Obras (II).

Infografía de cómo quedará la Plaza

Proyecto de la plazuela de Don Pedro, otra oda al cemento y al hormigón, que avanzan imparables por el casco histórico.  Foto: Infografía SER Guadalajara.

 

Por Gloria Magro.

Decíamos hace algunas semanas que Guadalajara es a día de hoy una ciudad en obras y que estas se prolongarán todo el invierno, la próxima primavera y previsiblemente hasta las elecciones y más allá. Quedan por invertir, según anunció el alcalde, Antonio Román, en el pasado pleno extraordinario del Estado de la Ciudad, 17 millones de euros. Es de suponer que esas cuentas son el resultado en su mayor parte de las inversiones en los proyectos EDUSI que están en ejecución actualmente y que por lo tanto continúan sin presupuestarse algunas de las obras que más reclaman los ciudadanos al Ayuntamiento.  A estas obras hay que añadir las que se arrastran por los despachos de las distintas administraciones competentes legislatura tras legislatura, para acabar languideciendo en algún cajón por tiempo indefinido, por más que sean una necesidad perentoria de la ciudad. Otras, que se habían caído por el camino como resultado del desencuentro entre el grupo municipal popular y sus socios de gobierno de Ciudadanos, parece que vuelven a estar encaminadas, después de la polémica por las modificaciones de crédito y las partidas compartidas con otras concejalías. Y luego están las que intentan enmendar a golpe de presupuesto errores urbanísticos perpetrados apenas hace cuatro días.

Los principales proyectos en espera, víctimas de los problemas burocráticos que en Guadalajara siempre supone la coordinación entre administraciones cuando son de distinto signo político, son los que tienen que ver a día de hoy con los diferentes accesos a la ciudad. Ya no solo el segundo acceso al Hospital Universitario y la mala planificación general de todo el área de Cuatro Caminos, para la que no parece que el Ayuntamiento tenga prevista ninguna actuación a día de hoy, sino que quince años después de que se proyectara la Ciudad del Transporte, y cuando ya se ha inaugurado oficialmente el complejo, la rotonda de acceso a la ciudad por la carretera de Fontanar y la Ronda Norte -entrada a Guadalajara también desde la estación de Renfe sobre el puente del río Henares- , sigue siendo un nudo provisional y precario, en medio de un descampado, un acceso indigno para la ciudad. Los cambios de agente urbanizador, las recalificaciones de terrenos, el certificado de la Confederación Hidrográfica del Tajo, etc. Más de una década de parón para un proyecto ambicioso que incluirá zonas verdes y área comercial, al estilo de la rotonda de las Provincias, y cuya ejecución supondrá la dinamización económica y social una zona que a día de hoy es de paso. De momento el Ayuntamiento confirma que no hay fecha de inicio de esas obras, toda vez que todo está en manos del agente urbanizador.

El acceso a la ciudad por Cuatro Caminos protagoniza estos días de lluvia el atasco mañanero de todos los guadalajareños que no tienen más remedio que transitar por la zona durante la hora punta, algo que también se repite a mediodía y por las tardes. El atasco permanente. Vista la inoperancia de las administraciones responsables, ha surgido incluso un grupo de Facebook donde colgar tanto el malestar ciudadano como posibles propuestas de resolución. https://www.facebook.com/Soluciones-Para-Cuatro-Caminos-351892855578722/?ref=br_rs.

El otro acceso que lleva literalmente años terminado y que el Ayuntamiento no acaba de abrir es el que une la calle Trafalgar con la Avenida Mirador del Balconcillo, o lo que es lo mismo, la vía lateral de la A-II hasta el Centro Comercial Ferial Plaza y el acceso al Hospital; una forma de descongestionar Cuatro Caminos y de desviar el tráfico que también embotella a diario la subida por Julián Besteiro y la calle Constitución. Algo parecido ocurrió con el puente sobre la A-II a esa misma altura, cerrado sin motivo aparente alguno durante años hasta que el consistorio tuvo a bien facilitar su apertura. Pues bien, nada como la proximidad de unas elecciones para agilizar temas urbanísticos pendientes: el Ayuntamiento acaba de anunciar que por fin se ha asfaltado y señalizado la calle de los Geo y que la apertura por tanto de esta vía de descongestión de la ciudad está próxima y se anuncia de hecho para antes de las Navidades.

Otro proyecto que se arrastra por los despachos desde 2016 son las obras del parque de La Concordia hasta San Roque. Y a punto ha estado de seguir guardado en un cajón. La gran apuesta para la ciudad del grupo municipal Ciudadanos se ha ido posponiendo por diversos motivos hasta quedar englobada dentro de los proyectos EDUSI. El inicio de las obras estaba anunciado para después de Ferias, con una  una duración de siete meses y un costo superior al millón de euros, aunque de momento no han comenzado por problemas de presupuesto, en concreto por la aportación de fondos propios del Ayuntamiento, indispensable para su ejecución. Solventado el último escollo en el pleno del mes de octubre, las obras supondrán próximamente una actualización global de los dos parques, La Concordia y San Roque. Según el proyecto presentado ante la Unión Europea, se acometerá una mejora en las infraestructuras subterráneas, la sustitución del pavimento, de las áreas infantiles, e incluso la renovación del estanque de los patos.  El plazo de ejecución en este caso es bianual, así que pese a que hace unas semanas se amagó con que todo el proyecto volviera a dormir el sueño de los justos, había tiempo de sobra para retomarlo, como así va a ser. Con un poco de suerte también estará listo para el próximo mes de mayo.

Es de suponer que ni en La Concordia ni en San Roque se recurra al cemento y al hormigón, por los que tanta querencia tienen los que proyectan las obras municipales. La nueva plazuela de Don Pedro, cuyas obras están ya muy adelantadas, será una nueva oda a estos dos materiales tan socorridos, fiel espejo de lo que es hoy día la plaza de Dávalos y seguramente de lo que será la nueva plaza del Concejo, donde se va a optar por un jardín vertical en la pared del renovado edificio Cívico. El hormigón y el cemento avanzan a buen paso por el centro histórico de Guadalajara.

En otros casos, el Ayuntamiento proyecta obra sobre obra y solapa proyectos en un orden desordenado que acaban teniendo que pagarse dos veces. Es el caso la conexión entre las calles doctor Creus y Cádiz que agilizará el tráfico en la zona de la concatedral de Santa María. Habida cuenta de que la urbanización de ese área como nuevo eje cultural de Guadalajara es de 2014 y que entonces supuso una inversión de 3 millones de euros, hoy, apenas cuatro años después de su inaguración hay que rectificar y volver a invertir en modificar el trazado del tráfico. Y no solo eso, sino que como daño colateral está el recién remodelado parque de la calle Córdoba, donde se han invertido 130.000 euros pese a que ya se sabía que por mitad del parque atravesaría la nueva conexión, imponiendo la convivencia entre niños y automóviles. Cabe preguntarse quien es la cabeza pensante que discurre semejantes dislates urbanísticos y más aún, quien por encima los autoriza y da vía libre a su ejecución.

 

 

 

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