¿Hay esperanza para el pequeño comercio local? (I)

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El centro pierde administraciones y por tanto tránsito de peatones mientras avanzan los solares y los edificios condenados al derribo. Foto: L.V.P.

Por Gloria Magro.

El negocio de Juan Garrido, un Nails Bar, lleva apenas un mes funcionando y este ex guía turístico está moderadamente satisfecho de haber vuelto a su ciudad natal a emprender. Situado detrás de la clínica Sanz Vázquez, el trasiego de clientes en el local es continuo. Se puede decir que Juan ha encontrado el sector apropiado y la ubicación correcta en una calle secundaria. Sus perspectivas son buenas. Mientras me hacen la manicura, saluda desde fuera de la cristalera Aida Salas y entra para decirme que no viene a la presentación del libro donde habíamos quedado en vernos un poco más tarde: son vísperas de Reyes y va a echar una mano al negocio familiar. Si no hay muchos clientes, se pasa después.

Aida no apareció esa tarde por El Rincón Lento, lo que quiere decir que hubo mucho trasiego en la tienda de la calle Mayor que regenta su familia desde hace décadas, un clasico de Guadalajara donde conseguir marroquinería de calidad y donde hace no tantos años, los días navideños faltaban manos que echar detrás del mostrador mientras los clientes se agolpaban hasta la puerta. Hace tiempo que no entro en Novoplex, a que decir lo contrario. También hace tiempo que no paso a ver a Chema Toboso por su joyería de Miguel Fluiters y sin embargo, siempre generoso con su tiempo y sus opiniones, me confirma que se han animado las ventas los días previos a la festividad de Reyes, pero que por lo demás han sido unas navidades “raras y erráticas”, lo esperable, por otro lado, según este veterano del pequeño comercio de Guadalajara, curtido en mil batallas para revitalizar el área comercial de la calle Mayor baja. Y las rebajas ya veremos, me dice.

Juntos hacemos un somero análisis de la crónica de una muerte anunciada, la del comercio a pie de calle en una ciudad como la nuestra. Le digo que el tono del artículo tiene que ser positivo: hay que animar las ventas, acaban de empezar las rebajas, así que nos esforzamos por buscar un poco de esperanza. Chema Toboso tiene ideas muy claras de porqué hemos llegado a la situación actual de deterioro en el centro de la ciudad, donde los comercios es más que evidente que no van a seguir pasando de padres a hijos y donde cada vez se echan más cierres para no volver a ser levantados. Ambos pensamos en las pastelerías Hernando, otro clásico de Guadalajara, pero también en franquicias de éxito que aquí no funcionaron, como Cien Montaditos. 

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Negocios que echan el cierre con una historia centenaria detrás, mientras otros abren sus puertas con ilusión. ¿hay realmente renovación? Foto: L.V.P.

Resulta una obviedad decir que de un tiempo a esta parte el comercio de Guadalajara languidece y que está lejos de remontar. Las administraciones – la Cámara de Comercio, en breve los juzgados-, el ocio -teatros, cines- han abandonado el centro y con ellos los clientes de paso del pequeño comercio local. Atrás quedan ya los años en que las boutiques primero y las franquicias de primer nivel después -que no de lujo-, hicieron acto de presencia en Guadalajara.

Una vez renovada la calle Virgen del Amparo y ampliadas sus aceras a finales de los años 1990, la ciudad vivió lo que parecía el inicio de un nuevo momento de esplendor: Tous, Mango, Zara Kids, Lanidor, Pronovias, Massimo Dutti, Arrow, Textura, Neck&Neck, Benetton, Prenatal, Adolfo Domínguez… El comercio atrae al comercio, a la gente; las calles se llenan de actividad y la ciudad cobra vida. Huelga decir que se trató de un espejismo, coincidente con un boom económico que creímos duraría para siempre. Vana ilusión, pocas de esas marcas sobreviven a día de hoy a pie de calle y la renovación constante de los pequeños negocios da idea de lo difícil que es asentar un comercio hoy día en Guadalajara.

La llegada primero del Centro Comercial y de la crisis, después, dieron al traste con el resurgir comercial de la ciudad. Incluso los particulares que invirtieron en la nueva área comercial impulsada por El Corte Inglés, acabaron claudicando en su mayoría: pocos minoristas locales sobreviven en sus pasillos. Y desde entonces se podría decir que no levantamos cabeza. La situación se agrava más si cabe en el casco histórico, antaño la principal vía comercial de Guadalajara y hoy sumida en un sopor que admite muchas interpretaciones y más de un análisis. Sin comercio, las ciudades se mueren, la gente no se acerca al centro, sino que se desplaza a hacer sus compras a Madrid, a los Centros Comerciales o simplemente las efectúan desde la comodidad de su casa. Internet ha cambiado los hábitos de consumo de la nueva generación y añade una incógnita más a esta nueva realidad.

