El deporte por bandera y otros impagos.

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Un calendario repleto de eventos pero con entradas caras en algunos casos y falta de público y de interés local, algunas de las críticas más repetidas a lo largo del año. Foto: CLM24.

Por Gloria Magro. 

Guadalajara agota sus días como Ciudad Europea del Deporte 2018, una denominación que ha sido bandera y reclamo publicitario del Ayuntamiento a lo largo de este último año. Sin cifras oficiales a día de hoy que avalen ni su costo ni el retorno económico para la ciudad, es el momento de empezar a hacer balance de lo que ha supuesto para Guadalajara acoger un extensísimo y extraordinario calendario de actos deportivos de nivel nacional e internacional al mismo tiempo que el Patronato de Deportes tiene que pedir una ampliación de crédito para pagar sus gastos corrientes de gas y electricidad y el Ayuntamiento incumple a día de hoy sus compromisos económicos anuales con diversos colectivos, incluidos los club de deporte base.

Guadalajara ha acogido 231 actos deportivos este año. De ellos, ocho eventos de carácter internacional, veinticinco nacionales: un partido de fútbol Sub 18 España-Italia campeonatos de gimnasia rítmica y artística, un meeting de atletismo de alto nivel, campeonatos de ajedrez y de karate, un Campeonato de Europa de Bádminton, competiciones de triatlón, natación sincronizada, patinaje, voleibol e incluso un Campeonato Internacional de Baile, además de actividades paralelas relacionadas con la actividad deportiva. Un aluvión de competiciones con las que el Ayuntamiento confiaba en dinamizar la vida deportiva y la economía de la ciudad a lo largo de 2018.

Así lo anunciaba el alcalde, Antonio Román, cuando recogió en diciembre del año pasado en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas la bandera que acreditaba a Guadalajara como Ciudad Europea del Deporte 2018, junto con Santa Lucía de Tirajana, Antequera, Sant Cugat del Vallés, Candeleda y Navía. La noticia puso a Guadalajara esos días en el mapa deportivo nacional y el discurso del alcalde en Bruselas fue toda una declaración de intenciones: “Guadalajara es una ciudad de 85.000 habitantes cercana a Madrid que ha impulsado el deporte para mejorar la vida, la salud, la integración y la convivencia de sus ciudadanos“. Se trataba de una oportunidad única para ver en nuestra ciudad y en vivo competiciones que de otro modo quedarían en la práctica fuera del alcance de sus seguidores alcarreños. Sin embargo, a su vuelta de Bruselas no toda la oposición municipal apoyó la declaración institucional. Ahora Guadalajara evitó dar su apoyo expreso, mientras que el Grupo Municipal Socialista, que sí la apoyó, se ha mostrado desde entonces crítico con la gestión que el Ayuntamiento popular ha hecho de todo el proyecto.

La iniciativa Ciudades Europeas del Deporte no parte de un organismo oficial europeo, como podría parecer, sino de una empresa privada, ACES Europe, con sede en Bruselas, y a ella se postulan ciudades de segundo rango de toda la UE que a cambio de unos derechos de imagen, el pago de una inscripción y de diversas contraprestaciones -como viajar a Bruselas, asistir a una gala de entrega de premios y acoger al jurado de selección de las ciudades aspirantes- se comprometen a poner en marcha un calendario de eventos deportivos. Y no son gratuitos; las ciudades que los acogen, como Guadalajara este año, tienen que pagar a las distintas federaciones un canon cuya cuantía se desconoce ya que el Ayuntamiento se niega a hacer públicas las cifras y según la oposición se trata de acuerdos verbales que imposibilitan rastrear su contabilidad.

De hecho, las cuentas del Patronato de Deportes del Ayuntamiento a día de hoy también son un misterio donde lo único que está claro es que no cuadran. El concejal de deportes Eladio Freijo amagó hace algunas semanas con suspender las citas deportivas pendientes hasta final de año si no se aprobaba una modificación de crédito extraordinario que permitiese al Patronato de Deportes hacer frente a sus gastos corrientes. El origen del descontrol presupuestario podría estar en el sobrecoste asociado a los eventos deportivos extraordinarios. “El Patronato es un caos absoluto de gestión -afirma Susana Martínez, concejal de Ahora Guadalajara-  y de hecho no encuentran gerente, la última dimitió. El Patronato no se renueva desde el invierno pasado y no está dentro de la administración electrónica”.

