La tortura no es cultura.

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La barbarie no tiene edad. Niños presenciando como se maltrata un toro en un festejo popular, una imagen común en muchos pueblos.

 

Por Gloria Magro.

La tortura no es cultura. Ni las vaquillas, las becerradas o los encierros por el campo son tauromaquia. Y podríamos enzarzarnos en lo que puede haber de belleza o arte cualquier día a las cinco de la tarde en el coso de Las Ventas o de La Maestranza, pero nadie puede negar que lo que todos los veranos se perpetra con total impunidad en los festivales taurinos de muchos pueblos de Guadalajara es otra cosa muy distinta. Y pocos aficionados de verdad a la tauromaquia y amantes de la Fiesta Nacional lo defienden, por no decir ninguno. 

Las fiestas de los pueblos dan cobijo cada verano a multitud de festejos donde el común denominador es el maltrato de toros, becerros y vaquillas, sin que en la práctica se cumpla la legislación vigente más allá de las irrisorias multas administrativas impuestas a posteriori a los ayuntamientos. Sin embargo, cada vez son más los pueblos de la provincia que se niegan a programar este tipo de actos lúdico-sádicos, y por primera vez los guadalajareños han salido a la calle para protestar y manifestar su oposición al maltrato animal en festejos populares. El día 2 de septiembre tuvo lugar la primera manifestación antitaurina en Guadalajara y no será la última. Los colectivos de defensa animal son cada vez más visibles y mas beligerantes. Recogen una nueva sensibilidad que está en la calle y pronto veremos más concentraciones de este tipo incluso en los pueblos de mayor tradición taurina.

Además de las escabrosas faenas que se hacen en las plazas de tercera, los festejos con mas solera y que mas público atraen en Guadalajara son los encierros por el campo y la suelta de vaquillas. Este año han sido autorizados 364 festejos de todo tipo y las redes sociales se han llenado este verano, una vez más, de imágenes impactantes de maltrato y abuso a toros y vacas en nuestros pueblos. Unas se cuelgan para llamar la atención sobre una realidad propia de sociedades atrasadas que poco concuerda con el mundo actual, pero en otras ocasiones son vídeos jactanciosos, como si fuera gracioso o simbolizase algún tipo de valor atávico o varonil acribillar y masacrar a un animal rodeado por una multitud y en la práctica, sin escapatoria. Cualquier mozo imbuido por no se sabe que derecho, puede hacer la mayor barbaridad en una plaza o lugar público que de ser realizada sobre cualquier otro animal haría que nos rasgásemos las vestiduras y llevaría al perpetrador directamente al juzgado. Pero si se trata de toros o vacas hay bula total y en la práctica aplauso unánime de la afición. Y se consideran taurinos, amantes del toro, aunque jamás hayan pisado una plaza de primera ni asistido a una corrida seria.  Es la tradición o así ha sido hasta hace unos años y en eso se escudan, como si entrara dentro de la normalidad más absoluta. En la actualidad, este tipo de actuaciones cada vez concitan más repulsa, ya no solo privada, sino también pública. Cada vez hay más gente dispuesta a salir a la calle para manifestar su rechazo a los festejos taurinos populares. También en Guadalajara, incluso en los pueblos con mayor tradición empiezan a alzarse voces de repulsa, algo que hasta ahora quedaba para el ámbito privado.

El pasado 2 de septiembre tuvo la lugar la primera manifestación antitaurina en Guadalajara, bajo el lema “Guadalajara es cultura, no tortura”, que congregó a varios cientos de personas ante la inminente celebración en el coso de las Cruces de los festejos de Ferias. Al mismo tiempo se convocaban concentraciones en Daimiel y Alcázar de San Juan. Y el día 15 miles de abolicionistas tomaron la Puerta del Sol de Madrid convocadas por PACMA, el partido político más votado de España pero sin representación parlamentaria en las últimas elecciones.

Los promotores de la primera iniciativa de estas características en Guadalajara, junto con Ecologistas en Acción, son dos jóvenes activistas, Albino Hernández y Juanje Sanz, de la nueva plataforma Guadalajara Antitaurina. En los pocos meses que lleva funcionando, este grupo de Facebook ya suma varios cientos de simpatizantes y dada la acogida y el seguimiento en redes sociales, se consituirá en asociación cultural en las próximas fechas. Tanto Hernández como Sanz cuentan con una larga experiencia como militantes de base en movimientos antitaurinos y a lo largo de estos últimos años han establecido lazos de unión con las asociaciones afines que funcionan a nivel nacional y que están detrás de las últimas movilizaciones sociales. De momento ya han logrado tejer una red provincial de simpatizantes que se extiende hasta el corredor del Henares. El objetivo es dar visibilidad al movimiento, lograr adhesiones municipales y que cada vez más localidades se declaren objetoras y no celebren festejos taurinos por las razones que sean, aunque Albino Hernández señala que, en la práctica, la económica es la más importante a la hora de renunciar a los toros. “La sociedad ya no es que sea o no animalista -afirma- sino que no quieren que estos actos se celebren con sus impuestos”. Y cita dos ejemplos concretos: Molina de Aragón y Peralejos de las Truchas, donde se han suprimido.

