Sacedón viral

Luisito Comunica a su paso por Sacedón. // Foto: YouTube

Luisito Comunica a su paso por Sacedón. // Foto: YouTube

Por Patricia Biosca

Alguien que convive a diario con las redes sociales e internet y tiene alguna vinculación con Guadalajara no ha podido ser ajeno al fenómeno de Luis El Chido. Ese youtuber mexicano que se ha ido hasta Sacedón y Entrepeñas para contar de primera mano qué ocurre en esta “comunidad fantasma”, tal y como él mismo la bautiza. De hecho, el título del vídeo es “El extraño pueblo fantasma que se está secando…”, toda una declaración de intenciones que viene a inflar un mito, al estilo de titulares pistoleros de programas de crónica negra o misterios. Más aún si se acompañan con una descripción tipo “Nunca me había sentido tan solo en una ciudad”, aunque sea un pueblo (lo mismo son cosas de la cultura). Después de ver un par de veces el documento, me pregunto: ¿es positivo para la problemática que viven los pueblos de la cabecera del Tajo que una persona como El Chido, con casi 14 millones de suscriptores en YouTube y cuyo trabajo sobre Guadalajara suma más de cuatro millones de visitas en solo seis días, hable a su manera -y qué manera- sobre el problema? Como de costumbre, no tengo una respuesta demasiado definida, así que voy a utilizar (también como es usual) este espacio para ver pros y contras de que Sacedón se haga viral.

Se ve bastante como un pueblo fantasma”, comienza el relato audiovisual mientras se enfoca un viejo cartel de estanco (que también se puede encontrar por la nueva Madrid, pero ¡oye! si no, no quedaría tan efectista), un callejón con restos de obra (donde se ve que la fachada ha sido remodelada y aún quedan algunos remates, aunque con la locución parece que se trata del Bronx alcarreño; aún así, sigamos con la magia) y la voz rebota en lo que parecen calles eternas vacías, olvidadas por el tiempo (como no se sabe qué día y a qué hora está grabado, tampoco tenemos referencias… pero sí, lo cierto es que Sacedón en invierno no es exactamente la Gran Vía). “No nos toparíamos con nadie, ni siquiera con un viejillo alimentando a las palomas”, continúa. Es raro ver a “viejillos” alimentando a las palomas en casi cualquier sitio de Guadalajara, aquí somos más de mirar obras y tomar chatos en el bar. Este último punto refuerza mi teoría: todos sabemos que en España, la clave está en el bar, así que es posible que no haya entendido mucho la cultura de tinto que nos gusta gastarnos porque no se ven imágenes del interior de estos animados centros.

Han pasado 13 segundos y ya se nota que la visión que comparte el youtuber mexicano va a chocar frontalmente con la arriacense. Se suceden unos planos de un viejo todo terreno mezclados con la impactante vista aérea del pantano, con una música, en mi opinión, impecable. La realización gana enteros para El Chido. Pero entonces, vuelve a hablar nuestro amigo: “Nos encontramos literalmente en medio de una carretera”. Bueno, en realidad es un camino y se trata de una zona que hace años estaba anegada por el pantano. Ni un minuto y ya las alarmas han saltado varias veces. El arqueo de cejas máximo llega cuando pronuncia la siguiente frase: “Así es; en España también hay un Guadalajara”. Está bien que nos echen la culpa por las colonizaciones salvajes que llevamos a cabo hace siglos; pero al menos acordaos del nombre de los tiranos que llegaron para cargarse vuestros ídolos y enseñaros/imponeos las “bondades” de la cultura occidental del “mundo civilizado”. Gracias. Sigamos.

Luego llega una explicación más o menos cercana sobre la problemática del lugar. Habla de la pérdida de agua (aunque no se hace referencia al trasvase Tajo-Segura ni al origen de los embalses, fuentes de agua artificiales. Para esto habrá que esperar un poco más) y la consecuente disminución del turismo. También habla de la despoblación de la zona, si bien tampoco entra en que no es una situación que solo se da en Sacedón, sino en casi todas las zonas de la provincia que no forman parte del Corredor del Henares. La superficialidad es proporcional a los minutos que dura el vídeo: es lógico pensar que en 11 minutos es casi imposible contar la realidad de un paraje que se encuentra en una situación de desidia total desde hace décadas, muy atrás, de cuando era algo parecido a la Marbella del centro y había quien hablaba del Mar de Castilla. Luisito se para frente a un viejo local en el que reza el cartel “Gran Pescadería”, que él confunde con una calle principal, por aquello de estar inscrito el nombre en la pared y llevar el “gran” delante. A pesar de que las demás construcciones de su alrededor parecen bastante cuidadas, nos enseña el óxido, las telarañas y las grietas. Debe ser que en su ciudad no hay edificios abandonados… No lo puedo asegurar, no he estado en Mexico. Pero no sé por qué a mí me huele un poco a que el titular estaba puesto de antemano y había que reforzar la idea del espectro… (una práctica, por otra parte, muy en boga en el periodismo actual, para qué engañarnos… es un vicio del nuevo lenguaje viral que todos reproducimos de una u otra forma).

Hablando de espectros. Mientras El Chido nos da una clase de habitabilidad, se ve por detrás la figura de una persona, que acaba tapada por un cambio de cámara. Aunque lo más lógico sería pensar que un transeúnte recorre la calle, en los comentarios del vídeo, quienes han disfrutado de este documento hablan de “fantasmas” que han sido recogidos, sin querer, por las cámaras. Porque, claro, sería raro pensar que de los 1.200 habitantes que tiene Sacedón, alguno se le ocurriría salir de su casa. Es mucho más lógico pensar en ánimas en vigilia -imagínense si se enteran de que hay una pantera suelta por la Sierra Norte… ahí hay serie documental-.

Pero entonces llega la chicha. Habla del Trasvase y del agua que nos “sobraba”, si alguna vez pasó algo así. La realidad se impone más allá de títulos más o menos espectaculares, de verborreas superficiales, de cualquier tipo de contestación que no sea que la zona se marchita. La dejadez de los páramos, que afecta hasta al cartel del mirador, llama la atención de Luisito, que dice no explicarse cómo una comunidad tan cercana de Madrid puede estar viviendo un capítulo así. ¡Ay, amigo Chido, los caminos de las Comunidades Autónomas son inescrutables! Más aún si nos metemos en el campo de la “solidaridad” entre regiones y con el dinero y los votos de por medio.

Al final, el intrépido youtuber, que se recorre el mundo contando lo que ve a través de su cámara, alaba la arquitectura del lugar e invita a todo aquel que quiera pasarse por Sacedón a que se eche una cerveza (me da a mí que finalmente sí pisó el bar) y se retrate en unas cuantas fotos “cool”. ¿Ha merecido la pena? Pues no sé si para las ambiciones de Luisito, pero este chico en once minutos ha hecho un favor más grande a la zona que décadas de decisiones y discursos políticos. Gracias, ahora sí, sin ningún tipo de ironía, por exponer ante una audiencia de millones de personas una problemática que afecta, y ese es el gran problema, “solo” a miles de alcarreños. Gracias por contar la historia (aunque a veces un poco exagerada) que tus ojos y los de tu dron han visto sobre cómo se ahoga en fango una comunidad. Gracias por llegar hasta aquí desde tan lejos y pensar que había una historia que relatarle al mundo que te observa. Para la que vuelvas -si lo haces-, apúntate una frase: “Nos vemos en los bares“. Y, si quieres, con una caña, te cuento lo poco que sé sobre uno de los problemas más sangrantes, delirantes e injustos de la provincia en la que vivo. Hasta luego, pimpollo viajero.

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