarios tantas cosas donde dilapidar y malgastar semejante cantidad de euros.

Gorka Villar acompañado por la Guardia Civil a uno de los registros realizados estos días dentro de la operación Soule. Foto: elcorreogallego.es

Qué le diría el señor Villar a su hijo cuando era pequeño es algo que me he preguntado muchas veces, si le aconsejaría no pegar a sus compañeros, que compartiera sus juguetes o que fuera un buen chico e hiciera los deberes. O a lo mejor no porque de hacerlo habría caído en un contrasentido que a aquel chiquillo hoy convertido en un hombre “presuntamente” corrupto le podría haber generado un auténtico trauma al ver la forma de proceder de su padre.

Desviación de fondos, clientelismo para mantenerse en el poder, adjudicaciones arbitrarias de contratos y servicios a cambio de contraprestaciones, falsedad en documentos, amenazas, excesos en las facultades de administración, nombramientos a presidentes afines a cambio de dinero, favorecimiento a algunas federaciones regionales para mantenerse en la presidencia, sueldos y contrataciones excesivas a personal de poca productividad, falta de transparencia en las cuentas, gastos innecesarios y excesivos, favorecimiento a los negocios de su hijo, compra de votos a cambio de favores y tantos otros delitos que “presuntamente” se les imputan.

Pero esto, dentro de la gravedad, no sería tan tremendamente escandaloso si además no hubiera ido acompañado de frases como “para lo que se te ponga por los huevos”, “son votos compraos, decir amén por llevarse unos dineros” o “te tendrás que gastar 10 ó 15 millones más…” que demuestran el absoluto desprecio que estos dos personajes tienen hacia el género humano, tratando a las personas como un mero vehículo para enriquecerse y vivir por encima de las posibilidades de cualquier otra persona.

El fallecido Miguel Blesa en una de las cacerías de las que era asiduo. Foto: elconfidencial.com

Personajes de la calaña de estos dos señores, o del corrupto y cobarde Blesa, o del exministro Rodrigo Rato, o de Francisco Correa y el Bigotes, o de Bárcenas, o de Ignacio González, o de la familia Pujol al completo están consiguiendo que los ciudadanos normales, los de la calle, los que trabajamos dignamente por un sueldo que nos permita vivir, pagar nuestros impuestos religiosamente y darnos el capricho de tener unos días de vacaciones una vez al año, pensemos que la vida en general está podrida, no sólo la política, también la futbolística.

Hoy me despido de elhexagono después de cuatro meses expresando mi opinión sobre distintos temas de actualidad. Mi paso por este blog ha sido muy breve, me hubiera gustado seguir pero mis obligaciones familiares y laborales me lo impiden. Quiero volver a agradecer a mis compañeros, a Alvaro, a David y a Raquel, que confiaran en mí para esta tarea, me ha encantado compartir espacio con ellos en este tiempo y me duele tener que dejarles.

Quiero despedirme dejándoles una opinión muy personal, no, no creo que el ser humano sea corrupto por naturaleza por mucho que algunas veces estemos tentados de creerlo. Me gustaría que mi hijo fuera un ciudadano ejemplar, honesto y feliz, capaz de decir “no” si tiene la mala suerte de cruzarse en su camino con alguno de estos tipos, espero y confío en que no será el único y que habrá muchos como él que no quieran formar parte de estos tristes negocios que dejan al ser humano a la altura del betún.

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