Hay esperanza

Por David Gómez

Lance del partido entre el Villarrubia y el Guadalajara | Foto: Club Deportivo Guadalajara

Permítame que le escriba con una enorme sonrisa en el rostro. Quizás mis pensamientos se hayan distorsionado por el devenir de los acontecimientos, pero créame cuando le digo que he empezado a tener fe. Por primera vez en mucho tiempo, soy optimista. Es posible que cualquier hecho aparentemente trivial incremente mis esperanzas de forma desmesurada, pero soñar es de humanos. No puedo evitar contemplar el vaso medio lleno después de la noticia que sacudió la noche del jueves los cimientos del Club Deportivo Guadalajara. Y es que, tras meses de demandas por parte de la administración concursal, la familia Retuerta ha cedido por fin las claves del Twitter, el Facebook y la página web. De este modo, el control de las redes sociales pasa a estar en manos de los administradores. Junto a ello, esta misma semana se han anunciado también el levantamiento de algunos embargos que permitirán dar algo de oxígeno a club y jugadores.

Seguramente todo esto le parezca algo intrascendente, excesivamente banal como para creer que puede repercutir en encontrar una solución. Sin embargo, lo que ocurrió hace apenas cuatro días simboliza el final de un secuestro, la caída de una familia acorralada y atrincherada que ha decidido capitular. No quedaba otro camino. El barco se hunde y ellos estaban condenados con él. Resultaba inconcebible que, mientras su tripulación trataba de salvarlo, los capitanes decidían ahondar en los surcos para que el agua entrara con más fuerza. Años de bloqueos a aficionados, de enfrentamientos e insultos a hinchas, de patéticas retransmisiones y de silencios frente a las propuestas de la gente. Adiós al hermetismo de los Retuerta. Adiós a la patraña de Germán.

Comunicado difundido por el Club Deportivo Guadalajara en sus redes sociales

Existen gestos, hechos, pequeños detalles, que simbolizan más de lo que uno puede imaginar. La liberación de un club secuestrado es el mejor indicio para la resurrección. No, el Club Deportivo Guadalajara ya no es un rehén. La situación sigue siendo límite, pero el corazón morado continúa latiendo y, ahora sí, vamos todos a una. La deuda, por alta que parezca, no es insalvable. El proceso, aunque sea en el silencio más confidencial, avanza lento pero sin pausa. Y lo más importante: hay compradores interesados. Habrá que ver si el tiempo esclarece mejor el panorama. Quizás un día sea blanco y al siguiente lo vea todo negro. Pero crea. Crea que es posible. Porque aquel que no pelea ya está derrotado sin siquiera intentarlo. Si nos salvamos, seremos libres. Si morimos, será con la mayor dignidad. Nunca es demasiado tarde.

En ese ejercicio irracional que es la fe, los futbolistas del Dépor siguen dando lecciones semana tras semana. Este domingo, el cuadro de Alberto Parras dio un paso de gigante para jugar los ‘play-off’ de ascenso al final de la temporada regular. La visita al Campo Nuevo de Villarrubia se antojaba tan decisiva como compleja, pues el conjunto blanquiazul llegaba lanzado frente a un Guadalajara inmerso en la incertidumbre deportiva (dos derrotas consecutivas) y extradeportiva. Solo cuatro puntos separaban a ciudadrealeños y alcarreños en la víspera del encuentro. Una victoria de los de Manolo Alfaro dejaba al Deportivo a tiro de piedra. De ahí que el Villarrubia saliera en tromba a por los tres puntos.

