A poquitos

Alcázar Real de Guadalajara

El Alcázar Real de Guadalajara permanece vallado y cerrado al público desde hace casi una década, aunque el pasado año el Ayuntamiento inició nuevos procedimientos para llevar a cabo la rehabilitación del mismo. // Foto: castillos-de-espana.com

Por Borja Montero

El Alcázar Real de Guadalajara lleva en pie alrededor de 1.200 años, habiendo resistido en estos doce siglos el uso como residencia palaciega y, más tarde, como fábrica y como cuartel hasta que en 1936 los avatares de la Guerra Civil lo dejaron prácticamente irreconocible, legándonos la poco señorial estampo que conocemos. El programa del 1,5% Cultural del Ministerio de Fomento, antes 1% Cultural hasta que en 2013 se decidió ampliar la aportación de este departamento a cuestiones patrimoniales y culturales, se creó hace más de 30 años para conseguir que la actividad del Ministerio más inversor revirtiera también en obras de una utilidad social menos evidente por la vía de la reserva de un pequeño porcentaje del presupuesto de sus proyectos constructivos. Estas dos realidades se darán la mano por fin en sus dilatadas andaduras si los planes del Consistorio de la capital salen bien.

El Ayuntamiento de Guadalajara ha anunciado esta semana que solicitará financiación al programa 1,5% Cultural del Mimisterio de Fomento para llevar a cabo obras de rehabilitación en el Alcázar. El Consistorio no ha sido mucho más explícito en su comunicado por lo que no sabemos en contenido del proyecto de obras remitido al Ministerio ni el montante económico del mismo, pero no deja de ser un nuevo paso adelante de un larguísimo proceso con más periodos de parón que de actividad pero que, de un par de años a esta parte, desde después de las últimas elecciones municipales, parece haber ganado algo de consistencia, habida cuenta de que casi todos los partidos en liza en aquellos comicios llevaban alguna propuesta al respecto del vetusto castillo del siglo IX en sus programas electorales.

En diciembre de 2017 se adjudicó el contrato para la redacción de un proyecto arqueológico de rehabilitación de los muros y la muralla del Alcázar, siendo esta inversión una de las condiciones puestas por Ciudadanos para apoyar el Gobierno local del Partido Popular en la capital. Se deduce, por tanto, que la subvención solicitada tendrá que ver con este proyecto, que debía estar listo en marzo y tenía que pasar posteriormente por la supervisión de los servicios de Cultural de la Junta de Comunidades, pero del que no ha traslucido hasta el momento ningún detalle sobre el grado de actuación necesario o de la inversión total a realizar. Sea cual sea el diagnóstico de los técnicos externos encargados del informe y de las modificaciones que puedan proponer la administración regional y los técnicos municipales, este decidido movimiento, consolidado posteriormente con la reciente solicitud de subvención estatal, parece un primer paso definitivo para la recuperación de este enclave para la ciudad, que lleva décadas, salvo un breve lapso de unos años en que se intentó su explotación turística y arqueológica, mirando desde fuera y preguntándose por la utilidad de semejante parcela vacía en pleno centro de la ciudad.

De este modo, se conseguirá que el Alcázar Real de Guadalajara tenga, al fin, un futuro, esperemos que tan largo y esplendoroso como su pasado, a excepción de los tres siglos de desuso que mediaron entre su papel como palacio y su transformación en fábrica. Y es que, desde su destrucción en 1936, no ha habido un destino claro para este edificio emblemático. Hubo quien, con nula conciencia patrimonial e histórica, se planteó hacer un aparcamiento en su interior. También se planteó, en tiempos de José María Bris como alcalde, la posibilidad de convertirlo en un auditorio, pero el respeto a los elementos arqueológicos a conservar hubiera encarecido y dificultado técnicamente las obras hasta límites insospechado, por lo que el teatro Buero Vallejo se alzó de nueva planta en su enclave actual dejando nuevamente en desuso al viejo castillo andalusí. Finalmente, unos años después, en la legislatura 2003-2007 comandada por PSOE e IU, el Consistorio consiguió hacer el edificio mínimamente visitable, abriéndolo al público con un recorrido de pasarelas que señalaban algunos de los puntos más importantes de su extinta arquitectura y de su larga historia. La necesidad de llevar a cabo más trabajos arqueológicos y técnicos para redactar un Plan Director que dotara al edificio de mayor seguridad para los visitantes y de una oferta cultural y divulgativa más completa hizo que se pusiera el candado nuevamente al Alcázar y, sin noticias sobre el citado Plan Director, haya permanecido cerrado casi una década hasta que el Equipo de Gobierno se ha decidido a actuar, aunque sea espoleado por su debilidad política en el Pleno. El fin justifica los medios, como diría aquel.

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