Para analizar el estado del pequeño comercio en Guadalajara se puede recurrir a cifras estadísticas, a la opinión de los expertos y de las asociaciones de comerciantes, a la microeconomía, a las administraciones públicas competentes… y también a los que más saben de hábitos de consumo, a saber: los propios clientes y los comerciantes. Ellos son los que ponen la voz en este artículo. ¿Que piensan los guadalajareños de las tiendas que les prestan los servicios de proximidad? Y en sentido contrario, ¿que tienen que decir sus propietarios? No deja de ser un mero sondeo de andar por casa que no pasaría ningún análisis de datos por poco riguroso que fuese, pero también es la voz de la calle, en este caso la voz del grupo de guadalajareños más numeroso de Facebook, el de Amigos del Ayuntamiento de Guadalajara, muchos de cuyos miembros han accedido a colaborar en este artículo.

Una opinión que resume muy bien el sentir general en torno a este tema es la del médico, escritor y divulgador del arte de la provincia de Guadalajara, Antonio Herrera Casado: «Cuando consigamos que el Ayuntamiento nos ponga una parada de autobús urbano en la puerta de nuestro pequeño comercio -como se hizo, en su día, con El Corte Inglés-, conseguiremos que nuestro pequeño comercio ya no esté lejos del centro, como le pasó al principio a El Corte Inglés. Guadalajara es pequeña, pero la estructura comercial la hace más pequeña aún: solo venden (las migajas que les deja El Corte Inglés) los comercios de la calle mayor, del Amparo -la mitad de abajo solamente- y poco más… la gente prefiere ir a los centros comerciales, mejor aún si antes se dan un paseo en coche para llegar a Alcalá, Torrejón, Alcobendas o alrededores del propio Madrid”. 

Se plantean por tanto varios de los problemas recurrentes que van desgranando los guadalajareños: acceso al centro para realizar compras, poca variedad de oferta, competencia del Centro Comercial y la opción de recurrir a Madrid.

Marta de Lucas y Mari Luz Vindel, entre otros, desechan echar toda la culpa a la llegada de El Corte Inglés y apuntan a la decadencia de las zonas de compras de toda la vida: «calles comerciales como eran el Amparo, aledaños y calle Mayor tuvieron una época muy dorada y siempre se podía comprar muy bien en Guadalajara, pero los alquileres se pusieron estratosféricos y las franquicias del Amparo optaron por trasladarse al Centro Comercial (…) Lo dicho, (el Amparo) lleno de chinos, que pagan bien (el alquiler), señala De Lucas. Parece que la llegada del Centro Comercial, diez años atrás, marcó un punto de infléxión. Así lo cree Chema Toboso, en respuesta a ambas: «Con el precio de los locales llevas razón , pero a las franquicias que estaban establecidas en la Amparo , se las «obligó «a subirse al Centro Comercial bajo «amenaza «de abrirlo allí con otros franquiciados. Algunos aceptaron y  creo que alguno se arrepiente. Otros no aceptaron el «chantaje» . En lo que están de acuerdo es en que la que hace no tanto era la calle más próspera de la ciudad se encuentra hoy en decadencia. La presencia de comercios regentados por chinos no suele ser sinónimo de prosperidad y la de casas de apuestas, los últimos en llegar, tampoco.

Mari Carmen Tomás, apunta otras causas: «Llevo 23 años dedicada al comercio (diversos sectores). Decir que es mi pasión es poco. Tristemente mi opinión es que el pequeño comercio desaparecerá. Las grandes marcas llevan todo el año con ofertas continuas y eso para el pequeño comercio es imposible de llevar a cabo. En Guadalajara chocamos también con el «es que aquí no hay nada» y directamente se marchan a Madrid o alrededores. Otro gran problema son las ventas por internet y me refiero al gigante Amazon, no a la tienda que mantiene su web. ¿Soluciones? Sinceramente no veo muchas, será que ya estoy agotada. Sacrificamos vida familiar, sacrificamos vacaciones, dedicamos 365 días al año con sus respectivas 365 noches (que son las peores) a nuestros negocios. Años atrás la ciudad tenia vida. Daba gusto ver el Amparo con las tiendas llenas y las calles con gente. Ahora casi da miedo ir por la calle a las ocho y media de la tarde y cuando los pequeños comercios cierren y las calles se queden oscuras será mucho más triste.

