Orgullosos

2018.08.31 refugiados Marchamalo

Un grupo de refugiados durante su estancia en Marchamalo // Foto: Jesús Blanco (Ser Guadalajara)

Por Álvaro Nuño.

Uno de los deportes del verano cuando se sale de vacaciones y se pierden de vista los canales locales habituales de comunicación, es ver si “sale algo de Guadalajara” mientras se está lejos del terruño disfrutando de unos días de mar o montaña. Es cierto que nuestra provincia no suele aparecer en las portadas de los periódicos nacionales ni en los telediarios de las grandes cadenas, a no ser forzada por sucesos escabrosos como incendios, accidentes en las carreteras, en los encierros campestres, o incluso por los trasvases. Pero estos, o eran muy gordos o no salían más allá de las páginas o las secciones reservadas a tales informaciones.

Sin embargo, este verano, Guadalajara y, concretamente la localidad de Marchamalo- se ha llevado todo el protagonismo de los focos y los micrófonos estivales con la decisión de su Ayuntamiento de acoger a 150 inmigrantes en su polideportivo municipal durante dos semanas de agosto, mientras este no tenía actividad. Junto con la crisis catalana, la de la inmigración ha acaparado mucha de la actualidad de estos meses. Cientos de personas siguen llegando a nuestras costas huyendo de la miseria de sus países de origen y soñando con una vida mejor en la próspera Europa. Pero aquí no todos les acogemos de manera humanitaria y con los brazos abiertos, como sí han hecho este mes de agosto decenas de vecinos de Marchamalo, que han colaborado con Cruz Roja de manera voluntaria, dándoles cobijo, una cama y un techo donde descansar y hacer escala en un viaje sin duda extenuante. Muchos de ellos recordarán siempre el trato dispensado por los vecinos de aquel pequeño municipio donde pararon para descansar y coger fuerzas, al igual que todos recordaremos como un Ayuntamiento pasó del dicho al hecho tres años después de declararse municipio de acogida para refugiados, comprometiéndose a poner a disposición instalaciones municipales y recursos del Consistorio para trabajar en colaboración con el Gobierno -entonces no de su mismo signo político-, y a recabar datos de aquellas personas que a título particular deseasen colaborar, como finalmente ha ocurrido. En septiembre de 2015, Marchamalo dijo que no se quedaría de brazos cruzados ante la crisis migratoria y lo ha hecho, por lo que hay que felicitarle abiertamente, a su Alcalde, al Ayuntamiento y a todos sus vecinos, porque fueron varios los municipios que se declararon también de acogida para refugiados, pero el único de Castilla-La Mancha que ha materializado tan loable intención ha sido el campiñero. ofreciendo el polideportivo “García Fraguas” a Cruz Roja, la organización encargada de recoger a estas personas y de ayudarlas en este viaje vital para ellos.

La verdad es que ha sido un tanto sorprendente que la decisión tomada por el Ayuntamiento marchamalero no haya sido aclamada más allá de los compañeros de partido más cercanos al alcalde campiñero, Rafael Esteban, y por los responsables de Cruz Roja. Silencio absoluto y falta de apoyo explícito por parte del resto de partidos con representación en el Consistorio o en la administración provincial, regional o nacional. Silencio absoluto en municipios vecinos como Guadalajara o Cabanillas, de diferente signo político. No sabemos si ha sido por el verano, por el calor, las vacaciones, o por no haber sido ellos los que dieron el paso.

Sólo la jauría de comentarios de las redes sociales y el vicesecretario nacional de Vox, el alcarreño Antonio de Miguel Antón, se atrevieron a criticar la medida con soflamas populistas como que “no quieren más migración procedente de estados musulmanes”, que “España es lo primero”, que hay que poner “stop a esta invasión”. “Recibimos apelativos de insolidarios, de racistas, de inhumanos, de desalmados, de fachas, de extremistas, de xenófobos”. Ellos mismos se lo dicen todo. No hay que añadir ni una letra más. Pero este discurso cunde entre determinadas capas de la población, a menudo desinformadas y entre las que anida la idea simplona de que todos sus problemas desaparecerían simplemente si los inmigrantes fueran devueltos a sus países de origen, que todo el mundo tendría un trabajo digno, mejor educación, sanidad y servicios sociales, ahora parece que copados por extranjeros. Frente a este discurso, numerosos estudios vienen a demostrar los beneficios que la inmigración aporta a la sociedad en todos los sentidos, incluido el económico, por no hablar del demográfico.

Frente al cambio de rumbo adoptado en la política migratoria por el nuevo Gobierno del PSOE (con algún que otro vaivén), este ha sido tachado en numerosas ocasiones de practicar el “buenismo”, término que la Real Academia de la Lengua define como “actitud de quien ante los conflictos rebaja su gravedad, cede con benevolencia o actúa con excesiva tolerancia”. Lo que no tiene definido la RAE es el “malismo”, el antónimo de esta palabra y con la que se podría calificar a muchos políticos que ante problemas complejos como el de la inmigración, sólo lanzan críticas pero sin proponer ni una solución más allá de oponerse a todo lo que se haga y que tenga un mínimo de solidaridad y humanidad.

Se da la circunstancia además, de que la actual ministra responsable de la materia es la “alcarreña” Magdalena Valerio, que ayer mismo declaraba en sede parlamentaria que España está trabajando con la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) para cumplir con los compromisos europeos de reubicación, cuestión que debería “avergonzar” al anterior Ejecutivo por ser el “único país de la UE” condenado por “no cumplir con los compromisos europeos de reubicación y asentamiento de migrantes”. No hay que olvidar en este sentido que de los 17.337 solicitantes de asilo y refugio que nuestro país se comprometió a acoger, sólo lo hizo con 1.983 personas.

En todo ello, el pueblo de Marchamalo ha intentado echar una mano, ayudando en lo que ha podido y los guadalajareños nos debemos sentir orgullosos por ello.

 

Un pensamiento en “Orgullosos

  1. Yo creo que el problema más importante, es que deberían de decir de donde se saca el dinero para mantener a estos señores, que todo el mundo comprendemos que busquen una vida mejor, pero no puede ser que haya casos de españoles, que después de estar una vida cotizando, tengan unas pensiones de mierda o se les deniege la renta básica. O si has sido autónomo,no tengas derecho a ningún subsidio de la seguridad social por desempleo despues de estar 30 años cotizando sin parar a la seguridad social, para mantener a personas que nunca han pagado un duro. Cuando no resuelven ningún problema cotidiano de la gente y haces el Quijote con gente que viene de fuera y que no ha aportado nada al Estado español, las comparaciones son tan odiosas que deriva en el racismo, cuando tenía que derivar contra los últimos tres gobernantess que han llevado a la mayoría de los españoles a pasarlas canutas.

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