Las cosas no pudieron empezar mejor para el cuadro de casa. En apenas siete minutos, Nélson remataba en el área pequeña un centro de Iván Zaragoza desde el costado. El tempranero tanto trastocó los planes del Deportivo, que tuvo el empate minutos después en las botas de Nico Cháfer. Su disparo, sin embargo, se fue desviado. A partir de ahí, el encuentro se fue equilibrando, pues ninguno de los dos equipos quería arriesgar en exceso. Había demasiado en juego como para rasgarse las vestiduras tan pronto. Esa circunstancia provocó que el partido entrara en una fase de excesivo ‘centrocampismo’, donde el fútbol plano, horizontal y espeso predominaba por encima de las ocasiones.

Pese a ello, el Club Deportivo Guadalajara no dejó de persistir. Sin amenazar demasiado a Javi Sánchez, los de Parras fueron cercando el área local hasta obtener su premio en el 36′. Nico Cháfer envió un balón largo a la espalda de la defensa que el cancerbero blanquiazul tuvo que despejar. El rechazo cayó en las botas de Hugo, que no perdonó la ocasión. La cantera al rescate. Saltaba de júbilo todo el banquillo morado, así como los pocos valientes que acompañaron al equipo a tierras manchegas. Parras, sin embargo, sorprendía a propios y extraños antes del descanso haciendo dos de las tres sustituciones disponibles. Algo había en el partido que no convencía al técnico vallisoletano. Quizás las jugadas a balón parado, donde Vílchez estaba generando grandes problemas al Deportivo.

La segunda parte no cambió demasiado de guion. El Villarrubia trató de tener más balón por sus necesidades de triunfo. El Dépor, por su parte, esperaba agazapado un zarpazo letal a la contra. Pese al contraste de estilos, ni uno ni otro equipo inquietaron lo suficiente a sus defensas rivales. La desesperación terminó apoderándose del Villarrubia, que terminó volcándose en busca de la victoria. Rubén Moreno y Paco Tomás gozaron de las mejores opciones, pero sus disparos se fueron al limbo. Resistió el Guadalajara, que apenas sufrió en el segundo acto y mantiene la distancia de cuatro puntos con los ciudadrealeños. Tras dos salidas, el cuadro morado regresa al Pedro Escartín para recibir al todopoderoso Conquense. Una final de altos vuelos en la que, más que nunca, la afición morada tendrá que responder. La ilusión ha vuelto, aunque sea en pequeños frascos, a Guadalajara. Hay esperanza.

Roberto y Pancorbo regalan la salvación al Azuqueca

A falta de cinco jornadas para el final del campeonato, el Club Deportivo Azuqueca puede garantizar, casi con total seguridad, que será equipo de Tercera División la próxima temporada. La contundente derrota contra el Villarrobledo había suscitado muchas dudas en el cuadro rojinegro, más todavía con la visita a Almansa en el horizonte. Una derrota en el Paco Simón podía haber complicado la situación de los de Guadalajara. Sin embargo, el equipo de Santi Nuero le regaló a su nuevo entrenador su primera victoria en el banquillo azudense gracias a una última media hora genial.

Lejos de parecer una tarde prometedora, al Azuqueca se le complicarían las cosas desde el inicio. La lesión de Javi Alonso en el calentamiento hacía presagiar que aquel no sería el día para los rojinegros. Pese a ello, el Azuqueca entró bien al partido, siendo el equipo que más peligro llevaba hacia la portería contraria. Seubert, en el minuto 4, fue el primero en probar suerte con un pase de la muerte que no encontraba rematador. Respondería Juan Jorrín con un remate alto, pero el Azuqueca seguiría llevando la iniciativa de las ocasiones. Oliva sería el siguiente en buscar la meta de Chiri, aunque sin éxito. La más clara para los visitantes llegaría superada la media hora de juego. Pancorbo se quedaba solo ante Chiri y el capitán, mano a mano, no acertó a marcar ante el guardameta rival.

