— ¿Bajas a las Ferias?

Recinto ferial de noche. // Foto: Ciudadanos

Recinto ferial de noche. // Foto: Ciudadanos

Por Patricia Biosca

(((Basado en varias conversaciones de Whatsapp, este diálogo recrea la polémica entre lovers y haters de Ferias y Fiestas de Guadalajara, una constante como la noria, los toros y las peñas)))

— ¿Sales hoy a dar una vuelta a las Ferias?

— Qué va… mañana trabajo. Ya verás qué noche me espera…

— ¿Por? Sal un rato, hombre… Vamos a cenar a la feria, y luego conozco a gente en algunas peñas que nos pueden sacar algo.

— No, que al final me lío. Pásalo bien, vamos hablando.

— Ok. Tienes un par de horas para pensarlo.

— El recinto ferial parece el escenario de ‘Guerra Mundial Z’ detrás de los muros. Hemos tardado como ocho años en pedir una triste patata.

— Ya imagino. Yo me acabo de hacer la cena, aunque asomarme por la ventana y oler los deliciosos efluvios de la calle, me quita el hambre. Se junta el olor a fiesta, compuesto de vómitos y orines, con el olor a “ambientador” que echan los camiones por la mañana. El resultado es espectacular… Podrían aprender los que hacer desodorantes, que luego este olor se queda más allá de la semana de ferias…

— Quejumbroso. Vamos a ver si encontramos un asiento VIP en los escalones del Ferial Plaza, que es el único sitio en el que nos podemos sentar. Aún estás a tiempo para animarte.

— No, no. ¿Qué tal el ambiente por el ferial?

— Pues demasiada gente y olor a frito. Lo de todos los años, vaya.

— ¿Se nota que se han subido a más peñas allí?

— No, porque la mayoría están en Mordor de Arriba y casi ni se nota. Como si no fuera suficiente castigo subirles al Ferial, que se queda pequeño, y les sacan a extramuros de aquí… Una gran idea.

— Mejor que que molesten a los vecinos… Yo ya cuento con no poder dormir esta noche por las verbenas.

— ¡Que es una semana, por dios!

— Y qué semana…

— No empecemos, que esta conversación la hemos tenido muchas veces. ¿Acaso no quieres que haya Ferias y Fiestas?

— No es eso… solo quiero que no molesten a nadie, que se las lleven al monte y allí meen y vomiten lo que quieran.

— Ya estamos. ¡Como si tú no hubieras pertenecido a ese grupo de borrachos nunca!

— Teníamos más educación.

— ¿Te recuerdo cuando aquel señor te echó la bronca por mear en su portal justo antes del pregón?

— Vale, que voy a cenar. Pásalo bien.

— Cuando no te interesa, cambias de tema.

— Como los buenos políticos.

 

— Me parece increíble cómo van las niñas de hoy en día vestidas… Estamos donde los cachibaches y tenía que decirlo.

— Ahora no empieces tú. Lo mismo pasaba cuando tú eras adolescente, lo que pasa que en aquellos tiempos no te molestaba.

— Eso sí que es mentira. Que he visto a niñas de 14 años vestidas como conejitos de Playboy…

— ¿En lencería por la calle?

— No, con orejas rosas y un tutú…

— Entonces van de conejos rosas, lo de Playboy está en tu mente sucia. Hacen lo mismo que hacíamos nosotros: se visten como “mayores” anhelando tener peña, se van a su único reducto, los coches de choque, y se juntan con otros adolescentes que hacen lo mismo. ¿O acaso has escuchado que todos estos jóvenes sufran comas etílicos, haya violaciones o raptos y que las cuchilladas sean más frecuentes que en una carnicería?

— Solo digo que cualquier día va a pasar algo y entonces, nos lamentaremos.

— …

 

— ¡Baja, que andamos por tu calle con la charanga de la peña!

— Ni de coña. ¿Sois vosotros los que no me dejáis ver tranquilamente Telecinco? En nada me tengo que ir a dormir, que mañana me levanto a las 6, y menudo jolgorio.

— Tapones.

— Claro. Y me tengo que comprar tapones aposta porque la gente está de fiesta. ¿Quién me paga a mi ese gasto?

