Misterios y leyendas

Pantera-Guadalajara-2

Imagen tomada por el Seprona de la Guardia Civil tras varios meses de vigilancia en distintas zonas de la Sierra Norte de Guadalajara. // Foto: Guardia Civil

Por Borja Montero

Los relatos de ciencia ficción y fantasía siempre han tenido mucho éxito de público por su capacidad de mostrar con cierta verosimilitud mundos alternativos y peripecias alejadas de las normas de la lógica imperantes en nuestro día a día. Sin embargo, y aunque no se trate de un principio irrefutable, la navaja de Ockham nos recuerda a cada momento que “la explicación más sencilla suele ser la más probable”, haciéndonos desistir de la creencia en la intermediación tangible de brujas, duendes o extraterrestres en los sucesos cotidianos. En la actualidad guadalajareña, cuando uno rebusca, también se dan casos de misterios y leyendas que es interesante desentrañar.

El caso más paradigmático de esta aplicación de la ontología de Guillermo de Ockham a los asuntos provinciales es el misterio de la pantera. La Guardia Civil había sido alertada hace meses de la presencia de un felino de grandes dimensiones en la zona de la Sierra Norte de Guadalajara, con apariciones en Bañuelos, La Bodera y Jirueque. La vigilancia de los agentes ha concluido con el hallazgo de un perro asilvestrado de grandes dimensiones y color negro que tiene todas las papeletas para ser la pantera avistada meses atrás. La explicación más sencilla se ha abierto finalmente paso, aunque durante este tiempo uno no haya dejado de plantearse el incivismo y la desconsideración de determinadas personas que adquieren mascotas exóticas y luego se deshacen de ellas soltándolas en el campo sin preocuparse de los problemas de seguridad para las personas o el impacto en el ecosistema de la especie invasora. Ahí tenemos la creciente población de mapaches en los aledaños de los ríos Henares y Jarama en la vecina Comunidad de Madrid, los cerdos vietnamitas liberados que deambulan libremente y se han llegado a aparear con jabalíes, una situación que se ha detectado en seis comunidades autónomas distintas, o el camalote, la planta acuática amazónica que está extendiéndose por el río Guadiana dejando sin luz a la fauna acuática autóctona.

Otra noticia que raya en los límites de la ciencia ficción es la que dice que Alovera tendrá playa. Como ya comenté en este foro en su día, la idea de jugar con recursos naturales necesarios para la vida humana, los hídricos para más inri, en unos momentos cruciales de cambio en los paradigmas climáticos y, por tanto, de incertidumbre sobre la disponibilidad del líquido elemento en las próximas décadas, parecía descabellada, un plan digno del mismísimo Lex Luthor o de cualquier tarado salido del sanatorio Arkham. Lo malo es que, como vengo insistiendo desde el inicio de estas líneas, en este mundo insulso y regido por determinadas lógicas, no hay ningún Superman ni Batman que vengan a detener los catastróficos planes del villano de turno. En este caso han sido los concejales de Ahora Alovera los que intentan salvar la situación con unas armas mucho menos vistosas que las de los superhéroes de cómic: elevando al Juzgado de Guadalajara un recurso contencioso administrativo contra la decisión del Pleno de la localidad de dar luz verde a semejante atropello ambiental.

Y si las apariciones de bestias salvajes tropicales o los escenarios distópicos de un futuro cercano tienen explicaciones o soluciones mucho más sencillas de lo que nos habíamos planteado hasta el momento, la mala suerte tampoco suele ser un factor válido para explicar determinados procesos complejos. En el verano de 2016, un vecino de Chiloeches podía maldecir a la Diosa Fortuna por tener que soportar a escasos metros de su casa hasta cuatro incendios, todos ellos en las instalaciones de la misma empresa. Sin embargo, con el paso de los meses vamos conociendo más y más datos que nos hacen ver que no se trata de un expediente X, sino de una concatenación de malas prácticas e, incluso, de flagrantes transgresiones de las normas de seguridad ambiental. La última noticia, de hace apenas unos días, vuelve a confirmar cómo los residuos llegaban a esta planta desde Madrid sin descontaminar, poniendo en peligro a los trabajadores, a los vecinos y a los miles de conductores que transitan por la A-2, un modus operandi que evidentemente hacía más probables sucesos como los acaecidos en la planta del polígono La Vega. Lo que sí es un misterio sin resolver es cómo Sergio David González Egido, imputado por este caso, se ha hecho un hueco en la ejecutiva del PSOE en Guadalajara.

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