La falta de cuentas claras es una de las principales objeciones que se han hecho a la declaración de Guadalajara como Ciudad Europea del Deporte 2018. Según la oposición municipal, la memoria del proyecto contempla unas cifras que no se corresponden con las declaradas. “El Ayuntamiento gasta un 12% del presupuesto en temas deportivos. Lo que gastamos en temas deportivos no son entonces los 5 millones de euros que tiene de presupuesto el Patronato, sino en torno a ocho millones de euros, casi el triple de lo dedicado a Cultura”, en declaraciones del concejal de Ahora Guadalajara, José Morales.  Esta formación estima en más de cien mil euros el costo para las arcas municipales que tuvo el meeting de Atletismo del pasado mes de julio, por poner un ejemplo.

También se ha objetado una falta de criterio en la programación de los eventos, lo que se ha traducido en muchas de las citas en una afluencia escasa de público local, reducida en la práctica a los familiares de los deportistas. El precio de las entradas, muy alto en algunas competiciones para Guadalajara, podría haber resultado en muchos casos también disuasorio, según la oposición. Sin embargo, en otras convocatorias deportivas la entrada ha sido libre sin que se hayan dado más explicaciones al respecto.

Mientras el Ayuntamiento considera que la declaración de Guadalajara como Ciudad Europea del Deporte 2018 ha supuesto una inversión rentable, la oposición duda de que el balance sea tan positivo como lo pintan, toda vez que no hay ni está previsto que haya una auditoría económica externa que lo avale. Según las cifras del Consistorio, la ciudad acogerá hasta final de año a 250.000 visitantes,algo difícil de contrastar, si bien el sector hotelero de la ciudad ha reconocido un repunte en las pernoctaciones.

Donde se puede decir que no ha habido repercusión alguna pese a lo ambicioso del proyecto -y el enorme trozo del pastel presupuestario que se ha llevado- es en el deporte local. De hecho, las palabras del alcalde en Bruselas a este respecto resultan a día de hoy huecas si tenemos en cuenta que aún no se ha pagado la subvención municipal a los club de deporte base de la ciudad, estimada en unos 400.000 euros. Y no es la única deuda de un Ayuntamiento que se lanza por otro lado a gastar dinero público en un sinfín de actos deportivos de alto nivel. A esto se le suma la deuda municipal con los distintos grupos políticos, que asciende también a varios cientos de miles de euros, un compromiso que no termina de saldar. Tampoco ha resuelto a día de hoy la convocatoria de subvenciones culturales de 2018, cuyo plazo de solicitud finalizó el pasado junio.

Lo cierto es que es toda una proeza que el Patronato hayan logrado sacar adelante más de dos centenares de actos deportivos en un solo año, habida cuenta de la escasez de medios y personal con la que cuenta. Es un mérito digno de encomio y reconocimiento a quienes lo han hecho posible, sus funcionarios. Pero también es discutible el interés que en Guadalajara han podido tener algunas de las competiciones y el criterio seguido para programarlas. El público, ausente, así lo ha hecho saber. Por otro lado, nada de esto se ha traducido a lo largo de este año en una mejora de las instalaciones deportivas de la ciudad, ni en el mantenimiento de las existentes en los colegios públicos -deplorables en muchos casos- o en un mayor número de contrataciones municipales aprovechando la sobrecarga de trabajo prevista. Tampoco ha parecido incidir en un fomento expreso del deporte base ni en un apoyo extraordinario a los deportistas locales, actores secundarios en todo esto.

El logro del Ayuntamiento estriba más bien en haber llegado a ejecutar todo el programa sin desfallecer en el intento, pese a que las declaraciones grandilocuentes de todo lo que iba a suponer para Guadalajara ser declarada Ciudad Europea del Deporte 2018 se hayan quedado en eso, en meras palabras pronunciadas ante un atril de Bruselas va a hacer ahora un año.

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