— Venga, una petición en Change.org para que el Ayuntamiento pague a los damnificados de Ferias y Fiestas. Entonces, ¿no bajas seguro? Esto está bastante tranquilo. Ahora iremos a San Roque, a ver cómo está el cerco a la Fuente de la Niña.

— Pasadlo bien.

— Brasas.

 

— Las 12 de la noche y da pena ver San Roque comparándolo con años anteriores… Aunque también es verdad que se está más amplio en las verbenas y los baños van más rápidos (aunque haya muchos menos).

— Yo estoy a punto de irme a la cama. Espero no sufrir demasiado. ¿Hasta qué hora es?

— No sé, sobre las 5.

— Yo me levanto a las 6.

— Pues ajo y agua. Haberte cogido vacaciones.

— Cuánta inteligencia en tu argumentario… Sabes que no podía.

— Pues si no puedes contra ellos… ¡únete!

— Ya estamos otra vez. Te juro que si oigo el ‘Despacito’ una vez más, sí que me uniré, pero con la recortada.

— Cuando tú estabas de vacaciones, no te quejabas tanto.

— ¡Mentira!

— ¡Verdad!

 

Hol q tal. Pueds drmir? Qué riss, q me e encontrado a Pilarín, la dl colegio. Recuer2 de su part. Dice qu a ver si qdamos a un café un dia. Tb con el Richar, que se ha ksado y tiene un cria. Mñn te cuent, q bien.

— No, no puedo dormir. Y tampoco te he entendido más allá de que te has encontrado con Pilarín. Vale, mañana hablamos.

 

— He dormido una hora. Era como tener la verbena metida en la habitación. El año que viene me voy de aquí, por lo civil o por lo criminal. Maldigo a las Ferias y Fiestas de Guadalajara. ¿Dónde hay que firmar para que se cancelen? Voy a poner un mensaje en todos y cada uno de los foros, comentarios y post que digan algo bueno de esta semana. ¡Lo juro!

— Estamos esperando para ver el encierro. Acabo de ver cómo han echado a una chica de peña del recorrido del encierro, que parecía bastante en sus cabales a pesar de tener pinta de que ha pasado toda la noche de juerga. Veo chicos en las mismas condiciones, pero a ellos no se les dice nada. Debe ser que los hombres bebidos tienen superpoderes o las mujeres se ralentizan a la hora de correr. Nunca lo sabré. Y deja de quejarte ya.

— Solo pienso en la siesta.

— Y yo.

 

— ¡El hueso! ¡¡¡¡¡¡Te juro que le he visto hasta el hueso!!!!!

— ¿Pero qué dices?

— Que un toro ha corneado a un mozo a mi lado en las talanqueras y le he visto la herida. Yo creo que ha sido grave. No veas qué de sangre hay por la calle… Da mucho miedo, de verdad. Me voy con un mal cuerpo…

— Acabo de leer el parte médico del encierro, que ya está en los medios. No hay ningún herido grave, no sé qué habrás visto tú. ¿Estas en Guadalajara seguro?

— No bromees. No lo querrán decir, porque está muy mal.

— Doctor en Alaska, déjalo ya. Has visto una herida llamativa y ya está.

— Que no, de verdad. La gente lo comentaba. Había una chica que decía que trabajaba en el hospital y que parecía grave,que ella veía todos los días cosas así…

— Lo que digas. Lo mismo trabaja de cirujana que de camarera en el bar. Lo que os gusta una polémica…

 

— Acabo de llegar de trabajar, por fin. Como, me echo la siesta, y te llamo. ¿Bajamos al ferial a dar una vuelta?

— Ahora sí, ¿no? Ahora sí que nos gustan las ferias y no tenemos pega.

— Bueno, es que bajar a las 8 a cenar al ferial no es lo mismo…

— No, qué va. Hoy ya no te quejas de que hay mucho ruido, claro. Lo mismo cuando tú estés comiendo, hay una persona con colon irritable que el olor a kebab de la feria le hace estar vomitando toda la semana. ¿Lo quitamos también o como eso sí te viene bien piensas que es solo una semana?

— No vamos a volver al tema. ¿Bajas a las ferias o no?

— Qué va… Hoy te doy el relevo a ti. La resaca no me deja moverme…

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