Un plan para Villaflores

2018.10.05 villaflores

Poblado de Villaflores, a 5 kilómetros de Guadalajara // Foto: Lista Negra/ABC

Por Álvaro Nuño.

El último Pleno del Ayuntamiento de Guadalajara aprobaba por unanimidad el Plan de Especial Protección del Poblado de Villaflores, una herramienta urbanística con la que cuentan los municipios y que pretende dar solución a un problema concreto del término capitalino, como es, en este caso la salvaguarda de esta joya histórico-artística declarada ya por la Junta de Comunidades como Bien de Interés Cultural en 2014, pero no por ello más abandonada ni desprotegida por sus propietarios, en este caso el propio Ayuntamiento de Guadalajara y la constructora Hercesa.

Buena prueba de ello fue el derrumbe en febrero de 2016 de la espadaña de la casona principal -propiedad de esta empresa privada- y que dio con sus ladrillos en el suelo por un golpe de viento, de mala suerte y, por qué no decirlo, de abandono. Quizás este era el elemento más reconocible del poblado, porque es donde figura el nombre del propio poblado y estaba coronado por un campanario con un reloj y el escudo de la ciudad. Entonces -y de esto hace ya dos años y medio-, uno de los socios de Hercesa, el arquitecto Javier Solano, en unas declaraciones realizadas a Ser Guadalajara, afirmó: «Eso se va a recuperar”. Pues bien, aparentemente, el edificio sigue a día de hoy más o menos igual -vallado eso sí para evitar accidentes- y ni la empresa ni la autoridad competente en su defensa, la Junta de Comunidades, parecen haber hecho nada al respecto.

Como hemos dicho, Hercesa y Ayuntamiento son copropietarios de esta singular obra de Ricardo Velázquez Bosco, arquitecto de cabecera de la Condesa de la Vega del Pozo y al que debemos también en Guadalajara el bonito complejo de las Adoratrices y su impresionante panteón, o el instituto «Liceo Caracense». Concretamente, el Ayuntamiento es propietario de 46.000 metros cuadrados, que incluyen las viviendas, la ermita, el palomar, el molino y las naves, mientras que la constructora local posee la titularidad de los otros 26.000, que incluyen el caserío , el edificio principal del poblado, sobre el que incluso llegó a proyectar y anunciar hace ahora una década la construcción de un hotel de lujo, que iba a denominarse «Velázquez Bosco». Ese establecimiento contaría con 3 salones con capacidad para 604, 742 y 762 comensales, dispondría de 132 habitaciones en una superficie de 4.527 metros cuadrados y 249 plazas de aparcamiento. Pero diez años después, todo se ha difuminado, cuando no venido abajo.

También el actual alcalde, Antonio Román, prometió en su campaña electoral de 2015 -en la que aspiraba a la reelección-  que el futuro de ese complejo pasaría por convocar un concurso de ideas para rehabilitarlo, recuperando los edificios: «Para ello es importante la intervención de arquitectos, urbanistas y expertos», explicaba en abril de esa año en un comunicado del PP. Su idea era que pudiera tener tres fines: turístico-hostelero, educativo y cultural-formativo, entre otros. Y adelantaba que «ya se ha procedido al cobro de la fianza depositada por el agente urbanizador del sector», -que se eleva a 3,7 millones de euros-, fruto de la ejecución del aval a la empresa Reyal Urbis, que se suponía que debería haber entregado al municipio el complejo rehabilitado a cambio de urbanizar la zona capitalina de Ciudad Valdeluz, el terreno pegado a la vía del AVE y denominado sector SPP93. Eso ocurría en 2002, pero el 30 de abril del año 2010 expiró el plazo dado por el Ayuntamiento para que le entregara los edificios, algo imposible puesto que dicha promotora fue víctima de la crisis y entró en concurso de acreedores.

Lo que está claro es que, después de 16 años, dos alcaldes y cuatro mandatos, Villaflores sigue siendo un lugar abandonado, con el que el Ayuntamiento no sabe muy bien qué hacer -de ahí la propuesta del concurso de ideas-, aun teniendo 3,7 millones de euros contantes y sonantes para gastárselo en ello. ¿Un museo etnográfico que recupere su inicial diseño como colonia agrícola?, ¿un lugar de esparcimiento para los vecinos de la ciudad?, ¿un campamento para niños y jóvenes?, ¿un aula de la naturaleza, la agricultura y la ganadería? ¿o todo eso junto?, porque los múltiples edificios que todavía se conservan en pie parecen ser suficientes para acoger eso y más. Tampoco las figuras urbanísticas de protección, como su declaración de Bien de Interés Cultural parecen haber cumplido su función.

Lo lógico sería que el futuro uso de los edificios determinara su rehabilitación y que, como apuntaron los grupos de la oposición, las obras a llevar a cabo en todos los edificios del complejo fueran completas, para lo que habría que ponerse de acuerdo con la empresa copropietaria del poblado. Demasiado complicado para llevar a cabo este recién aprobado Plan Especial de Protección -del que ha trascendido hasta el momento realmente poco- en lo que queda del presente mandado hasta mayo de 2019.

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.