Malditos roedores

Por David Sierra

Aguardaba en silencio. Al mediodía. Cuando hasta las aves aprovechan para dormitar y los ruidos del campo se esconden entren alguna que otra brisa. Al pie del vertedero, sin mover una ceja y con la escopetilla de balines en posición de alerta, a media cintura, esperaba la ocasión. En el momento en el que su presencia se hiciese invisible, habría lugar para comprobar su tino. Entre unas bolsas de basura rasgadas, por cuya abertura salen las mondas de unas naranjas que aún huelen a postre, aparece un pequeño hocico abigotado. Y con movimientos rápidos y precisos se descubre todo el cuerpo. Olisquea como un auténtico experto enólogo sin ser consciente de su trágico destino.

Este era uno de los divertimentos del pequeño Álvaro desde que por su cumpleaños recibiera de sus padres ese inocente arma con la carcasa roja. Era diferente a las que había en el resto del pueblo, pues daba la opción al tirador de introducir dos perdigones y, por tanto, tener una segunda oportunidad al primer fallo. El muchacho, que ya había sostenido entre su hombro otras culatas, se confesaba un auténtico maestro en la puntería y lo demostraba cada vez que acudía al vertedero municipal, donde residuos de todo tipo alimentaban a multitud de seres vivientes. Cada vez que uno de esos animales se ponía a tiro, silbaban los plomos y el cadáver yacía entre la basura junto con algunos de sus congéneres ya agusanados. Tiempos en los que los basureros se construían a golpe de pala de tractor y se limpiaban de cuando en cuando con una cerilla y unos cuantos días de olores nauseabundos.

La cada vez mayor concienciación medioambiental y, sobre todo, el empeño a base de sanciones por parte de la Unión Europea para gestionar de manera más eficiente los residuos que generamos han hecho que tanto los núcleos de población rural como los urbanos dispongan de mayores infraestructuras y entramados organizativos que han permitido acabar con la mayoría de estos vertederos y su sustitución por una gestión de los residuos y su recogida acordes con los valores de la sostenibilidad medioambiental materializada en el reciclado y lo que se ha dado a conocer como economía circular.

En el ámbito rural de nuestra provincia, el papel sobre la recogida y gestión de los residuos ha recaído fundamentalmente en las mancomunidades creadas a partir de la unión de varios municipios para prestar un servicio que, de otro modo, sería inasumible económicamente en solitario a consecuencia de su elevado coste. O bien mediante el paraguas de la Diputación Provincial a través de su ‘capacidad’ para gestionar la mayor parte de los recursos de los municipios aprovechando la escasez de medios de los mismos. La influencia política marca en muchas ocasiones el éxito o fracaso en ambos casos.

Al margen de todo esto queda la capital en la que una Unión Temporal de Empresas (UTE) se encarga de la prestación de este servicio junto con otros como el de la limpieza viaria desde agosto de 2015 bajo las directrices de un pliego de condiciones marcado por el propio Consistorio, caracterizado por su vaguedad en muchos de sus apartados dejando numerosos cabos sueltos a la hora de supervisar su cumplimiento. Y eso durará, si no pasa nada realmente anormal, hasta el año 2030.

Desde que en aquellos años mozos acompañara a Álvaro en alguna de sus muchas batidas no había vuelto a ver roedores, más allá de algunos ratoncillos de campo cuya vinculación con la basura era inexistente y prodigándose más su presencia motivada por la búsqueda del candor de las calderas de las casas de campo. Y nunca imaginaría que en la gran ciudad semejantes animales tendrían la indecencia de asomarse por alguna rendija del sistema de alcantarillado. Y sin embargo, ocurrió.

En plena noche, tampoco muy tarde – en invierno la oscuridad llega antes -, apareció sin mediar sonido. Estaba allí. Agazapada. En plena esquina de la calle Marqués de Santillana con Alonso Núñez de Reinoso. Era grande. Enorme y peluda. Le dejó paralizado. Con el temor a recibir un fiero ataque. Un mordisco de esos que, como dice el acervo popular, puede llegar a transmitir enfermedades de fatales consecuencias. Su vehículo estaba aparcado unos metros más allá. El animal cruzó la calle, sin prisa pero sin pausa, saltó uno de los tres contenedores que hay situados en esa misma esquina y desapareció entre las bolsas de basura que rebosaban desde hace varios días. Otras yacían por el suelo abandonadas a la suerte de otros buscadores de tesoros más humanos y que, por desgracia, se ven más a menudo de lo que debería. Impactado quedó.

tweet_psoe

Esa es una de las consecuencias que se manifiestan cuando el servicio de recogida de la basura de los diferentes contenedores y la limpieza viaria se llevan a cabo de forma insuficiente. La denuncia que desde hace varios meses viene haciendo el Grupo Municipal Socialista con la proliferación de fotografías de contenedores colapsados acreditan las carencias en el servicio que, finalmente terminan pagando los ciudadanos. Las razones, cuando aparecen este tipo de problemas, suelen ser siempre las mismas: frecuencias insuficientes en la recogida y la limpieza, falta de personal, de material y de recursos. Y, como no, la preeminencia de unas barriadas en detrimento de otras, atribuyendo ese privilegio a otras variables como el turismo de un lugar determinado y no tanto a la población residente en el mismo para llevar a cabo una mejor o peor prestación del servicio.

Mientras en el Consistorio mantienen la atención en vender Guadalajara como algo que no es – queda mucho para que la ciudad se convierta en una Smart City y lo primero es voluntad para serlo -, en algunos barrios los vecinos ya han comenzado a tomar sus propias medidas para controlar la presencia de ratones a través de la proliferación de sus más fieles enemigos; por lo que no se escandalicen si en algún momento escuchan ese famoso ‘malditos roedores’.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.