El Centro de Cultura Activa

2017.06.02 edificio negro

La remodelación del Centro Cívico supondrá el desalojo de una docena de asociaciones. // Foto: Archivo

Por Álvaro Nuño.

“Las Asociaciones Culturales de la ciudad reclaman un Centro de estas características pues el Ateneo Municipal no puede prestar adecuadamente los servicios que demanda el asociacionismo cultural de Guadalajara, cada vez más vivo. Un moderno centro que ofrezca oficinas para sede de las asociaciones que lo soliciten, al tiempo que salas de reuniones, biblioteca/hemeroteca, sala multimedia, y espacios de expresión y de creación artística es, a nuestro juicio, algo que puede concretarse en lo que hemos venido a llamar Centro de Cultura Activa, para el que solicitamos dotación para redactar su proyecto que bien podría acometerse a través de un Concurso de ideas”.

“Lamentablemente, nuestra propuesta fue rechazada por el equipo de gobierno”. “Esta misma propuesta ya la hicimos hace un año y también fue rechazada por lo que es obvio que no se trata de una prioridad para ellos dotar a la ciudad de un espacio cultural de estas características pues, ni siquiera, han accedido a convocar un concurso de ideas para redactar el proyecto. En todo caso, no dudéis en que seguiremos trabajando para que Guadalajara pueda tener, lo antes posible, un Centro de Cultura Activa. Estamos como siempre a vuestra disposición”.

Lo que han leído hasta ahora es una transcripción literal de un escrito que llegó a mis manos el miércoles pasado de las del presidente  de una asociación cultural de la ciudad. La carta viene firmada por el portavoz de un grupo político del Ayuntamiento de Guadalajara, y debidamente sellada. Por supuesto, personalmente apoyo la propuesta como todos los presidentes de asociaciones culturales a los que les ha llegado esta carta. Una de las mayores demandas que ha tenido siempre el movimiento asociativo en la capital ha sido la ausencia de un Centro Cultural en la ciudad que aglutinara lo que el escrito muy acertadamente demanda: una instalación que pudiera aglutinar la actividad del numeroso movimiento asociativo de la ciudad, con despachos para desarrollar su actividad interna y salón de actos, biblioteca, una sala multimedia y espacios de creación, como podrían ser estudios de grabación o salas de ensayo para mostrar sus iniciativas. La idea es muy buena y la apoyo, como seguramente hagan todas las asociaciones culturales de la ciudad que se las ven y se las desean ara llevar a cabo sus reuniones y actividades por falta de locales.

Desde Guadalajara se mira con envidia como localidades cercanas y de mucho menor tamaño como Marchamalo o Cabanillas tienen unos centros culturales municipales rebosantes de actividad, por no hablar de la Casa de la Cultura de Azuqueca de Henares, una de las primeras infraestructuras que el Ayuntamiento abordó con la llegada de la democracia a nuestro país y que el actual Consistorio pretende duplicar en instalaciones en este mandato. Mientras, si alguien pregunta por el centro cultural de Guadalajara, sólo podrán indicarle el de Ibercaja, también muy activo y abierto a la sociedad alcarreña, pero de propiedad privada. De hecho, la última infraestructura cultural de la ciudad es el Museo Francisco Sobrino, que se inauguró en marzo de 2015 -dos meses antes de las elecciones municipales y autonómicas- por el alcalde y la entonces presidenta de la comunidad, María Dolores de Cospedal. Ese mismo mes y tras tres años cerrado y de protestas en la puñetera calle ante sus puertas por parte de la Asociación de Amigos del Moderno, gobierno regional y municipal también abrían el Teatro Moderno, una sala que desde entonces gestiona el Patronato de Cultura. Al igual que el denominado “Espacio TYCE” que acoge desde 2016 una sala de exposiciones y al que se han trasladado varias de las escuelas municipales desde el Palacio de La Cotilla.

Pero las asociaciones de la ciudad siguen sin tener un espacio donde convivir, desarrollar y mostrar al público sus actividades, a no ser que lo hagan puntualmente en espacios municipales desperdigados por toda la ciudad o en el ruinoso Centro Cívico, donde todavía tienen su sede una docena de ellas acogidas allí hace trece años -cuando la Junta de Comunidades cerró el Ateneo Municipal, estado en el que lo mantiene a día de hoy- pero con aviso de desalojo, puesto que el Ayuntamiento acaba de presentar un plan de rehabilitación del edificio que pasa por convertirlo en una especie de centro tecnológico y donde no habrá sitio para estas asociaciones, que deberán buscarse la vida, sin visos de que el Ayuntamiento les facilite un espacio alternativo.

Por tanto, sería más que deseable la construcción de ese Centro de Cultura Activa que propone el grupo municipal pero rechaza el equipo de gobierno. ¿De quién ha sido idea, del PSOE, Ahora Guadalajara o Ciudadanos? Pues de ninguno de los tres. La carta que recibieron las asociaciones viene firmada por un tal Antonio Román Jasanada, pero no como alcalde sino como portavoz del Grupo Popular, que lo era el 7 de enero de 2005. Fue una de las veinte enmiendas que presentó el PP -entonces en la oposición- al anexo de inversión de los Presupuestos del Ayuntamiento para ese año y que fue rechazada por el equipo de Gobierno formado por PSOE e IU. Román proponía una cantidad de 50.000 euros para redactar el proyecto y que el municipio se dirigiera después a la Junta de Comunidades para que financiara su realización. ¡Que vueltas da la vida! Las mismas asociaciones a las que los populares querían dotar de despachos y espacios para que desarrollaran sus actividades, hoy le acusan de echarles de donde están sin proponerles una sede alternativa.

Como en 2005, la capital sigue necesitando un Centro Cultural, Casa de la Cultura o Centro de Cultura Activa, que se llame como se quiera pero que se haga; y también necesita como se pedía entonces, la colaboración de la administración local y regional para llevarlo a cabo, como ha ocurrido en otras localidades. Desde la Federación de Asociaciones Culturales de Guadalajara, su presidente, Juan Antonio Lázaro, ha propuesto alternativas ante el forzado desalojo del Edificio Negro, como podrían ser las instalaciones de la Estación de Autobuses, algún centro social u otra de las naves del TYCE, pero el Ateneo Municipal parece ser el lugar señalado por todos por su magnífica ubicación en el centro de la ciudad, formando parte de un complejo que incluiría el Teatro Moderno y recuperando un edificio hoy abandonado que ya tuvo en el pasado este fin cultural. Lo único que hace falta es voluntad por ambas partes para acometer el proyecto y ponerlo a disposición de las asociaciones y de la sociedad alcarreña, que seguro que lo aprovechan llenándolo de actividad y cultura.

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