La ciudad que queremos

Propuesta de remodelación de la plaza del Concejo, edificio Negro y ábside de la iglesia de San Gil.

Propuesta de remodelación de la plaza del Concejo, Edificio Negro y ábside de la iglesia de San Gil.

Por Álvaro Nuño.

“Amable”, “transparente”, “verde”, “comprometida”, “participativa”, “cordial”, “tolerante”, respetuosa”, “lúcida”, “comunicativa”, “peatonal”,… Así contestaron algunos de los participantes al debate que se llevó a cabo en el salón de actos de la Biblioteca Pública el pasado martes ante la pregunta planteada por los organizadores del mismo: “Define con una palabra cómo te gustaría que fuera Guadalajara”.  El acto estaba organizado por el colectivo “Econoplastas”, dentro del ciclo de charlas y proyecciones titulado “La Guadalajara de mañana” y que, en esta ocasión se centraba en la capital y su desarrollo desde los puntos de vista cultural, ecológico, urbanístico, energético y participativo.

Cada uno de los seis ponentes hablaban de su negociado, -para lo que se supone que les habían llamado- por la experiencia y el conocimiento de su actividad personal o colectiva, pero todos coincidieron en una cosa: la falta de participación en cada uno de sus ámbitos, en una circunstancia en la que no se puede culpar sólo a los organismos públicos que debían velar y propiciar esa participación por parte de la sociedad, sino también a la cada vez más alarmante ausencia de ciudadanos activos, con la voluntad de intervenir individual o colectivamente en la gestión de los asuntos comunes. Buen ejemplo de ello era el propio debate, en el que nos encontramos menos de medio centenar de personas y tan sólo una concejala, cuando el título era tan propicio para acercarse y haber tomado nota, aunque fuera solo para incluir alguna idea en el próximo programa electoral. Pues nada de nada. Claro que las personas que estábamos allí seguramente no acudamos como público a los plenos del Ayuntamiento, participemos en las reuniones de los Consejos de Barrio o utilicemos el Buzón Ciudadano abierto en la web municipal.

Por ejemplo, el representante en la mesa de Ecologistas en Acción, Alberto Mayor, hablaba de la Agenda Local 21 del municipio, que suponía la realización de una auditoria de sostenibilidad -elaborada en enero de 2006-, seguida de unas mesas temáticas, un Plan de Acción y finalmente la formación de un Consejo Social y de Sostenibilidad, todo el proceso basado en una amplia participación. Pues bien, según los ecologistas, no se tiene noticia de su desarrollo. Mayor también hablaba de cuestiones más concretas y tangibles como el proyecto municipal de recuperación del río Henares, en el que el Ayuntamiento tiene previsto invertir un millón de euros para “hacer un parque en una zona inundable”, en vez de eliminar los vertidos directos que todavía llegan al río o acondicionar la finca de Castillejos con huertos urbanos o habilitando un Centro de Interpretación de la Naturaleza, algunas de las ideas propuestas por esta organización al equipo de Gobierno y que parecen haber caído en saco roto.

Los fondos DUSI con los que se va a pagar esta actuación estuvieron muy presentes durante todo el debate. Son más de 9 millones de euros procedentes de la Unión Europea, destinados al desarrollo urbano sostenible e integrado y cuyos proyectos en Guadalajara fueron muy criticados por los participantes: “Mucho dinero para rehabilitar y poco para gestionar”, se lamentaba Alberto Mayor.

El expresidente del Colegio de Aparejadores, Jorge Riendas, también enumeró algunos de los proyectos que el Ayuntamiento ya ha anunciado que llevará a cabo con ese dinero de forma crítica. Como la separación administrativa en dos proyectos de la rehabilitación de la Plaza del Concejo y del Centro Cívico para después adjudicárselos a la misma empresa. Riendas preguntó a los presentes si alguien había visto ya esos proyectos o si sabía qué tenía pensado hacer el Ayuntamiento con los edificios rehabilitados como el propio Centro Cívico o el Mercado de Abastos. La respuesta fue el silencio porque el Equipo de Gobierno todavía no ha dado ningún detalle de estas actuaciones ni, por supuesto, ha concretado cuál será su uso futuro. Otro ejemplo de la falta de participación fue que el Ayuntamiento obviara el resultado del concurso que realizó el Colegio de Arquitectos de Guadalajara para buscar un proyecto de remodelación de la Plaza del Concejo y el llamado “Edificio Negro”, que se celebró paralelamente a su adjudicación pero de manera completamente inconexa.

Quizás el urbanismo sea la materia donde el Ayuntamiento tenga más en su mano para decidir un modelo de ciudad concreto, y el Plan de Ordenación Municipal (POM) la herramienta para hacerlo. Pues bien, el último plan vigente en Guadalajara es de 1999, planteándose en 2009 el avance de un nuevo documento cuyos trabajos se abandonaron por la profunda crisis del ladrillo En 2016 se retomaron los trabajos con el lanzamiento de una consulta a la empadronadas, asociaciones y entidades ciudadanas, encuesta de la que no se conocen los resultados. En cuando al POM, lo más reciente fue una modificación puntual hace un mes para poder considerar y comercializar como viviendas independientes los áticos y buhardillas. ¿Cómo avanza el modelo urbanístico de la ciudad? Es algo que los ciudadanos desconocemos a día de hoy en un proceso en el que además la ley obliga a establecer periodos de exposición pública para que los vecinos mostremos nuestra opinión de la Guadalajara que queremos, más allá de nuestra participación en las elecciones cada cuatro años.

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