Abierto, vivo y público

Fachada principal del Palacio del Infantado // Foto: Archivo

Por Álvaro Nuño.

La verdad es que la sucesión de noticias y acontecimientos que se está  concatenando entorno al Palacio del Infantado se están convirtiendo en el culebrón de la primavera alcarreña y uno no sabe ya si reír o llorar cuando escucha o lee los medios de comunicación locales porque cada día aparece publicada una sorpresa nueva. La última ha sido que, con el palacio completamente cerrado a cal y canto por peligro de aluminosis, los mismos responsables del Ministerio de Cultura que informaron a la prensa de esta lamentable circunstancia, ahora anuncian que recurrirán la denegación del Ayuntamiento de Guadalajara de la licencia de construcción del dúplex del Duque dentro del edificio.

La noticia saltaba el pasado martes y lo denunciaba en nota de prensa la Plataforma Abraza el Infantado, “resucitada” justamente para evitar que se lleve a cabo tal esperpento, que Íñigo Arteeaga y Martín, sucesor del título, tenga derecho a construirse una vivienda de uso privado en una inmueble propiedad del Estado desde 1960. Los miembros de la Plataforma no dejan de señalar la incongruencia que supone que el Ministerio de Cultura no recurriera la sentencia que reconoció el uso de una vivienda ocasional y, sin embargo, recurra ahora la decisión municipal, que en base al Plan de Ordenación Municipal vigente, prohíbe expresamente el uso residencial, así como la existencia de cualquier vivienda privada en el Palacio. También recuerdan los miembros de la Plataforma que el noble es familia del actual Ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, con quien incluso coincide en el nombre.

En fin que éramos pocos y parió la abuela. De hecho, algunos miembros de la Plataforma, como el aparejador Jorge Riendas, llegan a insinuar que el sorpresivo anuncio de la detección de aluminosis en el palacio y el inminente cierre del edificio llevado a cabo por la Junta de Comunidades alertada por el peligro de accidente, no ha dejado de ser una gran cortina de humo para que la verdadera noticia, que es la intención del Ministerio de seguir adelante con la construcción del piso del Duque pasara desapercibida. Y de hecho, al parecer la jugada funcionó.

La comparecencia urgente de los responsables del Ministerio y de la Junta con rostros serios y dejando caer la bomba de la aluminosis y del cierre del Palacio fue lo suficientemente potente para que ni los periodistas presentes, ni el que suscribe cayéramos en la cuenta de que esas mismas personas eran las responsables del proyecto del dúplex del Duque. De hecho, como escribió el propio Riendas en este mismo blog el pasado domingo, son los interlocutores habituales que el Ministerio de Cultura manda para hablar con la Plataforma. ¿Nadie cayó en ello? ¿A ningún periodista se le ocurrió, teniéndoles delante, preguntar por el pisito del Duque? Todos se fueron corriendo a sus respectivas redacciones a informar de la noticia del día, del mes o del año, el cierre urgente del principal monumento de la ciudad. Todo lo demás, pasó a un segundo plano.

Pero la concatenación del anuncio de la presencia de aluminosis, por un lado, y el de la presentación del recurso a la decisión del Ayuntamiento de no permitir la construcción de esa vivienda por otro y en tan escasos días hacen pensar mal y que la macabra estrategia ha funcionado a la perfección. Cerrado ¿por obras?, se preguntaba el domingo aquí mismo Jorge Riendas. ¿Por qué se anunció con esa premura, un jueves en medio de un puente, con el martes y el miércoles anteriores festivos? Pensándolo ahora una semana después, realmente parece difícil de creer que en pleno 2 de mayo, Día de la Comunidad de Madrid, con el Ministerio cerrado y sus funcionarios de vacaciones, alguien trasladará a la Junta el resultado de los análisis y recomendara su cierre justamente esa jornada. Más aún, cuando no se aclaró muy bien cuándo se hicieron dichas pruebas, si fueron realizadas en las últimas obras de rehabilitación de la cubierta el pasado verano o después. También se plantean serias dudas de si la realización de esas catas supone la obligatoriedad de cerrar todo el palacio, decisión que, en este caso, fue tomada por la Consejería de Cultura de la Junta y no por el Ministerio.

Con el consejero, Ángel Felpeto, habló la Plataforma “Abraza el Infantado” el pasado miércoles de estas y otras cosas en Toledo. Era la primera vez que les recibía y pudieron ver el solicitado Plan Museográfico que la administración regional al parecer ya tiene finalizado y preparado para enseñárselo al Ministerio, dueño del edificio y el que debería llevar a cabo las obras de adecuación en él. Y mirando al futuro, la  plataforma dice en su último comunicado: ¿por qué no aprovechar el cierre del palacio y la aparente buena sintonía que en estos momentos hay entre Ministerio y Junta para acometer a la vez las obras necesarias de re-restauración del edificio y las de ampliación del Museo Provincial ocupando todo el palacio y permitiendo mostrar parte del 95% de las obras que en estos momentos están embaladas en almacenes por falta de espacio y personal?

Seguro que toda la ciudadanía entendería el cierre del monumento si, a cambio, el objetivo fuera para convertirlo en el gran museo de la ciudad y la provincia del que carecemos. Por el contrario, nadie entendería, que, tras las citadas catas para detectar la aluminosis y las actuaciones necesarias para arreglar esos problemas, el resultado fuera que el edificio siga a medio utilizar como hasta ahora pero con el dúplex del señor duque ya terminado, por muy lejana que sea esa posibilidad puesto que el alcalde de la ciudad, Antonio Román, ya ha dicho que el Ayuntamiento se personará en el recurso y defenderá la postura de sus técnicos y de su normativa.

También es difícil de entender cómo el presidente Page anuncie en Guadalajara hace apenas dos semanas que el palacio será sede de una nueva institución cultural -parece ser que un futuro Centro Regional de la Fotografía-, mientras la Consejería de Cultura ya tenía a punto el Plan Museográfico para el palacio. ¿Serán ambos usos compatibles?

En cualquier caso, los Amigos del Teatro Moderno ya nos enseñaron a todos como la movilización ciudadana y la constancia pueden a veces, conseguir sus objetivos -como fue en ese caso la reapertura de la sala-. Evidentemente esta batalla se prevé mucho más dura y de más volumen porque estamos hablando del edificio más importante de la ciudad y de un proyecto que implicaría una gran dotación presupuestaria tanto al Estado como a la Comunidad Autónoma. Pero en algún momento hay que comenzar. Y ese momento podría ser el miércoles 16 a partir de las seis de la tarde en la puerta -se supone que cerrada- del Palacio del Infantado, para reclamar un monumento abierto, vivo, público y en perfectas condiciones de uso. ¡Abracemos todos el Infantado!

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