Historias con nombre propio

Vista de La Alcarria. / Foto: Facebook Viaje a La Alcarria

Vista de La Alcarria. / Foto: Facebook Viaje a La Alcarria

Por Patricia Biosca

Jueves por la tarde. Una periodista piensa sobre qué escribir el fin de semana, ya que en su periódico le piden “reportajes livianos” de cara al domingo y el lunes (ese romántico desfase del papel…). Son las 21.00 horas y aún no sabe qué hacer, así que abre Facebook, a ver si otro le da una buena idea. Empieza a bajar el scroll de la página y, de repente, da con algo que llama su atención. Una historia de esas que huele a “historión” y que además se apoya en un vídeo para mostrar su mensaje (la viralidad manda en la dictadura del clic). Un grupo de mujeres de Guadalajara han decidido hacer su propia versión del anuncio de las burbujas de Freixenet, pero en versión madura y alcarreña. Se hacen llamar “las Burbutrices” y sin miedo ni vergüenza muestran su jovialidad en su spot, además de contar la historia que encierra ese gesto. La periodista abre los ojos como platos al ver el documento audiovisual y, tras frotarse las manos, decide que ese será su tema de fin de semana. Deja un mensaje de Whatsapp a la “cabecilla” de este grupo, esperando contestación. Y la respuesta llega poco después.

Laura Domínguez, creadora del Estudio Lauradom y una cara reconocible de la cultura guadalajareña, se muestra afable por teléfono. Habla sin parar, encadenando una idea tras otra, como una metralleta de conceptos que le vuelan por la cabeza de forma tan natural como su respiración. Le cuenta a la periodista que todo esto, una de sus “locuras”, nació en un viaje que ella y sus amigas, juntas desde el parvulario del colegio de Adoratrices, realizaron en el verano de 2015 para celebrar el 50 cumpleaños de todo el grupo. Durante esta aventura se compran unos bañadores dorados y unas gafas con purpurina que hacían de “chivatas” de su edad. La gente mira y se hace fotos con ellas, divertidas por la estampa. Pero la historia llega después, cuando esperando para subirse al avión y ya “disfrazadas” de personas “al uso”, escuchan por detrás: “¡Mira, son las burbujas de Freixenet de Cala Martina!”. El reconocimiento hace saltar en Laura un resorte. “Y si hacemos algo así?”. Las amigas se miran y se ríen, pero el germen de la locura ya está en sus cabezas. Dos meses más tarde, están planeando en serio un vídeo que se convertirá en un fenómeno en redes sociales y que llegará hasta la prensa nacional.

“A los 50 me di cuenta de que ya había vivido más de la mitad de mi vida”, le cuenta Laura a la periodista. Unas palabras que se quedarán grabadas en su cabeza. Le relata cómo las amigas, que se conocen desde los 5 años, han ido pasando por diferentes etapas, diferentes baches y cuestas arriba. Pero también cuestas abajo que les dan el impulso necesario para mirar el camino con optimismo. La periodista se queda impresionada con la forma en la que relata Laura la historia, natural, a calzón quitado, sin obviar ningún punto.

Cuando termina con las Burbutrices, le cuenta que tiene más proyectos “locos” (cómo no) y que, tras el éxito del “Viaje a la Alcarria”, realizado en 2014 por las cuatro amigas que forman “Arte en marcha” (Sara Domínguez, Gracia Iglesias, Natividad Díaz y Laura Domínguez) y que están “empeñadas en poner de moda la comarca uniendo literatura y vida”, piensa hacer un intercambio cultural con alumnos universitarios de otros países para hacer el mismo recorrido que Cela y sus amigas. “Ya he hablado con la Diputación y les ha gustado”, dice.

La periodista malescribe la historia, intentando hacer honor a este grupo que solo cuatro días después de haber hecho público su vídeo, había rendido a sus pies a Freixenet. Pero, por encima de todo, se lleva la sensación de haber conocido a alguien especial, una de esas rara avis que llevan el concepto “bohemio” hasta su más claro y naif significado, de esas que nacen con el botón del ON atascado en la creatividad.

Pasa el tiempo. La periodista ahora es propagandista (más aún) y no escribe sobre historias como las de Laura, pero las lee de vez en cuando. Ve (otra vez en Facebook) que “Viaje a La Alcarria” ha sido elegido como “caso de éxito” en un congreso internacional que se celebrará en Segovia y al que asistirán “más de 300 representantes de ayuntamientos, diputaciones, empresas, universidades y gobiernos regionales, además de representantes de Francia como país invitado, con el objetivo de analizar y estudiar posibles vías de financiación de proyectos a partir de casos de éxito que se están desarrollando en localidades de toda España”.

Mira varias noticias similares, y en todas se encuentra que desde la Diputación se agradece la labor de las administraciones, provinciales y locales. Pero no ve el nombre de la artífice de la pequeña gran historia. “No hemos parado de desarrollar ideas y de organizar actividades de todo tipo que han ido calando en la sociedad alcarreña y guadalajareña que se ha implicado con los ayuntamientos de los 22 municipios que conforman la ruta bajo la tutela e impulso de la Diputación”, afirma el presidente del ente provincial, José Manuel Latre, pero sin dar nombres. Y continúa: “Estamos muy satisfechos con los pasos que estamos dando porque cada vez más gente se interesa por nuestra tierra y por esta ruta que no nos la hemos tenido que inventar porque Camilo José Cela la describió con toda su grandeza, su paisaje y paisanaje, hace ya 70 años”. Es cierto, no hubo que inventarla. Pero hubo que pensar cómo se explotaba y ese cerebro inquieto tiene nombre.

Mientras, esa mente, que es como una araña: teje entramados preciosos que regala a la para seguir tejiendo un poco más allá después de haber cumplido su función (que, en este caso, es simplemente el placer de crear), sigue ideando proyectos paralelos. Que si ahora hago el recorrido de Cela con Proyecto Hombre; que si después grabo la segunda parte de las Burbutrices por toda la geografía de la provincia con el inmensurable hit “Guadalajara no solo está en Jalisco”; que si luego pone de moda la Botarga Jacket en medio de Nueva York…

Conozco a una periodista que se muere por conocer la siguiente ocurrencia genial de Laura y ver la secuela de sus favoritas burbujas vitales con la aparición estelar de Chema Abascal, que se imagina que será como la segunda parte de El Padrino: segundas partes no tienen que ser malas. ¡Larga vida a las telas de araña!

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