La ribera alucinógena del Henares

Puente árabe encima del río Henares. // Foto: Antena 3

Puente árabe encima del río Henares. // Foto: Antena 3

Por Patricia Biosca

Eso es una barbaridad… el río se va a llevar por delante todas las casas que han hecho al lado”, decía con voz alarmante mi centenario tío Sebastián cuando salía en la conversación algo sobre el barrio de la Chopera. Vaticinaba una riada apocalíptica que barrería toda existencia de la zona, con un Henares encabritado que se tragaría la acción humana, reclamando el sitio que siempre había sido suyo. Pero Sebastián, un enamorado de la naturaleza quien pensaba que su amante era tan invariable como las noches y los días, ni imaginaba que el clima cambiaría hasta poder pasar una Nochevieja en plena sierra en manga corta. Tampoco que el caudal del citado río disminuiría hasta ser una sombra de lo que fue. Ni mucho menos que el hombre tendría el atrevimiento de construir más cerca, y colocar en la ribera farolas en las que se puede enchufar el teléfono.

Cada vez que paseo por ese lugar mágico en el que Guadalajara parece provincia en vez de capital (salvo por los plásticos que se levantan en el suelo, producto de lo que mi tío llamaría “avisos” del río, o crecidas puntuales), recuerdo a aquel hombre bajito, esquelético y con una nariz de gancho, con su gorra calada, su bastón casero y su chaqueta, dando lecciones de vida desde la perspectiva de haber vivido un siglo. “Os lo digo yo, que esto no aguanta. Va a venir una riada que va a acabar con todo”, rememoro cada vez que camino por el sendero serpenteante y agreste que, aunque mal cuidado, se mantiene. De vez en cuando se pueden encontrar vallas rotas y peligrosas que antes servían de mirador, y por doquier hay troncos muertos y ramas caídas que dificultan el paso o se acumulan en la orilla. Y, aún así, el ruido de los coches parece desaparecer, como si ese camino fuese una especie de armario hacia Narnia, aunque sin centauros y con ciclistas. Todo no puede ser.

Aunque este rincón tan preciado para Sebastián ha permanecido más o menos ajeno al mundo político, cuando llegan las elecciones los candidatos giran la vista hacia él. Y al igual que no olvido las palabras de mi tío, tampoco podré borrar de mi memoria la estampa del socialista Daniel Jiménez bajando en piragua las aguas del Henares en la campaña electoral de 2015 para presentar el Plan de Sostenibilidad y criticar que el equipo de Antonio Román había “dado la espalda” al Henares. “Hay mucho que mejorar, por el abandono al que lo ha sometido el gobierno municipal del PP, con vallas y paseos que llevan más de un año destrozados y sin arreglar”, denunciaba por aquel entonces Jiménez.

Pero de estas que el equipo del Gobierno del Ayuntamiento se dio la vuelta a mirar el río (tres años después y también en campaña antes de las elecciones) y plantearon uno de sus proyectos más ambiciosos: en casi 1,5 kilómetros desde el puente árabe hacia el Escartín habrá un paseo de 2,5 metros de ancho en la ribera derecha del Henares a lo largo de cual se instalarán tres zonas infantiles, una zona para mayores con ocho aparatos, dos circuitos deportivos, zona de pesca, merenderos, siete pérgolas, 25 mesas, 65 bancos, dos toboganes, siete fuentes y 73 farolas led, de las cuales seis tendrán conexión USB para cargar el móvil. Y se invertirán 1,5 millones de euros de los cuales un 80% pagará la Unión Europea.

Y lo mejor lo han dejado de sorpresa final: resulta que aquella advertencia de mi tío Sebastián no iba tan desencaminada y cada cierto tiempo (la última vez allá por la “lejana” primavera de 2018), la ribera se anega. ¿Y adivinan dónde se va a colocar todo el amueblado del río? Exacto, en la zona que se inunda cíclicamente. Así tendremos un dos por uno en parques: atracciones más acuático con entrada gratuita. Desde el equipo de Gobierno no ven ningún problema, ya que todo ese mobiliario estará anclado al suelo para que no se mueva. Para que resurja de entre las aguas, a lo Moisés. Y, cuando ocurran estas riadas -“que no es siempre”, aclara Román-, pues ya irán los operarios correspondientes a limpiar y a dejarlo como estaba. Muchas han sido las voces que se han levantado contra dichas obras, y que incluso han apuntado a que podrían estar dándose irregularidades. Desde el Ayuntamiento, defienden a capa y espada que todas las actuaciones cuentan con la supervisión de los órganos competentes, quien de momento se mantienen en silencio (incluida la Junta).

¿Qué tendrá la ribera del Henares que enciende las neuronas de los planes disparatados? Mi tío nunca me habló sobre sapos en la orilla, pero así cuadraría más de una escena…

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