Román IV

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Román y su equipo anunciando su candidatura en el Ayuntamiento. // Foto: Henares al Día

Por Álvaro Nuño.

Prácticamente por sorpresa, Antonio Román, alcalde de la ciudad desde el año 2007 y concejal desde 1995, convocaba a los medios de comunicación el pasado lunes para contestar a una de las grandes preguntas que llevan sobrevolando por encima de las campanas del reloj del ayuntamiento desde hace casi cuatro años. Sí, por fin el cabeza de lista del Partido Popular volvería a presentarse para que los ciudadanos le reelijan en su cargo como primer edil. Se acabaron por tanto las dudas, las elucubraciones y las quinielas sobre quién le sucedería: Antonio Román Jasanada será de nuevo el nombre que encabezará la lista en las papeletas de la gaviota que los vecinos de Guadalajara nos encontraremos el 26 de mayo, como viene ocurriendo en las últimas cuatro elecciones municipales.

El veterano periodista Santiago Barra cuenta cómo se desencadenaron los hechos esa misma mañana. A las 10:55 se lo comunicó al vicesecretario nacional del PP, Javier Maroto; después a su responsable de prensa para que convocara a los medios de manera urgente y así evitar filtraciones sobre su decisión; media hora más tarde a los concejales “de confianza” de su grupo municipal, puesto que Ana Guarinos -presidenta provincial de los populares- también es edil, pero se lo dijo después y por WhatsApp, al parecer porque andaba por Toledo; y finalmente se lo comunicó al nuevo presidente regional del PP, Francisco Núñez, a quien Román amagó con disputarle el puesto en la primarias regionales retirándose finalmente de la carrera y dejándole vía libre.

Dando por cierta esta sucesión de acontecimientos -por la profesionalidad que acredita al director de Guadalajara Diario, yo le creo-, esto deja entrever cómo sigue funcionando el Partido Popular y el peso de Román en él. Miembro de la dirección nacional -algo que dejó claro explícitamente en su comparecencia-, siguió una estructura jerárquica vertical y de arriba a abajo, donde en la cumbre está Madrid, después su equipo y su gente de confianza y, sólo al final, la actual dirección provincial y regional. Su figura es indiscutible en Guadalajara después de haber ganado una a una todas las elecciones a las que se ha presentado, como senador, diputado nacional, cabeza de lista regional y alcaldable en las municipales, donde ha llevado al PP a disfrutar de unas cifras de apoyo mayoritarias aún en el primer y último mandato en los que ha sido cabeza de lista pero sin conseguir la mayoría absoluta. Román es el jefe. Eso es indiscutible dentro y fuera de su partido, en Guadalajara, en Toledo y en Madrid, y todos estaban esperando a que tomara su decisión, propios y extraños, afines y opositores.

Lo que no alcanzo a entender -y el interesado tampoco lo dejó claro- es cuándo tomó esta decisión y porqué. Lleva meses mareando la perdiz, diciendo que ya la tenía tomada pero que no la diría hasta el momento adecuado. ¿Cuál era esa decisión, la que finalmente anunció el lunes o la contraria? Y si es así, ¿qué le ha llevado a cambiar el no por el sí?: ¿el resultado de las elecciones andaluzas, con el auge de Ciudadanos y de Vox a izquierda y derecha del PP?, ¿la baja definitiva de Cospedal de la política activa?, ¿su claro distanciamiento con las direcciones provincial y regional de su propio partido?, ¿la ausencia de un sucesor claro, de su confianza y con garantías de mantener el bastón de mando?, ¿la inestabilidad política general?, ¿el deseo de terminar los múltiples proyectos que tiene el Ayuntamiento en marcha y que no dará tiempo a finalizar antes del mes de mayo?

La razón esgrimida oficialmente por el interesado es que se considera a sí mismo la persona capaz de aglutinar la mayoría suficiente del votante de centro-derecha para repetir una victoria contundente en las elecciones y, de no ser así, el que puede llegar a pactos poselectorales con los partidos más afines ideológicamente -Ciudadanos, con quien lo lleva haciendo estos cuatro años, y Vox, una formación a la que todas las encuestas auguran presencia institucional en próximos comicios-. De hecho, preguntado por este posible pacto con esta última formación, Román sacó a relucir su vena más nacional-católica al afirmar que “hay criterios ideológicos de Vox que comparto como la unidad de la nación española” o “la defensa de la vida”. 

Por el contrario, mandó un aviso claro a navegantes: el alcalde se presenta únicamente para revalidar su puesto y no para volver a la oposición, o sea que en caso de no salir reelegido abandonaría su puesto de edil, a sus concejales y, por tanto, a sus votantes. Una apuesta a todo o nada muy cuestionable puesto que la democracia representativa se debería basar en que los políticos se presentan a las elecciones fundamentalmente para representar a sus vecinos en los cuatro años de mandato allí donde estos les manden -si es por mayoría al Gobierno y si es en minoría a la oposición- pero suena a bravuconería de patio de colegio eso de si no salgo de titular, me voy a mi casa. Es una actitud muy repetida entre todos aquellos cargos -de todos los colores del espectro- a los que los electores mandan a chupar banquillo, pero por repetida y extendida no la hace menos desvirtuada democráticamente hablando.

Y, por cierto, tampoco parece la sala de prensa de una institución pública como es el Ayuntamiento de Guadalajara el lugar más adecuado para hacer un anuncio claramente electoral y de partido, por mucho que Román y su equipo lo consideren ya su casa después de tantos años. ¿No habría sido lógico que hubiera convocado a los medios de comunicación en la sede de su propia formación para anunciar su candidatura? ¿Se imaginan al candidato del PSOE, Alberto Rojo, haciendo lo propio en la sede de la Delegación de la Junta, de la que también es titular, o a Emiliano García Page, dirigirse a sus futuros votantes desde el Palacio de Fuensalida, la presidencia de la Junta en Toledo? No sería lo correcto, como no lo ha sido la forma elegida por Román y su equipo, reproduciendo además la misma colocación que en la presidencia del salón de plenos, con sus cuatro tenientes de acalde a ambos lados. Si quieren escenificar su alejamiento con la dirección provincial y regional de su partido, podrían haber elegido un terreno neutral, como un restaurante por ejemplo, pero la sala de prensa del Ayuntamiento debería estar reservada únicamente para que el alcalde y los concejales hablen como tales en el ejercicio de sus funciones institucionales, no como candidatos por una determinada formación.

Por cierto, en la web del Partido Popular de Guadalajara no aparece una sola línea sobre el anuncio de su candidato en la capital de la provincia a las próximas elecciones municipales. Sí lo hace sin embargo el PP de Castilla-La Mancha. Blanco y en botella,…

 

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