EDUSI, una ciudad en obras (I).

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El Centro Cívico no cambiará su fisonomía exterior, la remodelación interior será para oficinas municipales y en alquiler de gestión privada. En el lateral irá un jardín vertical. 

Por Gloria Magro.

Toda la ciudad ha estado, está o estará en obras. Y sí, el Ayuntamiento de Guadalajara ha logrado por fin salir de la calle Sigüenza y está expandiendo sus proyectos al resto de la ciudad. Desde que el invierno pasado se acometiera la construcción de los nuevos campos deportivos en la Fuente de la Niña y los polémicos vestuarios a distancia -puente de por medio-, el frenesí de obras municipales no nos ha dado respiro. Un aluvión de proyectos urbanos discutidos y discutibles que han arreciado desde el verano, todos a la vez, como si de una especie de maldición bíblica para la circulación y los peatones se tratara. Calles levantadas, plazas cortadas, edificios en remodelación … el invierno se presenta en clave de grúas y hormigón en Guadalajara, a costa de los Fondos Europeos de Desarrollo Urbano Sostenible, los fondos EDUSI. Un invierno calentito y polémico por la naturaleza de muchos de los proyectos elegidos por el Ayuntamiento que se prolongará por lo menos hasta las elecciones municipales y autonómicas de primavera, si no más allá. Queda por ver si todo este frenesí constructor va ser algo más que un caro lavado de cara de la ciudad a costa, en principio, de fondos europeos. Y mientras, el segundo acceso al Hospital Universitario sigue en compás de espera.

Para el periodo 2014/2020, Guadalajara ha recibido 9.160.000 euros provenientes de los Fondos Europeos de Desarrollo Regional (FEDER), los conocidos como fondos EDUSI, cuyo objetivo es, como su nombre indica, la realización de Estrategias de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado. A esta cantidad, el Ayuntamiento le ha sumado otra partida de cerca de dos millones más para cumplir así con la cofinanciación exigida por Europa.  La inversión total en infraestructuras para Guadalajara en este periodo es por tanto de 11 millones de euros, cantidad más que suficiente para transformar una ciudad de tamaño medio como es la nuestra. Un auténtico caramelo para las empresas adjudicatarias, a la vez que los partidos de la oposición miran con lupa cada proyecto y cada presupuesto presentados, y no parecen estar muy satisfechos.

Aduce la oposición municipal que los proyectos EDUSI  que está ejecutando el equipo municipal popular son una oportunidad perdida que no van a integrar la ciudad ni a suponer un cambio en su fisonomía. Y tiene su mérito: desde 2014 ha habido tiempo más que de sobra para elaborar un EDUSI global, consensuado y ambicioso que resolviera los problemas actuales de Guadalajara y la actualizase en todos sus frentes, preparándola para el futuro. Está claro que desde la privatización del servicio de agua no había llovido tanto dinero de una sola vez sobre el Ayuntamiento guadalajareño. En aquel entonces, el consistorio obtuvo de la concesionaria 15 millones  de euros, destinados a pavimentar el centro de cara a las elecciones de 2011. Ahora parece que se trata de jugar la misma carta electoral y sin embargo, parece que sólo el grupo popular cree que detrás de tanta obra hay un proyecto integral para Guadalajara, mientras que la oposición disiente en todas y cada una de las partidas, además de dudar de la capacidad del Ayuntamiento para gestionar estos recursos.  “Son proyectos parciales y muy desconectados”, señala la concejal de Ahora Guadalajara, Susana Martínez. A su juicio se trata de inversiones deslabazadas por “una falta de modelos y de proyectos, unas obras que no generan la transformación de la ciudad ni responden a necesidades locales ni reales”.

De hecho, de no cumplir con la letra y el espíritu de los EDUSI, es posible que algunas de las obras no sean reembolsadas por Europa y que acabe siendo el Ayuntamiento quien tenga que asumir su costo, en muchos casos más que inflado. El objetivo fundamental de las estrategias EDUSI es mejorar la calidad de vida de las ciudades de una manera integrada, lo que se traduce en que se busque una cohesión social que combata la pobreza, apueste por una economía poco contaminante, se optimicen los recursos y se procure por tanto una sostenibilidad ambiental. En este sentido deberían de ir los proyectos presentados por el Ayuntamiento de Guadalajara para su financiación. Sin embargo, los más llamativos y relevantes por su impacto en la ciudad están a años luz de estos objetivos y en otros, como la intervención sobre el río Henares, se ha optado directamente por adjudicar un proyecto completamente distinto al remitido a la UE.

Visto lo alegremente que se ha presupuestado cada iniciativa municipal de desarrollo -350.000 euros en cinco años para el carril bici y el proyecto de caminos escolares seguros, por poner un ejemplo- más vale que el Ayuntamiento empiece a ahorrar con vistas a futuras auditorías. La enésima renovación del mercado de abastos, la remodelación del Centro Cívico y la reurbanización de la plaza del Concejo poco o nada tienen que ver con la cohesión social o la optimización de recursos públicos. Ni tampoco suponen un proyecto integral para la ciudad y sin embargo se están llevando a cabo con cargo a estos fondos europeos.

