‘La boina’

Por David Sierra

Cuando coges el coche y te dispones a viajar hacia la capital de España es habitual observar sobre los edificios una particular ‘boina’ de partículas grisáceas que representan la polución que atesora la gran ciudad. Ese manto de humo tóxico es mucho más evidente cuando, tal y como sucede en esta época, se da la circunstancia de la inexistencia de lluvias durante varias semanas. La situación se complica si, además, las temperaturas nocturnas descienden drásticamente durante toda la noche y la madrugada porque, a pesar de los avaneces en el ahorro energético, las calefacciones siguen sosteniéndose a base de combustibles fósiles. Con alivio, quienes vivimos en los núcleos más alejados de la gran urbe respiramos cuando nos acercamos a nuestro pequeño reducto urbano.

Nos sentíamos privilegiados. Al abrir la ventana del vehículo, los olfatos más exquisitos podían detectar el contraste entre un ambiente y otro. Como si ganásemos puntos de vida en un combate de videojuegos. Nada más lejos de la realidad. Nos asfixiamos como nuestros vecinos. Más lentamente, menos expuestos, pero lo estamos. Ecologistas en Acción alertaba el mismo lunes, sin tener nada que ver en ello el aniversario de la defunción franquista, de que Guadalajara ciudad superaba los valores límites de contaminación establecidos por la normativa e instaba al Consistorio capitalino a la adopción de medidas tales como las implementadas en Madrid sobre la regulación del tráfico ante situaciones de riesgo de este tipo.

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Los ecologistas alcarreños además solicitaban que se informase a la ciudadanía a la par que denunciaban la ausencia de una planificación protocolaria para reducir las emisiones nocivas hasta los valores considerados ‘no perjudiciales’ para la salud. Acentuaban asimismo que se alertara de los riesgos a los sectores de población más vulnerables, tal como los niños – que ese mismo día celebraban su día – la tercera edad, las mujeres gestantes y las personas con problemas cardiovasculares. Y para sustentar su preocupación ofrecían algunos datos, tal como que la contaminación atmosférica sería responsable de unas 30.000 muertes prematuras al año en nuestro país aludiendo al último informe sobre la calidad del aire publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente.

A Guadalajara desde hace varios días le ha salido otra ‘boina’. Aunque a su concejal de Medio Ambiente no le valga. O al menos eso piensa Francisco Úbeda cuando tilda de ‘alarmistas’ a quienes le ponen la cara colorada en este asunto. Sin entrar a valorar otras políticas medioambientales más que cuestionables, tal como esa que tiene que ver con la recogida de basuras o con los contenedores de selección de residuos o la limpieza viaria de algunos barrios, más que denunciada por la oposición municipal.

En esta ocasión, el susodicho ha tirado de datos. Los que le proporcionan los medidores de polución que existen en la ciudad. Uno en la calle Cifuentes, dependiente de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha y otros tres dentro del conocido como Eje Cultural, una zona recientemente rehabilitada que a partir de entonces ha visto disminuido de forma drástica el volumen de tráfico rodado a consecuencia de la reducción del vial y de los sentidos circulatorios. Por tanto, para el edil popular: “La conclusión es que según los datos de la estación de muestreo de la Junta  de Comunidades de Castilla -La Mancha el nivel ha sido bueno y si hubiéramos pasado los umbrales que indica el grupo Ecologistas en Acción, la Junta hubiera informado al Ayuntamiento de Guadalajara para tomar las medidas preventivas y correctivas pertinentes. Esto se corrobora con los datos de las  tres estaciones de muestreo que tiene el Ayuntamiento en la ciudad de Guadalajara”.

 

 

 

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Y en esas que llegó el eltiempo.es para poner a todos en su sitio y alertar de que la contaminación del área urbana madrileña se está expandiendo al extrarradio de la comunidad afectando incluso a Toledo y Guadalajara. Y demostrando que la polución no entiende de fronteras. Y que todas las grandes y medias urbes deben estar preparadas ante situaciones excepcionales como la que se está produciendo. Y que Madrid está al borde de activar el nivel de alerta y aunque el viento está perjudicando más a los toledanos, lo cierto es que un cambio en la dirección podría afectar a nuestra ciudad de una manera similar. Eso dicen los expertos.

Amanece con frío. El pronóstico no contiene lluvia. Tampoco el cielo aparenta mojar nada. En la distancia, mientras abandonas el pueblo y la capital alcarreña se aproxima por la luna delantera, aparece de nuevo ‘la boina’ sobre la ciudad. No entiende de datos ni de cifras. Pero está ahí. Se ve. La ven. La vemos. Todos menos uno. Justo ese del que depende que pueda desaparecer o al menos desvanecerse. Nada es para siempre.

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