Atropellos

2017.10.13 4Caminos

Paso de cebra de Cuatro Caminos donde tuvo lugar el accidente mortal // Foto: GuadalajaraDiario.es

Por Álvaro Nuño.

En lo que llevamos de este 2017, un total de 49 personas han sido atropelladas en la ciudad de Guadalajara, según las cifras que ha dado recientemente la concejala de Seguridad y Tráfico, Encarnación Jiménez. Sólo en las dos últimas semanas se han producido cinco atropellos, con el resultado de dos personas graves y tres leves. Esta circunstancia ha hecho plantearse de nuevo al Ayuntamiento la puesta en marcha de una campaña de prevención de estos accidentes a través del control en el cumplimiento de las normas de circulación y de concienciación, tanto para conductores como para viandantes.

Aunque estas campañas de educación vial son frecuentes y periódicas entre los colegios de la ciudad, llevadas a cabo por la Policía Local, parece que los atropellos no bajan. Lejos está aquel deseo mostrado por la concejala en marzo de 2016, justamente en el lanzamiento de una de estas campañas cuando se planteaba como objetivo “disminuir el número de atropellos hasta llegar a cero”. Lamentablemente, los buenos deseos de la edil no se han convertido en realidad y así, el número de peatones atropellados parece mantenerse alrededor del medio centenar anual, salvo en 2015 cuando bajaron a 28. Sin embargo, en 2011 se registraron 54, el año pasado hubo 42 y este año, aún si no hubiera accidentes en estas dos últimas y “movidas” semanas, ya estamos de nuevo en la cincuentena con el resultado de una personas fallecida,  cinco heridas grave y el resto heridos menos graves o leves-.

También parece mantenerse los sectores de población que sufren estos accidentes de tráfico, por un lado las personas de más edad y, por otro, los jóvenes. No en vano, en marzo de 2016 fallecía una anciana de 85 años de edad cuando cruzaba de manera indebida por el Paseo de Las Cruces, mientras que la última víctima mortal fue una joven estudiante de 18 años de edad, atropellada el pasado 10 de octubre cuando utilizaba un paso de cebra en Cuatro Caminos, acontecimiento que provocó una reacción social multitudinaria –en la plataforma Change.org, roza las 20.000 firmas- solicitando más medidas de protección de los peatones y de regulación del tráfico en ese peligroso nudo, pese a la cual, por el momento, ni Ayuntamiento ni Gobierno aparentemente han tomado ninguna medida al menos visible en esas vías.

No ocurre lo mismo con el paseo del Doctor Fernández Iparraguirre, donde si han sido clausuradas recientemente todas las salidas al bulevar que no poseían paso de cebra para cruzar -entre ellos, el que utilizó la anciana fallecida en 2016-. Todavía le queda al Ayuntamiento habilitar pasos de cebra en algunas salidas que ha dejado abiertas, pero parece que ese punto negro está en vías de solución. También se han colocado algunas bandas reductoras en zonas cercanas a pasos de cebra conflictivos de calzadas con mucho tráfico rodado y peatonal, como en la calle Constitución -donde los pasos ya estaba elevados-, con el consiguiente enfado de los conductores, que se compensa con el enfado de los muchos peatones que utilizaban imprudentemente las salidas sin paso de cebra en Las Cruces. Se ve que el Ayuntamiento está poniendo todas las medidas materiales para evitar que el número de atropellos siga manteniéndose en estas cifras, pero, al parecer, no lo consigue.

Y si las víctimas siguen siendo las mismas, parece ser -según la concejala- que el patrón que ha cambiado es el del causante. Si en 2016, un sesenta por ciento de los atropellos se producían por las imprudencias de los peatones, mientras que el 40 restante se achacaba a la del conductor, en 2017 Jiménez achaca la mayoría de la culpa en este caso a los conductores hasta el punto de que, en la próxima campaña especial de sensibilización y control se incidirá fundamentalmente en los que llevan el vehículo y no como hasta ahora que siempre se realizaba entre los peatones y fundamentalmente entre los escolares.

Lo que también debe quedar claro es que nadie puede achacar al Ayuntamiento o al titular de la vía en su caso la responsabilidad de un atropello. Lamentablemente, cada vez es más común ver cruzar a peatones sin levantar los ojos de la pantalla del móvil, tengan o no tengas semáforo o paso de cebra que les dé prioridad para hacerlo. Y al otro lado del parabrisas ocurre tres cuartos de lo mismo. Es común el conductor desaprensivo que no se resiste a desviar la mirada de la vía para atender una llamada o un mensaje de texto, cambiar la sintonía de la radio o distracciones de ese tipo que pueden acabar -y de hecho acaban- en tragedia.

De hecho, según las cifras de la Dirección General de Tráfico, el 25% de los conductores de nuestro país confiesan que hablan por teléfono sin dispositivo de manos libres o contestan a correos y mensajes escritos (18%), aun reconociendo casi unánimemente -el 94 por ciento- que es una práctica muy peligrosa. Esta mala costumbre tan extendida ha animado a la DGT a lanzar también una campaña con un anuncio en el que se reproduce un trayecto por ciudad en el que los semáforos, los vehículos y los peatones aparecen y desaparecen al paso del automóvil, situación semejante a la que se produce cuando al volante se mira el móvil: que se dejan de ver señales, semáforos en rojo o  peatones cruzando. Este se podría haber grabado en Guadalajara y no ser un anuncio sino la cruda realidad a tenor de esta cifra de atropellos que, entre todos, debemos rebajar.

 

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