Historia de una ambición

Por Borja Montero

La verdad es que la elección de este título, propio de un telefilm de dudosa calidad ideal para una siesta sabatina o de un thriller ochentero de trasfondo empresarial o político, no le queda nada mal a nuestra protagonista de hoy. María Dolores Cospedal (respetemos en su epitafio político su deseo de acercarse al pueblo y quitarse el “de” que ella misma se puso), quien lo fuera todo en el Partido Popular, anunció ayer se renuncia al escaño en el Congreso de los Diputados y, con él, a toda la ligazón que le quedaba con el mundo político, tanto a nivel orgánico dentro del partido como a nivel institucional.

No cabe duda de que Cospedal nunca fue una política del montón. Uno se preguntaba, sobre todo cuando se consumó su salto a la política nacional como secretaria general del PP y fue ganando peso como cara visible del partido, cómo alguien con un discurso de tan poca profundidad y lleno de lugares comunes y con unas formas tan adustas y encorsetadas había podido llegar a ese nivel de exposición pública en una organización que aspiraba al poder. Debe ser que Cospedal ganaba más como Maria Dolores, en un plano más cercano, en las distancias cortas. Ahí debió ser donde los distintos colaboradores y seguidores vieron una capacidad de liderazgo que, a través de las cámaras, se veía matizada y sin brillo.

Pero haciendo bueno el dicho castellano de “algo tendrá el agua cuando la bendicen”, habrá que dar por sentadas las cualidades de alguien que ha estado alrededor de dos décadas yendo y viniendo entre cargos orgánicos e instucionales cada vez más rimbombantes: subsecretaria de Estado, secretaria de Estado, consejera de Transportes, presidenta regional del partido, secretaria general del PP, presidenta de la Junta, ministra… Y hasta ahí hemos podido leer.

Mi carrera periodística ha ido en cierto modo ligada a la de Cospedal, en lo cronológico y en lo geográfico, que no en lo que a altura de vuelos se refiere, por lo que he podido examinar con cierta cercanía el proceso milagroso de la pervivencia y creciente notoriedad de alguien que pocas veces ha tenido que enfrentarse a unas elecciones como cabeza de cartel y muchas menos las ha ganado con posibilidad de gobernar pero se las ha ingeniado para mantenerse cerca de los puestos de poder durante media vida. Un suceso cuando menos notable en un negocio que consiste en ganar elecciones.

En aquellos días en Madrid, con la responsabilidad de Transportes a su cargo, las sonrisas parecían algo más sinceras y relajadas. Es cierto que la exposición pública era menor y el trabajo, al igual que en sus etapas como subsecretaria y secretaria de Estado, era más a puerta cerrada. A partir de 2007, con la recién estrenada Presidencia del PP en Castilla-La Mancha y la inminencia de las elecciones regionales frente a José María Barreda, todo se revolucionó y hubo que estrechar muchas más manos y hacerse muchas más fotos, de modo que esa sonrisa aparentemente límpida de hace casi tres lustros ha ido paulatinamente torciéndose hasta convertirse en una mueca.

Y es que Cospedal parece haber vivido el poder sin disfrutarlo, con unas ansias y una ambición que no se correspondían con la muestra pública de cierta satisfacción por lo conseguido, sino más bien una eterna preocupación rayana en la obsesión. El objeto de esa zozobra interna no estaba del todo claro, si se trataba de un arrebato de responsabilidad por las labores encomendadas, cierto hartazgo de la constante luz pública, el temor a que salieran a la luz tejemanejes y trapos sucios del pasado o, simplemente, la cantidad innumerable de sapos a tragar. Y el final ha tenido que ver, en cierto modo, con estos fantasmas y este constante estado de paranoia, con un turbio caso en el que Cospedal, la representante política que más dudas ha sembrado sobre las estrategias políticas de los rivales y posibles tramas judiciales o de espionaje orquestadas por terceros, ha sido pillada buscando los servicios de un espía.

Tanta paz lleve como descanso deja.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.