La había tenido el Azuqueca, que pudo desequilibrar la balanza tras una primera mitad muy equilibrada en cuanto a juego. Parecía que el equipo de Nuero terminaría acordándose de esa oportunidad cuando, un minuto después de la reanudación, Juan Jorrín aprovechaba una asistencia de Víctor Martí para marcar a placer. El golpe estimuló al Azuqueca, que adelantó líneas y no tardó en reaccionar. Los rojinegros arriesgaron en su retaguardia y su valentía encontró éxito, pues en el 57′ Roberto Izquierdo recogía un rechazo de Pancorbo para empatar.

Lograda la igualada, el miedo se instaló en las gradas del Paco Simón. El equilibrio y la tensión seguían siendo la tónica imperante de un partido en el que las mejores oportunidades corrían a cargo del Azuqueca. Conte heló a los hinchas azulones con un disparo que se cruzó con el larguero. Fue solo el preludio de lo que vendría después, pues en el 78′ Pancorbo culminaba la remontada. El capitán rojinegro se desquitaba de su fallo anterior y anotaba el tanto del triunfo tras un libre directo. Trató de reaccionar el Almansa, pero el golpe fue demasiado duro para un equipo que vive una situación dramática a estas alturas de temporada. Candelo pudo incrementar la diferencia en los minutos finales, pero Chiri volvió a ganarle la partida en el mano a mano. No lo lamentó el Azuqueca, que amarró el triunfo y festejó que, ahora ya sí, puede respirar con tranquilidad y mirar hacia la próxima temporada.

La Solana espolea al Marchamalo frente al Mora

Victoria vital del Club Deportivo Marchamalo frente al Mora. El equipo de Fran García, que llevaba una tendencia negativa de resultados, se creció ante la adversidad y consiguió tumbar a uno de los aspirantes a jugar el ‘play-off’ al final de la temporada. Y eso que el cuadro gallardo comenzó a merced de su rival durante el tramo inicial del partido. El Mora, comandado por sus centrocampistas, manejaba el cuero a su antojo y generaba las primeras ocasiones. El premio a la insistencia moracha llegó en el minuto 11. Maqueda se benefició de un mal despeje de la defensa marchamalera para disparar desde fuera y, ayudado por un rebote, superar a Juli.

Ni siquiera el tanto rival pudo despertar al Marchamalo del letargo en el que se hallaba sumergido. En el minuto 20, el conjunto visitante pudo poner tierra de por medio si Borja cedía el cuero con precisión a su compañero Cissé. Solos frente a Juli, el futbolista moracho erraba en el pase cuando tenía todo a favor. Minutos más tarde, en una acción similar, Cristian perdonaría la vida a los gallardos con un tiro escorado que se perdió por línea de fondo. De este modo finalizaba una primera parte horrenda del Marchamalo, donde solo la escasez del resultado permitía a los gallardos creer en la remontada.

Algo debió pasar en el descanso, pues los chicos de Fran García salieron con otra mentalidad al césped. Sin complejos, sin temores, sin fantasmas del descenso en la cabeza. La presión y el empuje del equipo local se hicieron notar y el Marchamalo tardó diez minutos en igualar la contienda. Fue el tiempo que necesitó Borja Cabanillas para recibir un centro desde la derecha, controlar el balón y superar a Toni con un disparo cruzado. Desatado, el Marchamalo le dio la vuelta a la tortilla llegada la hora de encuentro. Illana se encontró un balón dentro del área y, con el alma, fusiló al arquero rival. Corazón de capitán.

Pero la ofensiva gallarda no quedaría ahí. Diez minutos después del gol de Illana, Borja Cabanillas cerraba una actuación prodigiosa al aprovechar un pase en profundidad de Aitor Rubio para regatear a Toni y sentenciar el encuentro. No tuvo respuesta el Mora, superado en todo momento durante la segunda mitad. Con este triunfo, el Club Deportivo Marchamalo se sitúa 13º con un colchón de siete puntos sobre la Unión Deportiva Almansa. Salvo una hecatombe final, los gallardos serán equipo de Tercera la próxima temporada.

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Un pensamiento en “Hay esperanza

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