Otro de los puntos que no se cumplen es el del consenso social. De hecho, Ecologistas en Acción ha presentado una queja ante la Comisión de Peticiones de la UE al figurar como entidad consultiva en la documentación EDUSI, lo que afirman es falso. Desde Ciudadanos, por su parte, su portavoz municipal, Alejandro Ruiz, también duda de la capacidad gestora del consistorio. “Tienen el gran mérito -señala- de vender a los ciudadanos que son buenos gestores y que tienen un proyecto de ciudad cuando nunca lo han tenido”. Aún así, señala que en su opinión, las obras emprendidas con cargo a los EDUSI si dan respuesta a algunas de las reclamaciones de los ciudadanos en materia de patrimonio y suponen dar una salida digna a entornos poco aprovechados, como el mercado de abastos, la plaza del Concejo y el Centro Cívico.

Precisamente las obras en el mercado de abastos despiertan muchas dudas en la oposición municipal. La remodelación del espacio existente, con una planta dedicada al ocio y la hostelería, señalan en Ahora Guadalajara, está basada en el modelo de nuevos mercados gourmet de grandes ciudades como Madrid o Barcelona, un modelo de éxito que ha contribuido a revitalizar amplias zonas urbanas pero que, desde la oposición municipal ven complicado replicar en Guadalajara. “Con las dificultades que tienen los bares y restaurantes en la calle Mayor, poner doce nuevos proyectos hosteleros en la segunda planta del mercado es poco realista”, plantea su concejala, Susana Martínez. El grupo socialista en el Ayuntamiento es de la misma opinión. “¿Sabemos si realmente un mercado de San Miguel va a funcionar en Guadalajara, teniendo en cuenta que tienen (el Ayuntamiento) el centro histórico abandonado?, se pregunta su portavoz, Lucía de Luz. Ambos grupos municipales coinciden en rechazar una posterior gestión privada. “El mercado tiene que ser de gestión directa. A cualquiera que le digas que vamos a invertir como Ayuntamiento el dinero para que luego lo gestione y lucre una empresa privada, es de escándalo”, afirma la concejala socialista, quien también señala que el Ayuntamiento no tiene claro realmente que hacer con esas instalaciones. Desde Ahora Guadalajara también denuncian que una vez más se van a utilizar fondos públicos para una posterior explotación privada.

Y no es el único caso. El proyecto de la plaza del Concejo también está sumido en la controversia. Ya no solo por que será un espacio más dedicado al cemento y al hormigón, como la plaza de Dávalos, ejemplo claro del concepto urbanístico del actual equipo municipal, sino porque se esperaba mucho más de la remodelación del Centro Cívico en sí. Pocos cambios estéticos pero sí éticos, podría decirse. Las obras, largamente esperadas, no solo no van a suponer su derribo, descartado por los técnicos municipales por el “valor histórico” del inmueble actual como “reflejo arquitectónico de su época”, además  del alto coste de su demolición, sino que en la práctica va a ser una obra interior para la reconversión del edificio en dependencias municipales y oficinas en alquiler, otro ejemplo de aprovechamiento privado de un recurso público, según la oposición municipal. Las asociaciones culturales desalojadas del edificio y repartidas en otras ubicaciones municipales también reclaman la vuelta del inmueble a usos sociales. Solo Ciudadanos parece apoyar al Partido Popular en esta polémica y cree, según su concejal Alejandro Ruiz, que aunque el edificio habría que haberlo demolido, a día de hoy estas asociaciones podrían tener acomodo en recintos con poco aprovechamiento actual, como el Centro Social de Los Manantiales en el Cuartel del Henares, entre otros. A juicio de Ciudadanos, tiene su lógica que las dependencias municipales se expandan hasta esta zona adyacente.

Las obras no acaban aquí estos días. La senda escolar segura y la ampliación del carril bici han dado para comentarios y opiniones de todos los colores. Las obras continúan, aunque no se tienen noticias de que se vayan a rectificar los trazados inseguros en Adoratrices, Fuente de la Niña y Los Manantiales, por no hablar de esa continuación del carril bici pegado a colegios como el C.P. Ocejón o de las rotondas, donde automóviles y bicicletas habrán de convivir no se sabe aún muy bien cómo.

Y esto no acaba aquí. Tarde o temprano el Ayuntamiento tendrá que dar su brazo a torcer y acometer el segundo acceso al Hospital Universitario. Paradójicamente, ante lo que es una necesidad perentoria y un clamor entre la ciudadanía por los atascos diarios en el nudo de Cuatro Caminos, el consistorio popular opta desde hace años por dar la callada por respuesta, además de poner pegas administrativas sin fin.

Y por otro lado, estos días se ha sabido que la Junta de Comunidades deberá cumplir su compromiso de rehabilitar el área del Fuerte San Francisco. El alcalde, Antonio Román, parece que ahora sí tiene proyectos para las naves y ya ha anunciado la ampliación del espacio TYCE e incluso una nueva biblioteca municipal. Habida cuenta de que también ha pedido que revierta a la ciudad el edificio de la cárcel provincial, y habrá que darle un uso, el que sea -aunque a día de hoy no haya explicado el alcalde que tiene pensado-, las obras no acabarán nunca en Guadalajara. Hasta las elecciones por lo menos y más allá.

 

 

 

 

 

 

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