Marta de Lucas, clienta y también con experiencia laboral en pequeña y gran superficie, apunta también a la dispersión de las tiendas en Guadalajara: «Como profesional y como cliente, prefiero el pequeño comercio, pero opino que ambos deben ser opciones. En una ciudad tan pequeña, deberían estar cerca, no aislados los unos del otro. 

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Los accesos al centro, un problema recurrente citado por los guadalajareños. Foto: L.V.P.

Guadalajara ha pasado de ser una ciudad pequeña y compacta a extenderse por nuevos desarrollos alejados del centro, zonas que en la práctica se convierten en áreas dormitorio que solo cobran vida los fines de semana. Dotarlos de zonas comerciales es una ardua tarea y una apuesta a ciegas para los empresarios que se arriesgan a invertir ahí. Ana Llorente vió la oportunidad de salir adelante cogiendo en traspaso una papelería en Valdeluz. En menos de seis meses había cerrado el negocio y acumulaba importantes pérdidas. La competencia de internet, la ubicación, la falta de apoyo de los vecinos y del único colegio existente… la suya era la segunda papelería que fracasaba en el mismo sitio. Difícilmente volverá a iniciar un negocio. En otros casos, se eligen zonas más alejadas por razones económicas, principalmente el alquiler. Hay actividades que no necesitan de una gran ubicación para funcionar, con clientes nicho que acuden a donde sea necesario. Paloma Mora y su marido, Dani, abrieron Velociraptor con mucho entusiasmo, pero después de unos años prósperos donde se convirtieron en una referencia en el calzado y la ropa técnica, optaron por continuar su actividad on line, barridos por el comercio electrónico.

Pilar López Candela es una veterana dependienta de franquicias, tanto a pie de calle, en su día en el Amparo, como ahora en el Centro Comercial. “Creo que los tiempos han cambiado mucho –afirma-, las ciudades cambian y también las personas que viven en ellas. Deberíamos de querer más lo que tenemos y cuidarlo. Internet gana puestos  y eso hace difícil la situación de muchos negocios. Es muy cómodo pero no deja de ser una herramienta deshumanizada. Si tienes un problema, no puedes hablar con nadie. La gente compra online y si tiene un problema viene a la tienda para que les demos una solución”.  

Chema Toboso cree que “una ciudad tiene los comercios que puede sostener. Si se cierran es porque no venden y los analisis de inversión y viabilidad empresarial no convencen a los inversores en esta ciudad”.  A lo que Marta de Lucas responde que “en los años 90 si convencían”. Roberto Escalera apunta a un problema de accesos, una preocupación recurrente: “una parte de a población de Guadalajara se ha trasladado a los nuevos barrios de la periferia. En estos barrios el coche es indispensable para trasladarse, ya sea para ir al Centro Comercial o al centro de la ciudad. ¿Y qué ocurre? Pues que en el CC aparcas y te olvidas: compras, comes, cenas, vas al cine… Por contra, en el centro de la ciudad es difícil aparcar. Creo que el principal problema es la falta de acceso”. Aún así, hay ejemplos de éxito empresarial en el centro de la ciudad, tiendas y negocios que llevan décadas ahí, que han ampliado su actividad, consolidado su presencia y capeado crisis recurrentes y cambios de hábitos de consumo. Yenni Clemente es uno de ellos, “en febrero vamos por los 33 años. Empecé con Yenni Moda, me actualicé a Yenni Clere y actualmente estoy en la plaza de Moreno con La Novia & Co”.

Julia de Miguel también ha encontrado su nicho de negocio entre La Llanilla y la Avenida de Castilla. Su tienda de ropa de mujer es una de las pocas boutiques que hay en la ciudad. El secreto de su éxito, ofrecer ropa distinta y de calidad a mujeres que huyen de la uniformidad actual. Julia cree que entre los problemas que afectan al pequeño comercio están “la falta de regulación de las rebajas y también los horarios. Hay que tener en cuenta que los pequeños no nos podemos igualar con los grandes”. 

¿En qué radica el éxito comercial en  Guadalajara? ¿Qué se puede hacer para que los negocios locales sobrevivan hoy y a largo plazo? Más opiniones de los guadalajareños y de sus comerciantes el próximo sábado en El Hexágono. ¡Muchas gracias a todos por vuestra colaboración!

 

 

 

 

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