Según las cifras que maneja Hernández, el Ayuntamiento de Guadalajara ha gastado en toros estas pasadas Ferias doscientos mil euros provenientes del presupuesto municipal, en su opinión un auténtico despilfarro “habida cuenta de como están los servicios públicos de la ciudad”. También denuncian desde Guadalajara Antitaurina la contribución de la Diputación Provincial a la próxima Gala Toro Mundial: dos mil quinientos euros salidos de las arcas provinciales que creen que podrían haber tenido un mejor uso, como hubiera sido el paliar los efectos de la última riada en las carreteras afectadas, por poner un ejemplo. Parece que las imágenes sangrientas no nos sacuden tanto la conciencia como lo hace el bolsillo. Sólo este último anuncio de la subvención de la Diputación ha desencadenado en Facebook un aluvión de manifestaciones contrarias a celebrar galas taurinas con nuestros impuestos.

“Las corridas las vamos a ver desaparecer, están abocadas a desaparecer y si podemos acelerar el proceso, no dudaremos en hacerlo”. No obstante, el primer objetivo de la nueva plataforma, el primer paso, es acabar con los espectáculos populares, los más numerosos en la provincia y los que mas sufrimiento injustificado causan, afirma el portavoz de Guadalajara Antitaurina, y cita los festejos más básicos y perversos: las becerradas. “Estamos hablando de animales de 1 a 2 años, auténticos bebés, a los que cualquiera puede salir a trinchar, una práctica que está al margen de la Fiesta Nacional”. Pocos amantes de la tauromaquia defienden estas prácticas, o las populares vaquillas, mucho más frecuentes en nuestra provincia, o los espectáculos cómicos con animales. El escalafón más bajo del mundo taurino mueve mucho dinero, entre subvenciones municipales y el mundillo de las ganaderías sin casta, donde se crían vacas y toros de escaso nivel con los que alimentar este tipo de fiestas, al alcance de casi todos los municipios. Los festivales de los pueblos también se nutren de animales descartados que no serían aceptados en plazas o fiestas de mayor nivel, así que son condenados a la barbarie popular sin ninguna consideración ética, ante la mirada impasible de las autoridades municipales o de la Guardia Civil.

Los datos que maneja la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal, AVATMA, datos provenientes a su vez del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, que paradojicamente ampara estas prácticas, afirman que la Fiesta Nacional está en retroceso. En la última década, los festejos taurinos de toda índole han descendido más de un 57%. En un principio, la crisis económica y la falta de subvenciones públicas incidió en la caída de los celebraciones taurinas populares, sin embargo, en los últimos años el descenso ha dejado de ser tan acusado al suavizarse las condiciones y los cánones taurinos exigidos a los empresarios. En la web de AVATMA se pueden consultar todas las estadísticas a este respecto. No obstante, también recogen un aumento de festejos populares a nivel nacional: los festivales, los considerados de peor calidad. En paralelo, el número de becerradas también ha descendido, tal vez porque la opinión pública les da la espalda y pocos municipios quieren ver su nombre unido a imágenes lamentables y crueles circulando por las redes sociales. Otro dato significativo es que en la actualidad hay tantos profesionales del toro en paro como actores: más de un ochenta por ciento del sector no trabaja con regularidad.

Los vientos están cambiando y el sector taurino debe de ir con los tiempos, adaptarse o morir. La Fiesta Nacional, los festivales, las vaquillas, necesitan algo más que la tradición para perpetuase. No dejan de ser actividades económicas, ahí está la llave de su futuro. “El toro es un animal majestuoso, no se puede disfrutar con la muerte agónica de un animal declarado en peligro de extinción“, afirma Albino Hernández. Está comúnmente aceptado que la cría del toro bravo no es económicamente viable si no fuera por las corridas. Los leones y los elefantes tampoco son económicamente viables en sí mismos y sin embargo son un recurso turístico de primer orden. Algunas ganaderías empiezan a moverse en esta dirección. En Ciudad Real, el Club Taurino Almodóvar, de Almodóvar del Campo está apostando por el turismo, visto el interés actual por conocer al toro bravo en su entorno natural. Con la ayuda de los fondos LEADER, organizan visitas guiadas a la ganadería Finca Pulido y al recién creado Museo Taurino de la localidad y creen que esta actividad pionera puede ser clave en el futuro de una comarca eminentemente ganadera. Y no son los únicos, las principales ganaderías de España ya abren sus puertas a los turistas. Las visitas a las dehesas pueden ser una salida para el sector y la continuidad de los toros de lidia. Contemplar a los animales pastando libremente en su entorno natural en vez de sufriendo en una plaza pública. Eso sí podría ser cultura y también tradición sin maltrato.

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