Todos contra el “pisito”

Infantado Abraza

Infografía de la Plataforma “Abraza el Infantado” // Foto: Facebook

Por Álvaro Nuño.

Más de setenta ciudadanos -algunos representantes de numerosos colectivos de la ciudad- y otros a título individual- acudían el pasado miércoles al salón de actos de nuestro Palacio del Infantado a la convocatoria de la plataforma “Abraza el Infantado”, con el objetivo de analizar las últimas novedades sobre el proyecto de construir un lujoso dúplex al señor Duque en una parte del edificio, los antecedentes históricos, la viabilidad legal de tan pintoresca obra y las medidas a tomar por parte de este colectivo para impedirlo.

Ante esta tesitura, parte de la ciudad ha decidido movilizarse e intentar hacer recapacitar al Ministerio de Cultura -propietario del edificio- para que eche marcha atrás con este proyecto, totalmente anacrónico e inexplicable, aunque haya una sentencia judicial que refrende los intereses del señor Duque de volver a habitar su morada, eso sí, después de que el Estado la hubiera rehabilitado con el dinero de todos los ciudadanos y la ocupe un servicio público tan importante como el Museo Provincial más antiguo de España.

Como ellos mismos recuerdan en Facebook, donde han formado un grupo en el que dar a conocer sus movimientos, la plataforma se creó hace tres años con el objetivo de oponerse a la decisión de los por entonces gobernantes regionales de cobrar entrada por entrar a ver el Patio de los Leones, quizás el atractivo más turístico tras la fachada del propio edificio que tiene el Palacio y verdadero símbolo de la ciudad. Aquello tuvo lugar un domingo, 16 de noviembre de 2014 y se convocó a la ciudadanía a rodear el Infantado para protestar por esta medida. La respuesta fue excepcional y medio millar de personas acudieron a abrazar al edificio, dando dos vueltas al Palacio. Entre los que extendieron sus brazos, en símbolo de cariño y protección se encontraban miembros de todos los partidos políticos menos el PP. Sería porque meses antes, sus dirigentes utilizaron el interior del Palacio para dar una fiesta particular, que tampoco gustó mucho al resto de manifestantes y por lo cual también protestaban. Difícil explicar a tus vecinos este lamentable episodio en la historia de la ciudad.

El Partido Popular volvió a repetir la misma postura sumisa en el Pleno municipal del mes de mayo pasado, donde toda la oposición -mayoritaria en el Consistorio- aprobó una moción en la que se pedía al Ayuntamiento que se dirigiera al Ministerio de Cultura y le mostrara su rechazo a que se construya la vivienda del aristócrata dentro de un edificio que el propio Equipo de Gobierno quiere elevar a Patrimonio de la Humanidad. Somos “un convidado de piedra” llegó a decir el concejal municipal de Patrimonio, Aremngol Engonga en esa sesión, recordando que es la Junta la responsable de la gestión del edificio y que, además, hay una sentencia de obligado cumplimiento. La pregunta que deberían contestar nuestros representantes del PP en las instituciones -desde el último concejal capitalino hasta la primera diputada, pasando por senadores y diputados regionales- es: ¿Están ustedes de acuerdo con que el Palacio del Infantado albergue un dúplex de uso particular dentro del monumento más emblemático de la ciudad y que aspira a ser Patrimonio de la Humanidad? La respuesta es sencilla: “sí” o “no”. No se pueden echar balones fuera porque son representantes de los intereses generales de los ciudadanos de Guadalajara y prometieron defenderlos. ¡Háganlo!

Pero por lo que se escuchó el miércoles, el Ayuntamiento de la ciudad, además del carácter político y simbólico, sí tiene mucho que decir en este asunto: en primer lugar porque la cesión del edificio en 1960 fue materializada por el entonces alcalde, Pedro Sanz Vázquez, y por el director general de Archivos y Bibliotecas. El Consistorio, por tanto, participó en la donación gratuita como copropietario del edifico junto al entonces Duque del Infantado para su uso cultural y no particular. Y segundo, porque además de las razones históricas, a juicio del arquitecto técnico Jorge Riendas, el Plan de Ordenación Municipal -este sí de competencia municipal- tiene “prohibido el uso residencial privado” en el Infantado. Esto significa que el actual Equipo de Gobierno puede poner todas las trabas legales al Ministerio y al Duque para que la obra se lleva a cabo en un Bien de Interés Cultural que tendría que recalificarse parcialmente para permitir su uso residencial.

Otro de los “convidados de piedra” en todo este despropósito es la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la administración que gestiona el uso de edificio a través del Museo Provincial, que tampoco se ha posicionado claramente al lado de la ciudad. De hecho, su falta de interés y presupuesto para mejorar y ampliar las instalaciones de este servicio público -tras las salidas de la Biblioteca y el Archivo- ha permitido en cierto modo que exista la posibilidad de que esta vivienda aproveche espacios que en estos momentos tienen poco uso. Como el Ayuntamiento, la administración regional debe oponerse abierta y claramente a esta privatización de un patrimonio público, y ponerse al lado de unos ciudadanos que, ante la pasividad de sus representantes, han decidido tomar la iniciativa por su cuenta.

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