Bagheera pasea por la Sierra Norte.

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El último avistamiento se ha producido esta semana en Jadraque. Fuente: Youtube.

 

Por Gloria Magro.

Harían falta unos prismáticos para apreciar bien el precioso gato que se ve a lo lejos en el vídeo grabado hace unos días en los alrededores de Jadraque, porque no cabe duda de que es un gato. Un gato grande, de hasta dos metros de largo más otro metro de cola por lo menos, con un pelaje completamente negro y fuera totalmente de contexto. Como sacado de El Libro de la Selva de Rudyard Kipling, como si de Bagheera se tratara. Un gato de dimensiones generosas y rasgos inequívocos de felino salvaje y ajeno se pasea indolente por la Sierra Norte de Guadalajara desde el pasado verano.

Cosas más extrañas se han visto. O más bien no. Difícilmente alguien se ha topado con una pantera negra en su vida. Y menos aún fuera de su hábitat natural, que curiosamente abarca casi todo el mundo menos Europa. Y ni aún allí, al ser un animal huidizo y difícil de localizar, de hábitos más bien nocturnos y propensión a subirse a los árboles donde los hay. Mejor decir que fuera de los programas de televisión de National Geographic, de los zoológicos y los circos con animales, una pantera es como un pez fuera del agua, un imposible, tan real como un unicornio. Y aquí en Guadalajara de momento no tenemos unicornios, aunque empieza a haber serias dudas.

A falta de imágenes claras y cercanas, cosa lógica por otra parte, lo normal es dudarlo y calificar este tema como de bulo veraniego inflado por los medios de comunicación el pasado agosto, cuando apenas hay noticias y todo se magnifica para entretener a la audiencia. Pero ya no estamos en agosto, los avistamientos han continuado y el asunto no se olvida ni se agota. El gran gato negro de apariencia salvaje continúa su deambular por los pueblos del noroeste de Guadalajara. Ahí están las imágenes, las del pasado verano y éste último vídeo. Y los testimonios: desde el teniente de alcalde de La Bodera en agosto, hasta unas vecinas de Cendejas de Enmedio en noviembre y ahora, en enero, un vídeo claro y revelador grabado a las afueras de Jadraque por unos chicos que dicen estar viendo claramente una pantera negra.

Y sin embargo, el SEPRONA rastreó la zona ampliamente cuando saltó la noticia, no fuera a ser cierto y el gato se comiera a un vecino incauto o a un veraneante. La prestigiosa WWF calificó el tema de patraña, aduciendo que era del todo imposible que fuera una pantera y remitía a los cientos de casos de avistamientos ficticios de animales salvajes que cada año se denuncian en Inglaterra y que acaban en humo. Pero Inglaterra nos queda un poco a trasmano y los alcarreños no somos famosos precisamente por nuestra imaginación. La gente en Castilla es poco dada a fantasear. Ecologistas en Acción también expresó sus dudas: aparte de linces ibéricos, poco más podía haber escondido en el norte de la provincia. Por lo que se sabe, ningún circo parece haber perdido una pantera últimamente, ni se conoce de ninguno que se dedique a poner su carpa en pueblos tan pequeños éstos. También el Zoo Municipal se apresuró en su día a negar que hubiera perdido felino alguno. Esto último suena un poco a broma teniendo en cuenta las dimensiones del recinto y la fauna que alberga. Sólo queda pensar que algún particular tuviera en casa un gran gato ilegal. Fuera de Jesulín de Ubrique, es difícil pensar en alguien que pudiese albergar en Guadalajara un animal de semejante tamaño y semejantes necesidades, y a escondidas de sus vecinos. De ser así, una pantera o un puma negro domesticado, se acercaría sin temor a pueblos y personas y el peligro sería real. Yo me lo pensaría dos veces estos días antes de sacar la basura a la calle por las noches si viviera en Hiendelaencina, Zarzuela o ahora en Jadraque. Al menos hasta que esto se aclare.

Las panteras en su hábitat -selvas remotas, bosques infranqueables- rehuyen al ser humano. No son peligrosas en cuanto que no atacan a las personas, no comen hombres, pero es evidente que son unas formidables cazadoras. Son de hábitos nocturnos, animales sosegados que no se exponen pero tampoco huyen ante nosotros. Los avistamientos cubren una amplia zona de Guadalajara, pero nada extraordinario: no saltan de un lado al otro de la provincia, sino que siguen un patrón que les da credibilidad. Con la cantidad de corzos que proliferan, es posible que de ser una pantera esté bien lustrosa y alimentada, con un coto de caza de amplio perímetro a su entera disposición. Y que siga así, mejor eso que pensar que hay suelto por el campo un cazador nocturno de colmillos afilados y garras impresionantes, y que está hambriento. Lo raro es que los cazadores de jabalíes y corzos no se hayan tropezado en sus batidas con este trofeo imaginario. La temporada de caza de estas especies acaba pronto, en febrero, y en todos estos meses de otoño e invierno, ningún cazador ha reportado su avistamiento. Los recolectores de setas hubieran sido otro colectivo a tener en cuenta, pero la sequía impidió que inundasen los montes con su presencia.

Esperemos que el misterio de la pantera fantasma se resuelva pronto y sea para bien. Es de desear que el SEPRONA o la Guardia Civil den pronto con el animal grande, negro, de cola larga y andar pausado que ronda los pueblos del noroeste de la provincia antes de que alguien con una escopeta se les adelante. Sería una lástima, ¿no creen?

 

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